La casa sola
La artista plástica Norma Capponcelli es quien ilustró la tapa del libro número once de la autora correntina Moni Munilla; es un acrílico que retrata a Flora. “Mi primer contacto con Flora fue visual y el segundo emocional. No la dejé pasar de largo, hay algo en su mirada, puedo presumir que es algo de mí sin conocer la realidad de esa pintura de Norma. Elegí identificarme con ella, soy recurrente con la etapa de mi niñez porque considero que en ella se formó la poesía que hoy es mi identidad”.
La contratapa tiene el pulso y pluma de Rubén Sebastián Melero, un poeta que describió el decir poético de esta autora que delinea cada historia, vivencia, paisaje, personaje, de una manera única, tan detallista que transporta al lector. “La casa sola condensa momentos esenciales de la vida de su autora. Es un libro singular que tiene las formas, los colores, los sonidos, los olores de una infancia en Corrientes, y está escrito al ritmo de los latidos del corazón de Moni Munilla”, Rubén Sebastián Melero.
Es una prolífera escritora de nuestro tiempo, iniciando en 2003 con Marión a través de la editorial Vida Correntina, más tarde con Moglia Ediciones nos compartió ocho libros, y esta última obra lo hizo con la editorial Vinciguerra de Buenos Aires.

Utiliza la autora en estas páginas, la más depurada manifestación de sentimientos, emociones y reflexiones que puede expresar el ser humano en torno a la belleza, el amor, la vida o la muerte, siendo fiel a la definición de poesía.
“La casa sola es mi primer libro editado en Buenos Aires y estaba lista para presentarlo en la Feria Internacional del Libro para luego recorrer el interior de mi provincia, que es lo que hago siempre con todos mis libros. La vida dio un giro inesperado y en ese nuevo camino busqué la forma de llegar al lector a través de la virtualidad. Mi poesía es así tal cual, mía. No sé definirla de otra manera. Es la esencia de lo que capto, muevo, pongo en palabras. Viene desde adentro, no tiene tiempo ni espacio. A veces los poemas están dedicados a alguien en particular, otras definen un reencuentro con el pasado, de todo gesto doloroso, la poesía vuelca sus emociones a manos llenas y dulcifica los instantes con su palabra. Cuando escribo lo hago como una necesidad. En un estado de sublimación. Esa sensación me contiene hasta que se manifiesta en el otro, en una persona que reclama como propia, la identidad de lo que yo siento. La casa sola es una sombra por la que siempre pasa la luz”, Moni Munilla.

Luna
La luna llega descalza,
acomoda los sueños, recoge los juguetes
de los niños, silencia los miedos.
Y se queda despierta en ese cielo
suyo que es de mazapán
para mis versos.
Llueve
Mi barco de papel
navega por el patio de la casa.
Lo miro alejarse entre macetas
con rosales y helechos
escapa de las garras de mi gata
y busca en lo pequeño de ese espacio
el mar que ha imaginado siempre.
¡Qué valiente mi barco marinero!
Tan atrevido como mis sueños.
La casa sola II
Han cerrado las puertas que dan al patio,
la madera vencida se dobló con la fuerza
de dos manos pugnando con el pasado.
Han callado las voces, silenciaron los pasos
la lluvia se deshace sobre unas pocas pantas
que azuzan los recuerdos con sus flores tempranas.
La casa me espera con sus ojos de invierno,
en los cuartos oscuros
las sombras se desnudan a mi paso.
Todo giro del tiempo me devuelve
indefensa
al canto que fue mío.
Ya no me reconozco en los rincones
donde escondí mis juegos niños,
se han llevado de acá mis noches largas,
ha crecido el dolor en las paredes
como un castigo.
La casa sola.
Las horas se diluyen baso su cielo manso
Autora: Moni Munilla
Editorial: Vinciguerra
Género: Poesía










