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2020, el año en que la cultura se puso en cuarentena

Este año los aplausos se convirtieron en likes, el público se volvió virtual y los escenarios fueron las pantallas. El coronavirus arrasó con todo, la cultura no fue la excepción, pero así y todo el sector supo trabajar en conjunto para poder levantarse.

Este año atípico, en todos los sentidos, también lo fue para el ámbito cultural y el Chaco no fue la excepción. Se cerraron cines, teatros, centros culturales y cualquier espacio que aglomere personas. Los escenarios se volvieron una pantalla y el público se medía a través de likes en las distintas redes sociales.

Las Ferias del Libro fueron las protagonistas de este año, donde lo virtual no impidió que se presenten las obras de escritores locales y nacional es particular.

Las opciones para el entretenimiento se volvieron escasas y cientos de artistas se quedaron sin un ingreso, y fue el Estado el que tomó la decisión política de acompañar a estos grupos a través de distintas medidas que les permitieron sostenerse económicamente.

También es real que muchos artistas se sentaron a esperar que desde el Estado se los acompañara, como si fuera la culpa del gobierno que haya una pandemia y que la única medida sanitaria para cuidarnos era el distanciamiento social.

Fueron varios los espectáculos, eventos y distintos encuentros programados que debieron ser cancelados, tal es así que Resistencia por primera vez se quedo sin Bienal, pero no por eso Fabriciano y todo su equipo de la Fundación Urunday dejaron de trabajar. Entregaron los premios del concurso de literatura, lanzaron y llevaron a cabo un encuentro para familias aficionadas a las esculturas, intervinieron las piezas ubicadas por distintos puntos de la ciudad con barbijos y, sobre todo, cuidaron de cada una de ellas, realizando constantemente restauraciones y limpiezas de las mismas. Porque el mundo puede parar, pero el arte no.

Fue un año en donde realmente se paró el mundo, pero que sirvió para darnos cuenta de lo esencial que es reírnos, distraernos de tantas noticias constantemente. Cabe destacar el aumento de suscripciones a las plataformas de streaming, los canales de aire sumaron audiencia y los podcasts se volvieron uno de los mejores amigos de aquel público que nunca tenía tiempo para nada.

Ya miramos para el costado durante mucho tiempo, dando beneficios a los artistas amigos. Ahora es el momento de que todos trabajen para recuperar y repuntar una cultura que necesita de todos y todas. Que el Estado acompañe, pero que también haya ideas propias y que haya diversidad de propuestas, tanto en lo público como en lo privado. Que sea un conjunto, no que trabajen como enemigos, y los que realmente necesitan de esto la sigan viendo pasar desde la mesa de entrada con los cientos de papales de que hay que presentar.

LA MÚSICA NO PARÓ Y SIGUIÓ PRODUCIENDO

Una de las ramas que no dejó de producir fue la música. Artistas chaqueños lanzaron nuevos temas como lo fue Mauro Siri, Seba Ibarra, Lalo Aguilar. Incluso la nueva era del trap se potenció con la pandemia. Los encuentros dejaron de ser en las plazas, ahora eran a través de las plataformas, pero con el espíritu de compañerismo y confrontación con respeto –como una competencia cuidada– siempre presente.

Los músicos chaqueños supieron reinventarse y no alejarse de su publico, los recitales fueron streaming y los aplausos se volvieron likes.

Los músicos de interior dejaron de estar a la espera de una fecha para tocar en la gran ciudad, supieron hacerse lugar en sus localidades y cosecharon aplausos desde su lugar. Esos aplausos virtuales que se convirtieron en compartidas de Facebook o reproducciones en YouTube.

CUANDO LOS TELONES SE BAJARON

El teatro nacional, y en nacionalesparticular el chaqueño, fue el sector que más sufrió. Se cerraron los telones y no se pudo volver a dar sala. Los teatristas se volcaron a las clases online, algunos se arriesgaron y estrenaron obras virtuales, otros –como siempre– se sentaron a esperar a que alguien los levante del sillón.

Muchos aprovecharon para arreglar las salas de teatros, incluso se inauguró un centro cultural en Tirol, que con trabajo y esperanza pudo levantar sus paredes. Si hubo un grupo de trabajadores de escena que supo cómo unirse, fue este, porque si bien siempre hubo -y habrá- egos, no dejaron de acompañarse en una de las etapas más difíciles que tuvieron que atravesar.

Es el momento de que el teatro, con todo lo que implica, sea el protagonista y se reinvente para captar el público chaqueño.

