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Lucha sinuosa contra el enemigo invisible y espera de una luz que brille al final del túnel

Nació como un problema en una casi ignota ciudad China, pero el coronavirus se transformó en un drama mundial. En la provincia, el derrotero de esta pelea estuvo signada por las marchas y contramarchas, esfuerzos y desidias. El dato alentador: la inminente llegada de las vacunas.

La pandemia de coronavirus trastocó funcionamiento de buena parte de las actividades en el mundo, el país y la provincia; en términos en los que no se tenían registros en los últimos, por lo menos, 80 años. “Llegó un día y arrasó con todo un vendaval”, podría decirse en términos del cantante y compositor rosarino Fito Páez.

Así, las vicisitudes de la emergencia generada por la Covid-19 lograron lo que pocas noticias han podido en la historia moderna del periodismo: pasar de las páginas de Internacionales a Nacionales para instalarse luego como tema excluyente en Locales. Dentro de ellas, pero fundamentalmente después del desembarco del virus en la provincia, el “derrame” se produjo hacia distintas secciones porque el fenómeno fue multifacético y que, por lo tanto, exigió un abordaje desde lo sanitario y lo económico, como ejes fundamentales; pero también desde lo político y social.

La intención en estas páginas no es abordar este casi inabarcable fenómeno desde los múltiples enfoques que amerita y requiere, sino más bien, realizar un racconto de las medidas y contramedidas, restricciones y reactivaciones que se fueron sucediendo a lo largo de estos nueve meses, en los intentos por vencer al más letal de los enemigos de las últimas décadas: el Sars-Cov 2, importado desde la lejana China.

Un policía camina en abril por la peatonal de Resistencia. El aislamiento social preventivo imperaba.

DIEZ DÍAS

“Vamos a aislarnos diez días, en un intento por frenar los contagios y luego de ese tiempo veremos cómo seguir”. Vistas en perspectiva, las palabras del presidente, Alberto Fernández parecen excedidas de optimismo, pero hay que recordar que esta historia comenzaba así, con promesa de resolución en el corto plazo.

La estrategia, que tenía como piedra angular la cuarentena, se planteó en torno a la resolución de la dicotomía entre salud y economía. Y si bien se han regado ríos de tinta analizando la eficacia de las acciones implementadas, las repercusiones en una economía fuertemente golpeada son evidentes, pero no lo es menos el hecho de que la prioridad a la cuestión sanitaria permitió que en Argentina no se registren postales de un colapso sanitario como el ocurrido en los países más poderosos del mundo.

El Chaco fue un actor central desde el inicio del drama. El precoz desembarco del virus y su implacable propagación ubicó a la provincia entre los distritos que más fuerte fueron afectados desde mediados de marzo.

En aquellos primeros momentos debió soportar algunas de las primeras víctimas fatales registradas en el país y, como hecho saliente, el primer niño en toda Latinoamérica contagiado fue un contacto estrecho de los “Casos 0 y 1” en la provincia.

A medida que pasaron los meses, la ciudadanía fue abandonando recaudos, como el uso de barbijos.

A pesar de que en un principio se intentó deslindar una supuesta irresponsabilidad o inhabilidad al gobierno chaqueño en la gestión de la pandemia, el coronavirus demostró ser implacable en la región y el país. El ejemplo más claro está en cómo el importante contraste con el que iniciaron la pandemia Resistencia y Corrientes, al momento de escribir estas líneas y pasada la primera quincena de diciembre, se transformó en una situación de evidente paridad en cuanto al número de contagios diarios promedio y comportamiento de los principales indicadores en ambas orillas del Paraná.

LOS PRIMEROS INDICIOS

En enero las consideradas “tres pandemias” eran la obesidad, la desnutrición y el cambio climático, según un estudio divulgado en The Lancet.

