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Las mujeres en la gestión empresarial

Un relevamiento realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa reveló que el 41,9 por ciento de las pequeñas y medianas empresas argentinas están lideradas por una mujer.

El sondeo también mostró que nueve de cada diez pusieron en marcha cambios en su empresa para superar la crisis. Estos datos reflejan un fenómeno que se presenta a escala global, ya que según la Organización Internacional del Trabajo, la proporción de mujeres en cargos directivos se incrementa en forma considerable en la mayoría de los países del mundo.

En el marco de las actividades institucionales por el Mes de la mujer, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) publicó el Indicador de Participación de la Mujer en las Pymes (Ipamup), que muestra el grado de participación de mujeres en la conducción de empresas pequeñas y medianas en todo el país.

Según el informe de la CAME la mayoría de las mujeres que ocupan cargos directivos se desempeña en empresas dedicadas a la indumentaria, los calzados y el rubro de perfumerías. En la industria, en tanto, la presencia de la mujer en lo más alto de la gestión empresarial todavía es baja y en los casos que se registran casi siempre es acompañada por un varón. 

Sólo en el 6,2 por ciento de esas empresas no hay un hombre propietario. El documento de la confederación empresaria señala que, si bien comienzan a notarse cambios en esa tendencia, por ahora esa transformación sigue un proceso muy lento.

El indicador, que fue elaborado sobre la base de una encuesta realizada entre referentes de 1500 industrias y comercios, señala que el 20,4 por ciento tiene como dueña única a una mujer y si se agregan las empresas con propiedad compartida (varón y mujer) la participación femenina se extiende a 41,9 por ciento.

Otras cifras que aporta el informe también son interesantes para analizar: la brecha con los hombres es elevada, dado que en el 78,6 por ciento de las pequeñas y medianas empresas hay un varón ocupando el mismo rol, esto es, casi el doble que las mujeres.

Por otra parte, la participación de la mujer es mayor en el comercio que en la industria, ya que si se toman solo las empresas con propiedad exclusiva de mujeres, en el comercio es de 25,9 por ciento y en la industria de apenas 2,8 por ciento. No obstante, el informe muestra que si se tienen en cuenta esos porcentajes con aquellas empresas de propiedad compartida, en el comercio la mujer participa en el 45,2 por ciento mientras que en la industria del 31,2 por ciento, reflejando cómo en este último sector el rol de la mujer comienza a ser más relevante, pero casi siempre acompañada por un varón.

En el caso de los hombres, el 51,5 por ciento de los comercios es propiedad exclusiva de ellos, mientras que, en la industria, el 65,4 por ciento. Si se suma las de propiedad compartida, la participación masculina asciende a 70,8 por ciento en el comercio y 93,8 por ciento en la industria.

El aporte que hace este informe de CAME es muy valioso, dado que al menos en términos de género, la información sobre las pymes argentinas todavía es escasa. Otro trabajo realizado hace unos años por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento en el que se abordó esta problemática observó oportunamente que dado el papel clave que tienen las pequeñas y medianas empresas en el entramado productivo y en la economía argentina, resulta esencial asegurar las condiciones necesarias para mitigar las desigualdades por género y, a la vez, promover el goce efectivo de los derechos de las mujeres en el mercado laboral.

Por otra parte, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) asegura que las mujeres en puestos directivos contribuyen a aumentar el rendimiento empresarial. A esa conclusión llegó el organismo luego de diversos estudios cuyos resultados fueron volcados en un informe que afirma que la diversidad de género contribuye a mejorar los resultados empresariales y facilita la atracción de profesionales con talento.

Los datos aportados tanto por CAME como por la OIT confirman la importancia de promover la participación de las mujeres en las empresas, en particular en los niveles directivos.

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