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Melina Valsecia: su trabajo fue reconocido en EEUU

Los directivos de la Fundación del Valley de Eagle de Colorado (USA) eligieron a la correntina Melina Valsecia como directora ejecutiva . Es una organización sin fines de lucro que trabaja para ayudar a los sectores más vulnerables de la localidad.

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Melina Valsecia, directora ejecutiva de la Fundación del Valley de Eagle de Colorado (USA).

Melina Valsecia nació en la capital de Corrientes bajo el signo de Leo en 1979, donde vivió hasta los 17 años; es hija de María Esther Rodríguez y José Valsecia, conocidos en el medio por su profesión de fotógrafos especializados. En el Colegio Sagrado Corazón de Jesús estudió hasta segundo grado, para luego finalizar la primaria y secundaria en el Colegio San José.
Melina hoy vive en Colorado (EEUU) y recordó así su vida en Corrientes.

“Tuve una infancia muy alegre y rodeada de la familia y amigos, quienes fueron parte muy importante en mi vida. Mientras crecía, mi hermana Noelia y yo atendimos las tareas del colegio mientras nuestros padres siempre nos mantuvieron física y académicamente muy activas. De lo que recuerdo, mi niñez estaba llena de música y baile, aprendíamos piano con Héctor algunos días a la siesta, y danza española de noche; concurríamos a las clases de Inglés en This & That y a veces alternábamos con pintura sobre tela, cerámica, tenis y natación”.

Nos contó que le gustaban los deportes individuales pero, “me frustraba porque no era muy buena, además era muy tímida y evitaba sobresalir. Allí fue cuando empecé hockey sobre césped, mi primer deporte en equipo, cuando me di cuenta que no todo hay que hacerlo sola, siempre se puede contar con amigas que te apoyan. Desde ahí, lo jugué por los próximos 15 años, fiel al gran Club de Aranduroga en Santa Ana”.

Esta araberacera de pura cepa siguió relatándonos su paso por la adolescencia, “fue muy tranquila, siempre activa concentrándome en los deportes y las tareas de la escuela mientras disfrutaba de mis amigas del secundario. En la escuela siempre me involucré en actividades medio nerd, diría, como competencia de fotografía y feria de ciencias. Durante un par de veranos, me dediqué a visitar la biblioteca de la Universidad de Agronomía y preparé un trabajo de investigación sobre el calentamiento de la capa de ozono, que para los años 80 era muy nuevo y luego escribí sobre los alimentos genéticamente modificados, súper innovador para la época; y yo con tan solo 14 años de edad. Pero el colegio nunca fue un impedimento para que formara parte de la Comparsa más popular de mi ciudad, Ará Berá, todavía llevo en la sangre sus compases de Ará Berá solo, Ará Berá solo”.

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Junto a su madre María Esther.

Con gran emoción recordó a sus abuelos. “Mis abuelos siempre fueron un gran modelo, tenían personalidades diferentes y podría decir que de ellos aprendí mucho de la vida y de viajes. Por parte de los Rodríguez, los padres de mi mamá, aprendí a apreciar lo que la tierra y el río nos proveen. Familia de pescadores, agricultores y agrónomos; recuerdo ir a los torneos de pesca y a las quintas a cosechar acelga y otras hojas verdes. Por parte de los Valsecia, desde chica aprendí sobre la fotografía y los revelados de negativos. Como olvidar las madrugadas ayudando a mi papá a terminar de cerrar las cajas para enviarlas al interior o clasificar las fotos de recepción. De los Valsecia aprendí que la distancia no importa, muchos viajes y muchas ausencias no son sinónimo de abandono ni de desamor; sino de apreciar el tiempo de uno y disfrutar la vida, conocer nuevas personas y otras culturas”.

Finalizó el secundario con 17 años, y fue a estudiar Licenciatura en Nutrición en la Universidad del Norte de Asunción, Paraguay, donde se graduó en el año 2000. “Recuerdo que mientras permanecí en Paraguay, hubo golpe de estado y me quedé atrapada en el país, siendo el disturbio a cuatro cuadras de mi casa, teníamos las ventanas protegidas para que no pase ninguna bala. También, lo bueno de esos 4 años maravillosos fue conocer a un grupo de compañeros que hasta el día de hoy tenemos recuerdos de fiestas, estudios y viajes a conferencias en Argentina, Uruguay y Chile”.

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Melina y Alejandro, con sus hijos Francisco y Martín.

Con un personalidad inquieta y motivada por el conocimiento, mientras estuvo en la facultad tomó cursos de antropometría, nutrición enteral y parenteral, “la química y los cálculos de nutrientes era algo que me generaba pasión y mucho interés. Y en esa época, todos esos cálculos se hacían con calculadora y a mano, no con los programas software que existen hoy”.