El 22 de enero, NORTE abría su sección de “Internacionales” con la confirmación de los primeros seis muertos en China y los más de 300 contagios. Además, el cable de AFP y Reuters daba cuenta de que el virus ya había expandido “a otros tres países asiáticos: Japón, Corea del Sur y Tailandia”.

Para el 25 de enero, el tema ya estaba instalado en la sección y en China comenzaban la construcción de hospitales mientras se esperaba la declaración de la “Alerta Mundial” por parte de la OMS.

En las primeras semanas los controles de circulación vial fueron permanentes.

El 31 de enero, en la misma sección, se informaba que la OMS había declarado la “Alarma Mundial” ante el avance del nuevo y mortal coronavirus.

EN ARGENTINA

El 23 de enero, una noticia en la sección “Nacionales” quedaría para la posteridad: el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, aseguraba que era “prácticamente imposible que haya coronavirus en la Argentina”.

En la edición del 8 de febrero, se concreta en NORTE la llegada del coronavirus a la sección “Nacionales”, con la noticia de la conformación de un Comité Interministerial para monitorear la situación del virus.

Muy acorde con los tiempos que corren, el primer registro del coronavirus en las páginas de “Locales” de NORTE data el 26 de febrero y tuvo que ver con la desmentida de una fake news. Aquella jornada, la versión de un caso de un supuesto caso positivo se había viralizado rápidamente tras ser publicada en una página “de bromas”.

LA IRRUPCIÓN DEL VIRUS

El primer caso confirmado fue informado por el ministro de Salud de la Nación la tarde del martes 3 de marzo. Las noticias relativas al virus y a una sopa de murciélagos de Wuhan dejaron de importarse del exterior: la fabricación de eventos comenzaba a ser regional.

“Un hombre de 43 años que viajó a Italia es el primer caso de coronavirus en Argentina”, reflejó NORTE en su título principal de portada, el 4 de marzo. La noticia tenía desarrollo en la página de “Nacionales”, mientras que a nivel local continuaba predominando la coyuntura: los locales vacíos en la peatonal, un incremento de los combustibles, y la lucha de los vecinos contra el “impuestazo” de la comuna de Resistencia.

El fatídico comienzo de abril en el que el pago a jubilados se hizo de una manera totalmente desorganizada, exponiendo a miles de adultos mayores al contagio en todo el país.

El 7 de marzo, como nota principal de su página 9, NORTE publicó una noticia que, vista en perspectiva, sería premonitoria: los trabajadores del hospital Perrando advertían que no tenían protocolos específicos para el caso de que llegue un paciente con los síntomas. La historia contará que, por esas horas, lo “Casos Cero” chaqueños se encontraban realizando sus actividades y provocando, sin intención claro está, los primeros contagios locales por contacto estrecho.

La tapa del 9 de marzo anticipaba el vendaval: “Coronavirus: Salud estudia tres posibles casos en el Chaco”, decía el título de portada. La noticia se desarrolló en la página 5 y fue la primera aparición oficial de los “Casos cero y uno” en Locales: una mujer de 73 y su hija de 37, quienes habían llegado de España (un país que no estaba considerado entre los de riesgo al momento de paso de ambas).

DESEMBARCO EN EL CHACO

El 10 de marzo comienza una nueva etapa: “Confirman dos casos de coronavirus en el Chaco: son personas que viajaron a España”, se anuncia como título central de portada. Comenzaría allí, un derrotero aún hoy con final imprevisible, a pesar de que las vacunas permitan ver una luz al final del túnel.

Un día después de confirmar los primeros casos, el 11 de marzo, el Chaco hace punta en el país con el ensayo del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) para cuatro localidades del interior: La Escondida, La Verde, Lapachito, Colonia Elisa. La medida fue dispuesta por 72 horas y se sumaba al lanzamiento de una “Licencia extraordinaria” para quienes regresaban del exterior.

