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Salas de juego infantiles siguen trabajando a pesar de las dificultades

A raíz de la publicación de NORTE el pasado sábado, dueños de locales que sobrevivieron aclararon que el sector se recupera progresivamente.

Los niños no están obligados a usar tapabocas, pero sí los animadores que los acompañan.

Luego de una publicación de NORTE que daba cuenta del difícil contexto que atraviesan los salones de juegos infantiles de Resistencia, donde muchos locales no pudieron sobrevivir a los ocho meses de inactividad, otros propietarios de locales aún en funcionamiento aclararon que siguen trabajando para poder remontar el negocio pese a los avatares de la pandemia.

En este sentido, NORTE dialogó con Santiago San Martín, que junto a su hermano Gonzalo son propietarios del salón de juegos El Principito, al que una foto de este local fue publicada en la nota del sábado pasado y generó confusión y malentendido entre la clientela, ya que el mismo continúa abierto.

La nota daba cuenta de la dura situación de los peloteros de la capital chaqueña. Si bien Santiago afirmó que “no es mentira lo que se puso”, tanto el título como las fotos utilizadas “aludían a que nuestro pelotero estaba cerrado”, lo que le generó decenas de llamadas de clientes y gente cercana que le expresaron preocupación.

Los adultos deben usar barbijo en todo momento, salvo cuando están ocupando alguna mesa del local.

“En cierto punto lo que dice la publicación es verdad, es cierto que muchos no pudieron soportar los avatares de la pandemia”, señaló Santiago, agregando que “al igual que otros rubros, muchos cerraron pero otros se pudieron sostener pese a todo”. “Se prestaba a la confusión el título de la tapa y la relación con nuestro salón, que sigue abierto”.

Santiago sostuvo que cuando terminó la cuarentena y se dispuso la reapertura de los salones de entretenimiento infantil, se armó un grupo de Whatsapp entre los propietarios de peloteros de la ciudad. “Al principio éramos más de 30 salones, pero hoy quedamos entre 10 y 15 que seguimos trabajando con mucho empeño”, remarcó Santiago, lamentando que “los que no pudieron continuar se fueron bajando”.

No obstante, el panorama fue cambiando y, si bien no se trabaja con la rutina y la cantidad de eventos que se tenían antes del cierre, el propietario aseguró que poco a poco va mejorando. “El 7 de noviembre arrancamos con los salones y la gente venía con miedo, con inseguridad porque no se sabía lo que iba a pasar, todavía había un miedo generalizado, no estaba la vacuna y seguía la incertidumbre”.

Ante esta situación, el propietario indicó que “fuimos publicando en nuestras redes sociales que la gente venía con barbijo y respetaba las medidas de seguridad, eso hizo que nuestro público vaya generando confianza y poco a poco empezaron a venir”. Si bien la demanda no es la misma que en tiempos previos a la pandemia, Santiago tiene esperanzas de que esta situación cambie con la campaña de vacunación.

Mes a mes estamos un poquito mejor, hay más consultas que antes y notamos un movimiento mejor que cuando empezamos en noviembre”, sostuvo.

La idea es seguir trabajando, que la gente confíe en las normas de bioseguridad para poder festejar. Nosotros cumplimos a rajatabla los protocolos y en ninguno hubo casos de contagios. En los lugares donde la gente cumple con los cuidados pertinentes no hay focos de contagios. Tomando los recaudos se puede festejar”, finalizó.