LO QUE TRAERÁ EL 2021

Aunque si bien es imposible prever qué se trae el año nuevo, dependiendo de los indicadores Covid, todo apunta a que es el año en donde los cines se vuelvan abrir, los teatros reabran sus telones, los músicos vuelvan a tocar en vivo y el público se vuelva real. Todos necesitamos un poco de entretenimiento, un poco de dispersión tras un año que fue duro para muchos.

Si bien suena un slogan político, es hora de que entre todos y todas nos pongamos de pie para trabajar en conjunto. Desde el sector empresarial se tienen que proponer ideas, con entradas accesibles, con propuestas nuevas; desde el Estado acompañar y cuidar a los sectores más golpeados, con ayudas económicas que sean distribuidos a quienes más necesitan; y desde el público cuidarnos y cuidar a quienes están trabajando, cumpliendo los protocolos sanitarios, teniendo conciencia ciudadana.

No se puede volver a repetir la mala organización que tuvo el primer autoevento, donde estaba prohibido bajarse de los autos y al primer tema ya estaban todos a los costados, bailando.

Pongamos un poco de todos para que juntos podamos salir adelante.

Que la cultura, el turismo, la gastronomía y toda identidad local sea el motivo de encuentro y que el compromiso ciudadano sea nuestro, para que todos podamos seguir disfrutando la gran variedad de propuestas que hay en el sueño chaqueño.

Ferias del Libro, la gran apuesta

Cuando se cancelaron todos los eventos, uno de los que peligraban era el de las Ferias del Libro, ya que siempre hay mucha gente en busca de un título que los seduzca o simplemente para disfrutar con una buena presentación. Porque muchas veces la curiosidad te lleva a encontrarte con un mundo nuevo, escrito en hojas de papel.

Este año, el “olor a libro nuevo” no se quedo atrás y las grandes librerías –en conjunto con el Estado– realizaron presentaciones virtuales y pudieron mostrar sus nuevos productos.

La realización virtual de estos encuentros permitió que escritores de todas partes del Chaco pudieran mostrar sus textos. Dando lugar a todos y con la posibilidad de que, desde la comodidad de tu casa, puedas recibir el producto, en este caso desde la TiendaChaco, que ayudó a que se mueva la economía cultural que venía en picada para muchos.

Rubén Duk, desde la Cámara Empresaria del Libro, la Fundación del Libro y su propia empresa comercial, fue uno de los hombres que más hizo por la literatura chaqueña, ya que trabajó en cada presentación, en la distribución, para que lo virtual no deje de lado el poder hojear aquellas páginas. Siempre con un gran equipo de trabajo detrás, que supo acompañar y entender las necesidades de cada lector. También las librerías más chicas trabajaron en conjunto con el Instituto de Cultura, mostrando sus libros y poniendo al alcance de cada necesidad, sobre todo con precios accesibles.

Las Ferias del Libro fueron el claro ejemplo de que, si se quiere, se puede trabajar entre todos para el beneficio del lector, del chaqueño que está esperando del otro lado una respuesta a sus necesidades. En este año, las Ferias fueron las protagonistas.

El chamamé, patrimonio de todos

Antes de que terminara el año, hubo una buena noticia. El 16 de diciembre se convirtió una fecha que quedará grabada en la historia de Corrientes y de toda la región. De manera virtual, sesionó el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, con sede en París, que declaró el chamamé como Patrimonio Histórico de la Humanidad por su trascendental aporte a la cultura en todo el continente.

El chamamé fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. El mundo chamamecero lo celebró.

El patrimonio cultural inmaterial o “patrimonio vivo” se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación. El patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos.

Turismo, la deuda pendiente de la gestión Capitanich

Cada nueva gestión trae nombres nuevos, caras desconocidas que asumen cargos. Si bien es entendible que la pandemia por coronavirus hizo parar cualquier tipo de objetivo que se tenía desde el Estado, muchos fueron los que supieron sacar ayudas para los sectores afectados. El turismo fue uno de ellos, el presidente del Instituto fue quien no supo dar respuestas.

Más de nueve meses el sector quedó parado. Y si bien ahora se reactivó, no se supo dar respuestas a personas que perdieron todo, que tuvieron que cerrar las puertas de emprendimientos y esperar a que el verano llegue para que de alguna manera puedan reactivar sus economías.

Hoteles cerrados, la gastronomía con cubiertos cruzados, emprendimientos con candados y sin respuestas de un Estado que debía acompañar.

No se va a recuperar lo perdido, mucho menos reactivar en tres meses de verano la economía que no se acompañó durante meses. El sector que más perdió fue el turismo, los que menos respuestas tuvieron, donde se falló con la política pública. Ahora no es momento de lamentos, hay que acompañar e incentivar el turismo chaqueño.

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