Cuando finalizó la licenciatura regresó a Corrientes inmediatamente. “Mi pasión por cubrir las necesidades de nutrición de los niños de los barrios de bajos recursos fue inmensa; cada fin de semana que regresaba a Corrientes durante mi época de estudiante, siempre me hacía el tiempo de ayudar como podía: salía en la radio hablando de temas de nutrición, escribía artículos sobre salud en la Revista Mujer, y visitaba un centro comunitario y comedor infantil llevando chocolate caliente con galletitas o facturas. Recuerdo que realizaba charlas gratis sobre nutrición y evaluaciones de nutrición a niños para informarles a las mamás cómo se encontraban sus hijos y darles recomendaciones nutricionales para mejorar la salud de ellos y de sus familias”.

Al pisar suelo correntino con su título de Licenciada en Nutrición, inmediatamente encontró trabajo en una clínica psiquiátrica como directora del servicio de nutrición, “luego se abrió el ala de la escuela para niños con desventajas, siendo una hermosa experiencia. También, conseguí trabajar en la Unidad Renal, en ese momento realizando diferentes dietoterapias a pacientes en hemodiálisis. Al mismo tiempo inicié mi práctica privada a domicilio y consultorio en un gimnasio en Resistencia (Chaco), así estuve durante el 2000 entre que caminaba en medio de piqueteros y gomas quemadas y tratando de empezar una carrera profesional entre 3 o 4 diferentes trabajos, cuando decidí hacer una pausa y venirme a Estados Unidos a mejorar mi Inglés y aprender a esquiar”.

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Con su papá José.

Melina estaba cursando un postgrado en Nutrición e Hidratación Deportiva de la Universidad Favaloro, así pudo tramitar una visa de trabajo de intercambio de estudiante. “Y así es como me enamoré de este lugar donde vivo ahora, Colorado. Muchos habrán escuchado hablar de Aspen pero yo me vine a Vail, que es un centro de esquí muchísimo más grande y compite con Aspen. Comparado con Corrientes, este es el polo opuesto: montañas, nieve, frío, mucha gente adinerada y la pobreza pasa desapercibida, pero igual la hay”.

Tras tres años de ir y venir de Corrientes a Vail, en 2005 conoció a quien hoy es su marido, Alejandro Monreal, y se casaron en 2006. “Catorce años más tarde, ya con un matrimonio consolidado y dos hijos, Francisco de 5 años y Martín de casi 3 años, vivimos una vida tranquila, llena siempre de sorpresas. Alejandro es originario de Santiago, Chile; y llegó a USA por una pasantía universitaria en hotelería”.

Su vida se llenó de paisajes, aeropuertos, amistades nuevas, alegrías y también sinsabores. “Desde que tomé la dura decisión de vivir en USA, he tenido la oportunidad de viajar mucho y conocer lugares que nunca pensé que lo haría, y solo los veía por internet mientras transitaba por mi secundario. Claro que también pasé por momentos duros, estafas y trámites de residencia y luego de ciudadanía, que tomaron mucho tiempo, dinero y esfuerzo. Esa fuerza de salir adelante que tenemos los argentinos me llevó a validar mi título universitario y continuar mis estudios pudiendo completar una Maestría en Salud Publica en Educación de Salud y más tarde obtener una certificación nacional en Educación de Salud que me permite planificar, implementar y evaluar programas de salud”.

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Melina disfrutando de la nieve en Aspen, Colorado (EEUU).

Trabajó de asistente ejecutiva de un hotel, de gerente de servicio al cliente en un Spa 5 estrellas hasta que cambió de rubro y trabajó coordinando servicios familiares de salud, odontológico, socio-emocional, salud mental, nutrición, y educación temprana por 6 años.

“Coordiné planificación estratégica de la transición de kindergarten a preescolar, apoyé a un programa de padres mentores planificando entrenamientos de desarrollo profesional para adultos, también realicé talleres comunitarios de nutrición para personas de escasos recursos y, con mi marido que es chef, tuvimos la conducción por tres años de un programa televisivo de cocina y nutrición en español en conjunto con el departamento de salud pública del gobierno local y la Universidad del Estado de Colorado”.

Pero eso no fue todo, con el gobierno local de Eagle en Colorado coordinó la promoción de Salud implementando una campaña anti-tabaco y programa de salud para latinos; luego la nombran supervisora de un programa de visitas a los hogares de familias con niños de 0 a 3 años donde se le da apoyo socio-emocional, nutrición, salud, seguridad y odontológico a las mamás y sus familias. Allí también controlaba el crecimiento y desarrollo de los niños llevando seguimiento de sus exámenes como Gerente de servicios de salud del mismo programa.

“Después de pasar por muchos trabajos que me dieron experiencia diferente al trabajo individualizado que es cuando trabajás como licenciada, me di cuenta que podía lograr cambios estructurales dedicándome a operaciones de programas que impacten en mayor cantidad de vidas y de todas las edades, fue allí que renuncié a todos mis trabajos y me comprometí a trabajar con los programas de salud y acción social: Mercados de alimentos, Navegadores de la Comunidad y MIRA Bus. Estos programas trabajan ayudando a la población más marginada del condado, o municipio, y que viven en los vecindarios de mayor riego ayudando a sus residentes a conectarse con servicios de acción social, médicos y odontológicos”.