“El gobierno dispuso el aislamiento social de cuatro localidades”, anunciaba NORTE desde su tapa, y sumaba que la “Nación adoptó medidas para fortalecer el sistema sanitario”, uno de los pilares de la estrategia inicial.

Las aglomeraciones en los bancos hicieron que las entidades reorganizaran sus atenciones al público.

De allí, a la declaración del ASPO en toda la provincia, una semana después, pasarían la declaración formal de la “pandemia” por parte de la Organización Mundial de la Salud, el 12 de marzo, la alarma creciente en Resistencia y el inicio de medidas de prevención como el cierre de actividades en la UTN y otras instituciones.

La portada del 14 de marzo también marcaría un mojón en la historia reciente: el diario reportaba el fallecimiento en el Chaco del ingeniero César Coticelli por coronavirus importado, causando un gran impacto. Fue el segundo caso fatal de la pandemia en el país.

El viernes 13 de marzo, el mismo día en que murió en el país el segundo paciente infectado tuvieron los resultados los niños con contacto estrecho con los caos cero y uno en el Chaco: al mayor le dio negativo, al menor, positivo. Fue el primer niño diagnosticado con coronavirus en Sudamérica, lo que convirtió a la provincia en noticia regional. La novedad se reflejó en el lugar central de la tapa de NORTE, el 15 de marzo.

El Barrio Toba, a raíz del contagio de una persona qom en el hospital Perrando, fue un primer foco preocupante de la pandemia en Resistencia.

Un día después, el 16 de marzo, el presidente Alberto Fernández decidía suspender las clases y cerrar las fronteras, medida replicada en el Chaco junto con un receso judicial de 15 días. Además, NORTE reflejaba que organismos y empresas del Estado restringían la atención al público.

AISLAMIENTO CONFIRMADO

Si bien las medidas preventivas y los protocolos de actuación fueron implementándose antes de la confirmación de los primeros casos en la provincia, a través de los decretos 430, y 432; el 18 de marzo, el Poder Ejecutivo firmó el decreto 433, que implementó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) en el Chaco.

El título central de NORTE era contundente: “El Chaco en cuarentena: fronteras cerradas y aislamiento ciudadano”, anunciaba desde su portada. Además, daba cuenta de los primeros arrestos domiciliarios por violar las restricciones.

Los distintos aspectos y facetas de las medidas se reflejaron en las páginas 2, 3, 5, 6, 8, 9 y 12. Los ejes de esta etapa: regulación comercial, para garantizar provisión de elementos básicos: alimentos y medicamentos; asueto administrativo, con guardias mínimas en servicios públicos de primera necesidad; restricción horaria para entidades bancarias, comercios y demás entidades del sector privado; más operativos policiales permanentes de restricción de circulación de personas.

“Me comuniqué con el presidente Alberto Fernández, le expuse el plan de acción y, obviamente, la consulta para tomar decisiones de esta naturaleza. Estoy absolutamente convencido de que lo que estamos haciendo va en directa línea y dirección de lo que efectivamente el presidente está haciendo en todo el país”, explicaba el gobernador Jorge Capitanich en una conferencia de prensa convocada a última hora del 17 de marzo. El gobernador indicaba que “el aislamiento es preventivo, necesario e imprescindible para interrumpir el crecimiento del número de casos o circulación viral”.

Ese mismo día, el fiscal federal Patricio Sabadini pedía investigar el Caso Cero, al considerar que la mujer que había llegado de España con el virus “podría haber actuado con dolo”.

Aparecían también las voces de los primeros sectores “castigados” por las medidas. En este caso, los remiseros. Algunos de ellos planteaban que trabajaban 16 horas diarias por apenas 300 pesos de ganancia.

También Martín Giménez, titular de la Cámara de Comercio de Resistencia, alertaba que ‘parar todo es una medida extrema, que es probable que se tome en algún momento. Pensamos en esa posibilidad todos los días. Si ocurre, vamos a acatarla y la vamos a comunicar con mucha fuerza‘. El referente del sector trazó un panorama “crítico” con una gran mayoría de rubros que mantiene actividad reducida y varios negocios del centro capitalino que ya comienzan a cerrar porque no se justifica mantener las puertas abiertas con baja o nula demanda.

