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“Cambié las luces de la ciudad por las estrellas del campo”

SAENZ PEÑA (Agencia). Es oriunda de Córdoba, y su acento la delata aunque ya pasaron casi 20 años que vive en el Chaco. Es Mónica Graciela Lardone, y vive al norte de Los Frentones, casi en el empalme con la Ruta Provincial Juana Azurduy.

Decidió dejar las luces de la ciudad, y quedarse con las estrellas de las noches chaqueñas. Vino con muchas ilusiones, porque la idea fue avanzar en un pequeño núcleo de desarrollo productivo, pero se llevó muchas sorpresas, porque en el lugar donde reside, en el campo "La Gringa Rosa", a 70 kilómetros al norte de Los Frentones, tiene un problema sin resolver como el deficiente servicio de energía eléctrica que los llevó, de la mano de su hermano Fabián Lardone y de su hijo, a reparar un viejo generador eléctrico para poder soportar los 40 grados de calor a los que el Chaco ya los tiene acostumbrados.

Una de las exquisiteces de la pastelería que hace Mónica: una torta en forma de cosechadora de algodón, hecha para una amiga agricultora.

REALIDADES DISTINTAS

“He vivido en el campo en mi provincia natal y es muy distinto a este lugar, pero amamos tanto esta tierra, y la capacidad de adaptación que hemos tenido y el conocer gente que trabaja por el Chaco desde lugares como este, es algo extraordinario”, dice en charla con NORTE RURAL.

“Sinceramente, la mujer rural acá es muy sacrificada, además del clima, la distancia, los afectos lejos, y es muy bueno saber que en todo el Chaco tenemos mujeres que ponen de su esfuerzo para la producción, y eso tiene que ser valorado”, considera.

LOS STILETTOS POR LAS ALPARGATAS

Mónica Graciela cambió los stilettos por las alpargatas. “Cambié las luces de la ciudad por las estrellas, el agua corriente por agua de pozo, la piscina por la represa”, comenta, pero dice sentirse “muy orgullosa de esta tierra de monte adentro, donde el calor, los incendios, los caminos cortados en días de lluvias, el corte de luz y de la caída de la señal de los teléfonos celulares “son una constante, son partes del paisaje”.

Mónica Graciela Lardone, ejemplo de lucha contra la adversidad, que dignifica la tarea de la mujer rural.

Dice que uno de los dolores que se lleva en el alma “es la falta de comprensión de algunos organismos del Estado, la burocracia que todo lo frena, cuando entendemos que a los que quieren invertir y trabajar en el Chaco tendrían que facilitarles todas estas cosas”.

ALMACENERA, CRIADORA DE POLLOS, DE TODO UN POCO

Cuenta Mónica que su trabajo en plena puerta a El Impenetrable chaqueño  “consiste en cuestiones de ama de casa, de almacenera, tengo gallinas, pollos, hago comidas caseras de todo tipo”, y es una excelente repostera que se ganó los aplausos de familias de productores y vecinos de toda la zona de Pampa del Infierno y de Los Frentones.

“Tengo muchas anécdotas para contar, donde la más común es quedar empantanado lejos de la casa, empujar el vehículo hasta que no te dan las fuerzas y llegar 10 kilómetros a pie por el barro, o auxiliar a otras personas en caso de picaduras de serpientes y pasar la noche en vela acompañando a alguien desconocido, o salvar a un animal que encontramos herido”.

Y también, “es tan lindo colaborar con la Escuela Rural, desde hacer telones, laminas, colaborar con útiles y mochilas, en ocasiones llevar con mi vehículo a los chicos…y ese cariño que uno recibe de la gente es impagable”, cuenta.

Recuperan un viejo generador para poder tener luz

SAENZ PEÑA (Agencia). Para soportar el intenso calor y los reiterados cortes de energía eléctrica, los Lardone pusieron una marcha un viejo generador para garantizar un servicio tan esencial para una familia rural.

El viejo generador marca Deutz, que fue reparado y ahora es utilizado por la familia Lardone, a 70 kilómetros al norte de Los Frentones.

Con temperaturas que superan los 42 grados en estos días, la familia Lardone, que tiene su predio a 70 kilómetros al norte de Los Frentones, reacondicionó un viejo generador Deutz, fabricado en Colonia, Alemania, en 1957 y refrigerado a agua, con lo que pueden generar corriente eléctrica para su vivienda.

El motor tiene una capacidad de 45 kva y consume 6 litros de gasoil por hora. “Es que no teníamos otra alternativa”, comentó Mónica Graciela Lardone. “Este motor nos da luz cuando la empresa de energía corta el servicio”, dice.

Fabián Lardone adquirió este equipo –que habría sido de un generador de un barco– hace 20 años a lo que fue La Belgo Argentina, que tenía su sede en Sáenz Peña en calle Comandante Fernández, frente a lo que hoy es la Uncaus. En la Belgo Argentina, utilizaban este generador para dar energía eléctrica a las oficinas de la empresa.

“Imagínense, 26 días seguidos sin luz entre noviembre-diciembre, volvió tres días que parecía un alivio y ayer viernes a la mañana se volvió a cortar”, dice Fabián Lardone, hermano de Mónica Graciela.

Las temperaturas en esta inhóspita zona del oeste chaqueño, van desde 40° a 47° “y a la empresa ya nos ha dicho que al haber pocos usuarios, la zona rural no es prioridad”.

CARO, PERO NECESARIO

Sin embargo, dijo la mujer que “somos muchas familias que la mayoría perdemos alimentos por falta de frío, no hay para bombear agua para los animales  y todo lo que acarrea la falta de energía, además del gasto enorme que significa mantener los grupos electrógenos en marcha y sería bueno que sumen: $85 el litro de nafta, $60 el litro de gasoil,  y por si quisiéramos colocar, cuesta $746,000 un equipo de energía solar”, señala Mónica Lardone.