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Faltantes y aumentos en materiales siguen condicionando a la construcción

Pasados cinco meses desde los primeros inconvenientes, el escenario tiende a agravarse y se agrega un menor nivel de actividad en el sector por obras pequeñas paralizadas. Analizan el panorama Jorge Martínez y Rubén Sinat.  

Entre septiembre y octubre del año pasado comenzaron a agudizarse en el país los problemas de abastecimiento de insumos básicos para la construcción como hierro, cemento, arena, ladrillos cerámicos, entre otros, junto a los cuales sobrevino la aceleración de precios. Pasados cinco meses, esos inconvenientes, lejos de resolverse, continúan condicionando la actividad del sector, aunque en un contexto de mayor desaceleración por la menor cantidad de obras privadas “chicas”. 

Según la Cámara Argentina de la Construcción, un 78% de las compañías dijo que tuvo inconvenientes para hacerse de cemento en febrero. En el caso de las varillas de hierro, un 88% tuvo problemas para acceder.

NORTE consultó a Jorge Martínez, del corralón y ferretería San María ubicado en avenida Malvinas Argentinas 2505, y al presidente de la Cámara de Desarrolladores Urbanos del NEA, Rubén Sinat, quienes trazaron un panorama en torno a los datos de un estudio de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), en base a una muestra de empresas del sector –tanto socias como no socias–, que reflejó el inconveniente con el suministro de insumos a febrero.

Según publicó La Nación, un 78% de las compañías dijo que tuvo inconvenientes para hacerse de cemento contra un 12% que no los tuvo. En el caso de las varillas de hierro, un 88% tuvo problemas para acceder, mientras que solo un 3% no tuvo dificultades. En otro de los rubros, el ladrillo, un 72% contestó que tuvo inconvenientes a la hora de comprar contra un 5% que no.

De esta forma, la tendencia se mantiene ya que, en diciembre y en enero, un 80% y un 74% de las empresas tuvo problemas para acceder a cemento, respectivamente. En el caso de las varillas de hierro, el porcentaje de empresas que había tenido inconvenientes en igual período fue de 91 y 86%; y en ladrillo, las empresas con problemas en ese mismo momento representaron un 77 y un 75%.

Pequeñas obras, frenadas 

“Mi cliente es el de la construcción chica. Hoy, el que hace un contrapiso o arregla una pared es el que más castigado está. Es la obra más frenada”, expuso Martínez en diálogo con NORTE. “El consumidor chico es el que hoy por hoy está fusilado”, agregó. 

Jorge Martínez mencionó que todos los derivados del petróleo, como membranas, aislantes y pinturas asfálticas, aumentaron un 20%, una marca de cemento alrededor del 6% aunque absorbido por distribuidores.

El dueño del corralón ubicado en la capital chaqueña comentó así que las compras de materiales de la construcción pasaron a un tercer plano, ya que las familias destinan ingresos priorizando artículos de indumentaria deportiva y electrónicos. “Primero compran las zapatillas, después el parlante y después estamos nosotros”, graficó. 

Según contó, en las tres últimas semanas, la cementara Loma Negra remarcó un 6% algunos de sus principales productos “y los distribuidores lo absorbieron” porque “no hay ventas y está muy parada la actividad, por falta de ingresos”. 

Al detallar otros productos e insumos con incrementos, Martínez mencionó a todos los derivados del petróleo como membranas, aislantes y pinturas asfálticas, cuyos valores aumentaron un 20%. Allí no hay faltantes. 

“Los aumentos en hierro se frenaron porque no hay ventas”, afirmó, y dijo que en algunos productos con base en ese insumo siguen los faltantes. “También aumentaron las pinturas, lámparas y los cables, éstos un 20% en dos meses”, detalló. Y consideró que “lo único que en este momento puede frenar los aumentos son las pocas ventas”.  

En cuanto al financiamiento, Martínez advirtió que los intereses y comisiones que cobran las entidades bancarias complican a los corralones. “La bolsa (que se conforma por cemento y cal), tiene muy poca ganancia, no estoy trabajando con débito. Si vendo un cable, sí puedo trabajar con débito porque me sacan un 3% y mi ganancia es de un 50%. Pero hay muchos corralones que guardaron el Posnet bajo el colchón porque los bancos nos exprimen”, subrayó. 

