Resistencia31°Min. 21° • Max. 31°

Olvidémonos de glorias pasadas, hay que inyectar sangre nueva al equipo

No hay nada más lamentable que ver a un equipo cuyos mejores años se esfumaron y que el único compromiso de los jugadores con el club es solo contractual. No importa cuán talentosos estos hayan sido, los años no perdonan y seguirán mermando su capacidad de juego, haciendo necesario tener a nuevas promesas con apetito de juego y potencial de desarrollo. Una transición que debe venir de la mano de quienes les inspiraron a tomar el fútbol como el norte de su vida.

fulbo.jpg

Un talento exhausto

Por años hemos visto alienaciones que nos han fascinado, como fueron los galácticos del Real Madrid con Zidane, Beckham, Ronaldo y Roberto Carlos, entre otros grandes jugadores de su tiempo, pero desafortunadamente con los años la decadencia se hace más visible al igual que la decepción de los fanáticos.

Ese fue el triste espejo que mostró un Barcelona ya envejecido y cansado, que por más que contase con Lionel Messi como mejor jugador del mundo dándolo todo por la camiseta, sencillamente no se puede dejar caer toda la responsabilidad de un equipo sobre un solo hombre. La necesidad de un equipo balanceado en habilidades y edades es fundamental para mantener el ímpetu de juego en cada partido, sobretodo en un fútbol cada vez exigente físicamente.

Guiando a las jóvenes promesas

El partido Inglaterra contra Bélgica en el estadio de Wembley mostró ese contraste. Bélgica ya estaba dominando las fases iniciales aventajando a los locales en dominio y experiencia, marcando el primer tanto con un penalti de Lokuku en el primer tiempo. A pesar de sus tibias actuaciones en jornadas pasadas el joven once dirigido por Southgate cumplió su promesa.

Los delanteros Mount y Rashford fueron las mejores apuestas del partido para fanáticos y casa de apuestas al inclinar la balanza con dos goles que pusieron a Inglaterra de vuelta a la cima. A pesar de su juventud, tuvieron el ímpetu de sacar adelante su equipo, mostrándonos a una selección que está pronta a ver sus mejores momentos.

Pero esto no significa que debamos desmejorar el rol de los veteranos que ya dieron lo mejor de sí en el campo. En lugar de relegarles a la banca u otros clubes, estos pueden dar un grandioso aporte a las generaciones de relevo. Tal fue el caso de Roberto Carlos y Marcelo Vieira. El consagrado defensa de la época dorada del Real Madrid, en lugar de ver al tímido novato como una amenaza a su status quo, decidió aprovechar el poco tiempo que le restaba en el equipo vertiendo toda su experiencia y consejos para formar a la joven promesa.

Marcelo supo honrar el gesto y tras la partida de Roberto Carlos este se convirtió en su auténtico relevo, convirtiéndose en capitán del equipo y coronándolo con cuatro Champions League, cuatro mundiales de clubes y tres Súper Copa de Europa entre sus mayores palmáres. Una prueba más de que una sincera pasión por el juego es capaz de seguir dándonos los mejores momentos a nuestros equipos favoritos generación tras generación.

Te puede interesar