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Mejor calidad de vida para adultos mayores

El envejecimiento de la población es un fenómeno que está presente en todo el mundo. Por eso la Asamblea General de las Naciones Unidas planteó la necesidad de cambiar la forma de pensar, sentir y actuar con respecto a la edad y el envejecimiento de las personas.

Según proyecciones elaboradas por la Organización Panamericana de la Salud, uno de cada cuatro latinoamericanos será mayor de 60 años en 2050. Además, se estima que dentro de 20 años, por primera vez, habrá más personas mayores que niños menores de 14 años.

Frente a ese panorama, los especialistas consideran que es necesario prepararse para este cambio y transformar el envejecimiento poblacional en una oportunidad para una vida más larga y con más salud es necesaria una respuesta inmediata y acciones lideradas por los países.

Respecto a la situación en la Argentina, algunos estudios estiman que para el año
2050, uno de cada cinco argentinos tendrá más de 64 años de edad. Para esa fecha
la población del país rondaría los 50 millones de habitantes, de los cuales 10 millones
serán adultos mayores.

Pero eso no implica, necesariamente, una desventaja. Un informe del Banco Mundial realizado por los economistas Rafael Rofman e Ignacio Apella señala en las conclusiones que ese envejecimiento poblacional es el resultado de una evolución muy positiva en la sociedad argentina, pero al mismo tiempo plantea desafíos políticos, fiscales y económicos que deben ser atendidos.

En ese sentido, advierten que las crecientes demandas fiscales, así como la necesidad de sostener el crecimiento económico para asegurar una mejora del bienestar de la población y generar espacios para el consenso sobre políticas de desarrollo requerirán respuestas en
muchas áreas, pero con particular énfasis en cuatro: el sistema educativo, que deberá
contribuir a un proceso de generación de capital humano más efectivo, mejorando
tanto su cobertura como la calidad de los resultados; el mercado de trabajo, que deberá
compensar la caída de la población en edad activa con una mayor participación de las
mujeres y los adultos mayores en actividades de alta productividad; el aumento de los
niveles de ahorro interno que permitan una mayor inversión y acumulación de capital
productivo; y el incremento de la productividad de la economía, mediante un impulso
sostenido a los procesos de innovación, adaptación y cambio tecnológico.

“El éxito que Argentina tenga en las próximas décadas en éstas áreas será determinante
en la posibilidad de convertirse en un país de altos ingresos, con niveles de bienestar
similares a los observados entre los países más avanzados y oportunidades de
desarrollo para el conjunto de su población”, agrega el informe en un párrafo que a la
luz de la situación actual de la economía podría quedar más del lado de la teoría que
de la realidad, sobre todo teniendo en cuenta que se le debe al Fondo Monetario Internacional
alrededor de 55 mil millones de dólares por el fenomenal endeudamiento
que tomó en su momento el gobierno nacional de Cambiemos.

Para colmo, gran parte de los dólares de ese préstamo (el más grande de la historia hecho por el FMI a un país) se fugó al exterior, dejando al país y a los argentinos en una situación muy comprometida.

En ese contexto, será necesario redoblar los esfuerzos para garantizar el derecho
a una vida digna de las personas adultas mayores en el país en los próximos años, para
lo cual se deberían tener en cuenta las líneas de acción que propone la ONU, como la
ya mencionada propuesta de cambiar la mirada respecto a la edad y el envejecimiento,
y otras como ofrecer una atención integrada y centrada en las personas, y servicios de
salud primarios que respondan a las necesidades de las personas mayores y medidas
para proporcionar acceso a cuidados a largo plazo a las personas mayores que lo necesiten.

Es necesario promover una mayor calidad de vida de las personas adultas mayores,
dejando de lado algunos prejuicios muy arraigados como los que asocian esta etapa de
la vida con la idea de incapacidad o falta de productividad.

Como bien observa la ONU, el incremento sostenido del envejecimiento poblacional
obliga a generar cambios en la estructura de los sistemas y los servicios para
poder tomar medidas que respondan adecuadamente a las necesidades de las personas
mayores.

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