"Falta de todo un poco y, por eso, el consumidor debe convalidar lo que le pidan”

“Ya lo dijimos hace tiempo: la escasez genera aumentos”, resaltó Rubén Sinat, desde el sector de los desarrolladores urbanos. “Hoy falta de todo un poco, entonces el consumidor debe convalidar lo que le pidan por el producto”, acotó en declaraciones a NORTE. 

Rubén Sinat, presidente de la Cámara de Desarrolladores Urbanos del NEA.

Como marco, recordó que “en enero dio un salto el costo de la construcción de 15% en dólares, según reporte inmobiliario”. 

En concreto, marcó que “siguen faltando medidas de hierro, porque la producción no está al 100%, entonces con la escasez regulan el precio”. “En plásticos y pisos están a full produciendo, pero siempre falta algo. Sumado a eso, tenemos 1000 kilómetros de flete, lo que nos complica porque hay que mandar a cargar a Buenos Aires, y hoy los camiones están con los granos”, explicó. 

¿Es una avivada?

En un informe publicado ayer, el diario La Nación recuerda que, con el comienzo de la cuarentena el año pasado, los precios de los materiales de la construcción subieron por encima de la inflación general. Varios factores incidieron. Por caso, quienes conocen el sector indican que el encierro decidió a muchos a usar ahorros para hacer pequeñas obras.

Otro factor fue que las empresas estuvieron paradas durante meses sin producir. Pero, en el medio, hubo acusaciones de acopio de las empresas a los corralones y viceversa y también un fuego cruzado por los precios.

En este sentido, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, apuntó en las últimas horas contra los corralones y dijo que es “una avivada que vendan al dólar paralelo los materiales”, acusación que fue rebatida desde el sector.

Pablo Gaytan, de Corralón Ciudadela, dijo al diario porteño que resulta imprudente que se hable de los corralones porque no estuvieron presentes en la convocatoria del jueves pasado en el marco del acuerdo de precios y salarios y que, dentro de este universo, hay empresas grandes, pero también pymes de 12 a 20 personas.

“Las empresas van a la reunión porque tienen que ir y las entiendo, pero es una pavada decir que vendemos a dólar blue. Todos vendemos en pesos y el que se «zarpa», no vende. No es que pongo el precio que quiero y vendo”, afirmó.

Por otro lado, dijo que hay un “desconocimiento casi total de la actividad” porque, por ejemplo, una de las firmas que se reunió con el Gobierno mandó cinco listas de precios en el lapso de tres meses. “A mí me mandan una lista nueva y actualizo al día siguiente. No me puedo comer el aumento. Es como tener un almacén”, ejemplificó.

“Entiendo a las empresas grandes porque hasta que generen el stock que tienen que generar por ahí hay problemas con las entregas, pero decir que la culpa es de los corralones es desconocer la cadena. No tenés muchas herramientas: o ponés un precio más alto porque no sabés cuándo vas a reponer y a cuánto te van a vender o aguantás la mercadería como pueden hacer otros corralones con otra espalda”, explicó.

Desde las empresas 

Por otro lado, Hugo Cieri, presidente de la Cámara de Corralones Unidos y Afines del noroeste de la provincia de Buenos Aires (Cuanoba), dijo que desde que la producción de las fábricas cayó por la pandemia empezaron a no tener mercadería y luego los precios comenzaron a aumentar.

“El aumento excesivo se fue haciendo desde las empresas. Las fábricas de cemento todas las semanas aumentaban un 5, 8 o 10 por ciento. Al no haber producción y al tener nosotros ventas comprometidas, las empresas se abusaban con los precios. Nosotros como recibimos la mercadería, la entregamos. No podemos stockear y poner precio a dólar billete. Al contrario, estamos desesperados en recibir para entregar. No podemos especular con eso. Hoy mismo hay faltantes”, sostuvo.

Sin embargo, Cieri sí admitió que en hierro sí hubo especulación. “Muchos lo tienen guardado y no lo venden porque el precio está dolarizado. Yo dejé de comprar porque no me convenía. Hay cosas en que sí se especuló y me hubiera gustado podérselo explicar al ministro, pero nos convocaron con poca antelación pensando que éramos de Capital Federal y nosotros estamos en el Interior”, agregó.