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Por la nueva cepa hallada en Brasil

La OMS declaró la “emergencia” para toda América Latina

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Ghebreyesus, advirtió que la nueva variante de coronavirus ya está presente en toda la región.

La OMS advirtió que las nuevas cepas detectadas en Brasil ya están presentes en "casi toda América Latina"

   Según lo señalado por el jefe de la OMS, “la situación es muy seria y estamos muy preocupados. Las medidas sanitarias que Brasil tome deberían ser agresivas, al mismo tiempo que avanza en la vacunación”. Agregó que “la preocupación no gira tan solo en torno a Brasil, sino también en torno a los vecinos de Brasil. Es casi América Latina en su conjunto, muchos países, excepto dos más o menos. Si Brasil no se lo toma en serio, afectará a todos los vecinos y más allá”.

   Detrás de los contagios que crecen sin cesar desde noviembre en Brasil, el factor que más inquieta a los científicos es la circulación sin freno de variantes del SARS-CoV-2 con mutaciones asociadas a un mayor poder de infección.

   En al menos siete de los 27 estados brasileños ya son mayoría los casos detectados con las llamadas “variantes de preocupación”. Son Amazonas, Ceará, Pernambuco, Río de Janeiro, Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, según la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), centro de investigación médica referencia en Latinoamérica.

   En todos ellos, los hospitales están al límite, especialmente en los tres últimos, que conforman la región sur del país. Y parece ser apenas el principio. La Fiocruz ha identificado en más de la mitad de los contagios de esos estados la mutación que comparten las variantes de Reino Unido, Sudáfrica y Brasil.

   “La película se repite. Amazonas fue el primero, pero los otros están yendo detrás. No me sorprendería ni un poco que la P.1 fuera la principal responsable de lo que está pasando en el sur”, afirmó Felipe Naveca, virólogo del Instituto Leônidas & María Deane (Fiocruz Amazonia).

Brasil y la región estremecidas por la virulencia de las nuevas cepas.

Brasil: nuevo récord de muertes en un día

   Brasil registró este martes 1.972 fallecimientos por Covid-19 en un solo día, un récord para el gigante sudamericano, informó el Ministerio de Salud, por lo que el total de fallecidos llegó a 168.370 personas.

   En tanto, el ministerio informó de otros 70.764 nuevos casos de coronavirus, por lo que el total de infectados alcanzó a 11,12 millones de personas. Brasil es el segundo país con mayor número de decesos, solo por detrás de EEUU. Y aparece tercero en la cantidad de casos, solo superado por el país norteamericano y la India.  

Acampar para conseguir oxígeno. En Perú, como en muchos otros países, el Estado no garantiza la provisión de insumos esenciales.

Perú: oxígeno y Estado ausentes

   Largas filas de personas angustiadas portando tubos verdes cubren las portadas y desbordan las pantallas televisivas; un drama humano que se ha repetido durante toda la Pandemia. El oxígeno es un medicamento esencial para la vida y, por tanto, un derecho fundamental que debiera ser garantizado por el Estado.

   Sin embargo, conseguir este bien escaso es no solo un verdadero vía crucis, sino que tiene un impacto catastrófico en la economía familiar. La urgencia con que se necesita el producto, sumado a su desabastecimiento, hace que los costos se disparen y las familias, en su desesperación, gasten sus escasos ahorros, malbaraten sus pertenencias, endeuden su presente y su futuro e, incluso, se vean obligados a postergar o cancelar proyectos de vida.

   Este solo evento ha desplazado nuevamente a miles de familias de regreso a la pobreza o ha hundido a otras tantas en la miseria absoluta, situación de la cual, probablemente, no saldrán en generaciones.

   El Estado se muestra constantemente incapaz de impedir el alto impacto que la pandemia tiene en la salud de los peruanos, así como de brindarles protección financiera. Dos de las funciones básicas de todo sistema de salud moderno que se precie de tal.

   Según Every Breath Counts, una red global de instituciones orientadas a mejorar la respuesta a las necesidades que las enfermedades respiratorias imponen, la crisis del oxígeno no solo se presenta en Perú, sino también en varios países del África subsahariana, Asia y América Latina. Crisis similares a la peruana estallado recientemente en México y Brasil, así como en India y Nigeria.

   La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de lanzar un Grupo de Respuesta Global para atender la emergencia mundial de falta de oxígeno, cuyo déficit se calcula cercano a 1,1 millones de cilindros, afectando a medio millón de personas en 25 países, la mayoría de ingresos medianos y bajos en África.

   En una medida ya desesperada, el presidente peruano Julio Sagasti ha recurrido a la solidaridad de los vecinos. Los esfuerzos, sin embargo, no podrán cubrir totalmente las necesidades de una segunda ola de contagios que ya desborda los servicios de salud y de la inagotable demanda que viene desde los propios hogares, convertidos en precarias salas de hospitalización Covid-19 a falta de camas en los hospitales.

   El gobierno peruano, a fines del año pasado, lanzó el Proyecto “Oxigena 47”, por el cual encargó a la Universidad Nacional de Ingeniería la construcción y puesta en marcha de un importante lote de 47 plantas de oxígeno; sin embargo, y tras varias idas y venidas, el grueso de ellas recién entrarán en operaciones dentro de uno o dos meses. Para miles de personas, será demasiado tarde.

   En 2010, las regulaciones aprobadas por el Dr. Oscar Ugarte, por entonces ministro de Salud de Alan García, establecieron que el oxígeno medicinal para ser considerado tal debía ser de una pureza no menor al 99%. Con ello contradecía las recomendaciones de la OMS, que lo establecían en 93%.

   Esa sola medida restringió el mercado de proveedores de oxígeno medicinal y le otorgó posición de dominio a una sola compañía (que además integra producción y distribución del oxígeno) concentrando cerca del 70% del mercado.

   Además, el sistema de Salud está dividido en decenas de unidades compradoras dispersas, fragmentadas y atomizadas, lo que resulta en que todos los hospitales compran de forma separada, con diferentes estrategias y precios; lo mismo sucede con los 25 gobiernos regionales e institutos de salud.