Con los pies sobre la Tierra
Un informe del Programa para el Medio Ambiente de la ONU señala que los problemas ambientales en todo el mundo aumentaron en número y gravedad en los últimos 50 años. Y advierte que la situación es tan seria que la humanidad vive ya una emergencia planetaria, que obliga a actuar sin demoras para evitar nuevas calamidades. El llamado de atención, que llega en momentos en que el mundo celebra la llegada a Marte del robot explorador Perseverance de la agencia espacial estadounidense, debe servir para no perder de vista la dramática situación ambiental de nuestro planeta.
La proeza del Perseverance, que llegó al planeta rojo luego de un peligroso viaje de cerca de 480 millones de kilómetros demuestra el extraordinario trabajo realizado por mujeres y hombres de la NASA para poner a punto el robot explorador y lograr que cumpla con sus objetivos. Pero mientras buena parte del mundo se maravilla con esta verdadera hazaña, el planeta que habitamos sigue sufriendo un proceso de degradación ecológica que, según la ONU, incrementa el riesgo de zoonosis debido al aumento del contacto humano con los patógenos y a los cambios en la ecología de los patógenos. Así lo advierte el informe titulado “Hacer las paces con la naturaleza: un plan científico para abordar la triple emergencia del clima, la biodiversidad y la contaminación” que acaba de publicar el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y que contiene valiosa información basada en datos obtenidos mediante evaluaciones ambientales en distintas regiones del planeta.
El documento brinda un diagnóstico de la situación en el planeta en relación con el cambio ambiental provocado por la huella que deja el ser humano en la actualidad y anticipa lo que se proyecta para los próximos años. El trabajo plantea que los efectos humanos que pueden potenciar el riesgo son, entre otros, el cambio climático, el cambio y la fragmentación del uso de la tierra, la intensificación de las actividades agrícolas, la deforestación y el comercio legal e ilegal de especies silvestres. Como se podrá apreciar, algunos de estos factores de riesgo están muy presentes en nuestra región, especialmente los dos últimos.
Merece especial atención uno de los párrafos del informe donde se observa que la creación de nuevos hábitats aumenta las posibilidades de que se produzcan más contagios de las especies silvestres huéspedes a los seres humanos y el ganado. La actual crisis provocada por el nuevo coronavirus es, en este sentido, un antecedente que no debe ser subestimado. En ese sentido, la agencia de la ONU encargada de los temas ambientales remarca en su informe la necesidad de que el enfoque denominado “Una Sola Salud” que reconoce cómo la salud humana está interconectada con la salud de los animales, las plantas y el medio ambiente, se incorpore como punto central en la agenda de los gobiernos para que de esa manera en todos los niveles de la toma de decisiones, desde el mundial hasta el local, se tenga el conocimiento y las herramientas para reducir el riesgo de pandemias y epidemias zoonóticas en el futuro.
Es necesario que, más allá de los avances logrados por la humanidad en materia de exploración espacial, gobernantes y gobernados sigan teniendo los pies sobre la Tierra, prestando mayor atención a los problemas que amenazan la vida en el planeta. Se debe trabajar, como propone la Organización Mundial de la Salud, con un enfoque multisectorial que se sintetiza en el concepto “Una sola salud”, que está pensado para diseñar y aplicar programas, políticas, leyes e investigaciones en el que múltiples sectores se comunican y colaboran para lograr mejores resultados de salud pública. Se trata de un concepto que plantea que la salud humana, la sanidad animal y el cuidado del ambiente no deben ser entendidos como problemas que están en compartimentos separados, y propone que los especialistas que trabajan en áreas aparentemente tan disímiles como la inocuidad de los alimentos, el control de zoonosis y la lucha contra la resistencia a los antibióticos, compartan información para, llegado el caso, dar una alerta temprana ante una posible amenaza.
Al mismo tiempo, es necesario que la ciudadanía asuma el compromiso de conservar y restaurar la biodiversidad, adoptando medidas que permitan reducir la contaminación y la generación de desechos.