Los directivos de la fundación del Valley de Eagle la seleccionaron a Melina para dirigir la organización, sin fines de lucro, como Directora Ejecutiva. Al ver el trabajo que se originó cuando comenzó a trabajar en los proyectos, al ver el impacto que tuvieron en la comunidad y su capacidad de implementarlos de una manera profesional y responsable, tomaron la decisión de ponerla en este lugar clave.

“Desde que trabajé en estos proyectos, en tan solo dos años y medio, fui capaz de traer recursos de asistencia financiera, chequeos de salud y odontológico, servicios de consultas de salud del comportamiento y apoyo social-emocional via telehealth, programas de nutrición y cocina, programas de educación primaria y preescolar, programas de literatura para niños y adultos, mercado de comidas, programas de actividades físicas y deportes además de actividades al aire libre”.

Nos contó su experiencia de vivir en los Estados Unidos, donde llegó teniendo 26 años. “Muchos creerán que la vida aquí es más fácil y de mayor calidad. Dejeme aclarar que tiene sus pros y contras. Yo llegué y me quedé en este país teniendo ya una carrera universitaria. Aquí, si hablás inglés con algún acento, se hace muy difícil demostrar tus habilidades y capacidades reales. A mí me tomó casi 15 años poder obtener un trabajo que creo que supera mis expectativas, me asombró mucho que me hayan elegido como directora porque había 32 personas que fueron entrevistadas, de las cuales algunas conozco y respeto mucho por su experiencia y labor en la comunidad”.

El presidente de la Fundación, reconoció el compromiso y trabajo arduo realizado por Melina en el programa MIRA, una marca que ahora tiene reconocimiento en Colorado, y otras municipalidades quieren replicar.

“De mi lado, fue más la persistencia por ayudar a personas en situaciones de vulnerabilidad lo que me hizo trabar responsablemente en este programa. Aprendí a navegar en diferentes sistemas, y en mi experiencia cuando se trata de ayudas de gobierno, aquí las hacen más burocráticas. Siendo inmigrante y teniendo la oportunidad de recibir educación post-secundaria y post- universitaria, diría que abre las puertas tremendamente. La educación es importante para salir adelante, no solo a nivel personal sino comunitario. Es muy importante que los niños terminen la escuela secundaria y tengan aspiraciones mayores, no solo para salir adelante sino para sacar a nuestras provincias de la pobreza”.

No todo es color de rosas en el país del norte. “La vida es muy solitaria y te las tenés que arreglar como podés. Cuando nació mi primer hijo, era imposible tener a alguien que lo cuide para que yo pueda salir a trabajar, las niñeras, empleadas domésticas, plomeros, albañiles, mecánicos, etc., son los servicios más caros. Estando lejos de la abuela, la tía, prima, de la mamá que puede ayudar en la crianza de los niños, es una tarea muy dura. En un momento tuve 4 trabajos diferentes para poder solventar mis necesidades básicas. Sí, también tuve que acudir a la asistencia de servicios de un banco de comidas para poder tener comida para mis hijos. Hoy día, y con este nombramiento, puedo hablar de las necesidades de esta comunidad por haberlas vivido en carne propia”.

Su compromiso, responsabilidad y sus valores con ética e integridad, aseguran que vaya a abogar por los más necesitados. “Hace tiempo estoy trabajando en lo que se refiere a valorar la diversidad y equidad. Ya que ser inmigrante y latino en USA es algo difícil de superar, aquí te ponen bajo una misma etiqueta y las personas nativas se sienten invadidas e intimidadas con lo que aportás a tu comunidad, la mayoría de las veces. Muchas veces quisieron dañar mi autoestima pero viendo que eran más las personas que acudían a mí para ayudar o para trabajar conmigo que aquellas que me daban la espalda o me decían cosas decepcionantes, fue motivador. En general, no hay que dejarse vencer, hay que plantearse siempre: ‘si se hacen las cosas que se hagan bien’. Comprometerse con uno mismo y confiar en las capacidades personales, esto es clave, y también ser conscientes que siempre hay área de crecimiento y aprendizaje. Al argentino siempre le tildan de fanfarrón, y saben que la mayoría del tiempo es así. El que quiere triunfar debe aprender a ser humilde, cualidad esencial en las personas que quieren ayudar a su comunidad genuinamente”.

Nos dejó un mensaje para que siempre sigamos el camino del crecimiento. “Nunca dejes de creer ni de aprender. Tené fe en que todo estará bien, tu Dios te provee y acompaña en tu camino. Vos lo diseñás y lo recorrés, es tuyo y de nadie más”.
Siempre su corazón y proyectos están apuntando a su provincia natal. “Algún día volveré y espero encontrarme con ustedes, mientras tanto disfrutemos de este nombramiento que también traerá buenas noticias para Corrientes. Ya nos estamos organizando para compartir cambios y buenas acciones. Si querés involucrarte en conversaciones de esperanzas y cooperación, haceme saber por email a [email protected] . Como verán no me quedo con los brazos cruzados añorando a mi Corrientes Porá, a mí me gusta recordarla y vivirla, sin temerle a la distancia. Acordate, agarrá tu pasión y transformala en acción, depende de vos. ¡Movete!”.

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