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Segundo año y otro round entre el intendente y la población de Resistencia

Nunca había ocurrido, por lo menos en el municipio de Resistencia. El año 2021 parecería que podría ser una copia fiel del 2020. Empezó con “sablazos” inconcebibles debido a los incrementos de impuestos arrastrados por las variantes económicas nacionales. En ese marco la población viene sufriendo una creciente inflación y el cierre de fuentes de trabajo con el agravante de una pandemia que todavía no tiene fin y se constituye en la frutilla del postre porque evita, no ya una recuperación, sino también hace peligrar el futuro y la supervivencia de miles de familias, incluidas las chaqueñas.

Lo que decimos no es apocalíptico ni mucho menos sino más bien un llamado de atención para encontrar un punto de equilibrio en una situación local que no tiene precedentes.

Decimos que la situación que padecemos en el municipio de Resistencia comienza a ser igual a la del año pasado porque los impuestos que se quieren imponer no condicen con una situación de crisis que, repetimos, ya hizo desaparecer la pequeña clase media, se incrementó la pobreza y ahora se trata de llegar a fin de mes con una inflación que, dicen los especialistas, llegaría por lo menos al cuatro por ciento.

Preocupación ciudadana

También decimos que la situación actual es igual a la del año pasado porque en el municipio local no hay nadie, por lo menos en enero, que entable un diálogo con la oposición y concejales del partido Justicialista para analizar y encontrar soluciones a una situación de crisis que tiene varias aristas.

Un grupo de vecinos autoconvocados y preocupados como toda la población, está corriendo la misma suerte que en 2020 y debieron acudir a la Justicia porque hasta ahora no se vislumbra el diálogo necesario para disminuir las rispideces. No es necesario que sean muchos o pocos, o multitudes, los que acuden a las puertas del Municipio capitalino. Hay preocupación porque son responsables. Quieren cumplir con los impuestos pero ven que con sus magros saslarios no podrán hacerlo, y quedarán en falta y más endeudados todavía por las multas que sufrirían.

No se trata solo del mantenimiento del automóvil que ya es oneroso (4,500 pesos para renovar carné de conductor y revisión técnica) más nafta, patente y otros gastos que podrían llevar a una cifra mensual de 20 a 25.000 pesos. Se trata de los distintos impuestos que hacen al comercio y a la vivienda donde algunos, que alguna vez pudieron construir una casita con su esfuerzo y sin pedir dádivas al Estado, hoy están ubicados en el “centro”. Esto último, con el paso del tiempo, en lugar de ser un beneficio, se convirtió en un “castigo” porque los impuestos son siderales.

Sienten el temor, miles de ellos ya jubilados, de perder su bien por algún juicio por no pagar impuestos.

La mayoría de las personas de este municipio que creció por el éxodo del interior, tiene un sueldo que no supera los 20,000 pesos y son jubilados. La escala de los ocupados también es magra por cierto. Se ubica en unos 45.000 a 55.000 pesos en general. Con una franja de excepciones, por cierto, pero de igual manera no alcanza para que el Chaco no sea calificada como una de las provincias más pobres del país.

Pero no hay que confundir. Quienes están golpeando las puertas del municipio, incluso los concejales, o las entidades empresarias que todavía no aparecieron en su totalidad, no son delincuentes ni mucho menos. Ni siquiera se los puede acusar de un interés partidario. Quieren sentarse en una mesa de diálogo para encontrar una solución a las distintas situaciones.

No olvidemos que en el municipio trabajan más de 5000 personas y necesitan cobrar para mantener a sus familias. Pero el municipio y también cada uno de ellos, tiene que hacer su parte para que Resistencia funcione como ciudad y exista una convivencia, no connivencia, que esté basada en el equilibrio y el desarrollo sostenible.

¿O alguien cree que Resistencia es el paraíso?

