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Cambio de paradigma para la industria textil

La industria textil, un sector clave para el desarrollo del Chaco y la región, puede valerse de la ayuda de la nanotecnología para producir fibras y ganar nuevos segmentos de mercados.

Es muy probable que la demanda de telas antivirales y antibacteriales para distintos usos se incremente a partir de los hábitos de cuidado adquiridos por los consumidores por la pandemia.

En Brasil, por ejemplo, una empresa textil desarrolló un acabado antiviral para ser utilizado en confecciones, que mantiene su efectividad hasta 50 lavados sin perder las propiedades. Se trata de una tecnología que permite la ruptura de la membrana e inhibe el crecimiento y la persistencia del virus en la tela.

En nuestro país se puede citar el caso de unas mascarillas confeccionadas con una tela autosanitizante que posee propiedades antibacteriales, antivirales y antihongos.

El producto, que tiene una gran demanda porque inactiva el coronavirus en cinco minutos y conserva sus propiedades después de varios lavados, fue ideado por una pyme bonaerense que hizo un acuerdo con equipos de investigadores del Conicet y del Laboratorio de Polímeros y Materiales del Instituto de Física de la Universidad de Buenos Aires y del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín, que ya venían trabajando con nanomateriales.

Los ejemplos citados son una muestra del cambio de paradigma que está experimentando la industria textil, a partir de una lenta pero constante transformación que comenzó con el diseño y que avanzó de la mano de las llamadas nanopartículas que tienen la capacidad de cambiar los tejidos, haciéndolos impermeables, resistentes, repelentes a manchas o retardantes de fuego.

El Chaco históricamente ha tenido dificultades de todo tipo para lograr su despegue industrial. Por eso se impone la necesidad de pensar nuevas estrategias para el desarrollo del sector textil, alentando el surgimiento de nuevas pequeñas y medianas empresas que se animen a incursionar en el mundo de las nanofibras que, sin dudas, facilitarán la manufactura de prendas con mayor valor agregado.

En un futuro no muy lejano, los tejidos y las telas que no ofrezcan a los consumidores alguna propiedad adicional quedarán relegadas al segmento de menor valor. Antes de la pandemia ya existían empresas en la Argentina y en el mundo abocadas a la fabricación de productos de uso cotidiano, como las toallas confeccionadas con telas capaces de inactivar hongos y bacterias gracias a la utilización de fibras desarrolladas con nanotecnología.

En ese caso, la posibilidad de ofrecer un producto que evita el olor a humedad abre un amplio abanico de posibilidades en mercados que buscan productos innovadores, más prácticos y útiles.

La irrupción de la pandemia en el mundo hizo que algunas empresas de confecciones textiles se asociaran con equipos de investigadores del campo de la nanotecnología que, por un lado, ya venían trabajando con nanofibras, que son fibras con diámetros menores a 500 nanómetros (un cabello humano tiene un diámetro de cerca de 80 micrómetros, unas doscientas veces mayor que el diámetro promedio de las nanofibras); y, por otro lado, con científicos que confirmaron en sus laboratorios el potencial de los iones de plata que degradan las membranas y las paredes celulares de los patógenos porque tienen la capacidad de generar una reacción química con ellas.

No es descabellado afirmar que la pandemia de Covid-19 dejará también una profunda huella en los hábitos de compra de muchas personas que, a partir de ahora, no dejarán pasar la oportunidad de tener alguna confección que brinde una protección adicional a la salud.

Queda por ver si estas nuevas tecnologías logran permear en el saber hacer de los que habitamos esta provincia. El tiempo dirá si la comunidad chaqueña podrá dar a luz a emprendedores capaces de aceptar los grandes desafíos que presenta la nanotecnología a la industria textil.