Una aliviadora lluvia de poco más de 100 milímetros después de una gran sequía desnudó las falencias de una ciudad que ve pasar el tiempo y que a pesar de cambiar de autoridades, en lugar de arrimar soluciones, siguen profundizándose los problemas de inundaciones en los distintos sectores, además de las ya tradicionales lagunas en pleno centro que destruye hasta el cimiento de las viviendas.

¿CAPITAL DEL NORDESTE?

Extrañamos a los hombres de nuestra provincia que impulsaban aquella frase que decía “Resistencia, Capital del Nordeste”. Hoy ni siquiera se puede circular por las calles debido a los baches, el caótico tránsito donde motos con conductores sin cascos y que transportan hasta cuatro personas, carros en distintos puntos de la ciudad manejados por niños y sin ninguna seguridad, sin posibilidades de estacionamiento que obligo a muchos cerrar las puertas de sus comercios y trasladarse a otros lugares.

Solo se ingresa al Chaco para tomar otros caminos en mejor estado, nuestros accesos y rutas, que no se reparan desde hace años además de estar destruidos, no están señalizados. De esta manera, aíslan a la capital del Chaco de la región porque los transportistas toman otros rumbos para llegar más rápido a destino.

No se trata de partidismo ni de echar culpas. Todo lo que hay en la provincia lo hicimos los chaqueños y parece que no muy bien.

Por eso hay que revertir esta anomia y trabajar para que el asistencialismo no se convierta en la política del futuro como está ocurriendo desde hace muchos años.

DOS BUENOS MENSAJES

El ministro Martín Guzmán, en su visita al Chaco, fue claro en el rumbo que se debe tomar: “Se debe ir armonizando la estructura tributaria, pero manteniendo y fortaleciendo la sostenibilidad fiscal”.

Lo que está expresando, como lo dijimos anteriormente, encontrar el equilibrio y que los impuestos no se conviertan en una exacción.

El nuevo ministro de Economía de Economía del Chaco, Santiago Pérez Pons también adelantó, lo que en definitiva debe hacer el municipio de Resistencia y en general todos: “Debemos consolidar el ordenamiento de las cuentas públicas y construir un Estado eficaz, ágil y cercano a la gente, un Estado moderno”.

El diálogo, el mejor camino

Para construir lo que el nuevo ministro aspira, que los servicios estatales sean valorados y los recursos públicos sean aprovechados al máximo, los funcionarios del Municipio de Resistencia deben cambiar. Por ahora, la impresión ciudadana es que se avecina otra puja donde tendrá que intervenir la Justicia, como el año anterior. Eso no es bueno.

El intendente, Gustavo Martínez, tiene experiencia y además aspiraciones políticas por lo que no dudamos que habrá una reacción para encauzar no solo relaciones sino también soluciones y encontrar los caminos para la concreción de las aspiraciones de la comunidad.

Está todo escrito lo que se debe hacer

Nuestros primeros próceres municipales chaqueños eran trabajadores, empresarios y hombres comprometidos con su comunidad. No cobraban sueldos ni tenían empleados a su cargo. Después del horario de trabajo, concurrían al municipio para colaborar con la ciudad, según la historia de Carlos López Piacentini.

Por si alguien no lo recuerda, en la Carta Orgánica Municipal están las funciones que debe cumplir el Concejal por lo que creemos que en esta época de crisis, debe ser su bandera para mejorar el municipio y acompañar a la población: “garantizar el desarrollo humano sostenible, la participación ciudadana, el pluralismo de ideas y el ejercicio de los derechos en un orden solidario, justo, libre e igualitario; defender los derechos humanos y la convivencia en paz; consolidar los derechos de consumidores y usuarios, garantizando la eficiencia de los servicios públicos; propender al crecimiento armónico de la ciudad, custodiando su área productiva, la calidad de vida y los recursos naturales, preservando el ambiente, el patrimonio histórico y cultural; impulsar el fortalecimiento de las relaciones integradoras con los municipios de la región, el país y del mundo; invocando la protección de Dios, y nuestras convicciones democráticas”.

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