El 20 de marzo, Alberto Fernández anuncia el inicio de la cuarentena nacional. “El objetivo del aislamiento es, como repetidamente le dijo Alberto Fernández a sus funcionarios y a los gobernadores, “planchar la curva” de contagiados. Si esto se logra, la cuarentena finalizará cuando está estipulado. En caso de que se extiendan los infectados, el Ejecutivo no descarta extenderlo”, reflejaba NORTE.

Visto en perspectiva, el anuncio quedó en poco más que una expresión de deseo, ya que el virus, que en menos de un mes había obligado a pasar de la “normalidad” a un inédito confinamiento en tiempos de democracia, llegaría para quedarse. Y por mucho tiempo.

Casi como era esperable, la curva de contagios no logró “plancharse”. De hecho, los casos se multiplicaron considerablemente, por lo que el 31 de marzo, el gobernador Jorge Capitanich firmó el decreto 466, que prorrogó las condiciones del aislamiento hasta el 12 de abril.

ESE DÍA DE CAOS

Las primeras dos semanas del aislamiento se registraron datos positivos en lo que hace a la movilidad ciudadana, basada en un férreo control de las fuerzas de seguridad en conjunto, pero con un importante nivel de consenso social, que se iría diluyendo con el correr de los días.

El principio de ese proceso se dio el 3 de abril, fecha en que comenzó el primer cronograma de pagos de la cuarentena, y la cosa fue un verdadero caos. Miles de jubilados y jubiladas, beneficiarios de distintas asignaciones y del flamante Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) se abarrotaron en las sedes bancarias en busca de dinero en efectivo. “Desamparados y amontonados en plena pandemia”, tituló aquel sábado 4 de abril NORTE en su portada y le dio un amplio despliegue gráfico en sus páginas.

Llegaría luego el decreto 488, que extendió del 12 de abril al 26 de abril, el ASPO determinó nuevas condiciones para el comercio, siguieron funcionando sólo los esenciales, y, por ejemplo, en el transporte público, que aún no era suspendido pero estaba destinado sólo a trabajadores esenciales.

A este instrumento lo sucedió el decreto 534 que hizo lo propio con el aislamiento pero del 26 de abril al 10 de mayo prorroga medidas.

Sin embargo, la dinámica de la pandemia seguía. El decreto 540 del 28 de abril “zonifica” la provincia en función de la circulación viral, ante la “imposibilidad fáctica” del sostenimiento de las medidas por tiempo indeterminado. Dispone el uso de barbijo obligatorio. Alarma sanitaria en las localidades “rojas”.

En “zona crítica” quedaron Puerto Bermejo, Las Palmas, Isla Del Cerrito, Resistencia, Barranqueras, Fontana y Puerto Vilelas; en “Riesgo Leve”, Makallé, Margarita Belén, Villa Ángela, Quitilipi, Machagai, Puerto Tirol, La Leonesa, Colonia Benítez, Basail, Las Breñas, Castelli, San Martín, Sáenz Peña y Charata; y en “zona no crítica”, La Tigra, La Clotilde, San Bernardo, Samuhú, Enrique Urien, Coronel Du Graty, Santa Sylvina, Chorotis, Las Garcitas, Capitán Solari, Colonia Elisa, Presidencia De La Plaza, Villa Berthet, La Verde, Lapachito, La Escondida, Laguna Blanca, Colonias Unidas, Colonia Popular, Puerto Eva Perón, General Vedia, Cote Lai, Charadai, Corzuela, General Pinedo, Gancedo y General Capdevila. También, Hermoso Campo, El Sauzalito, Nueva Pompeya, Fuerte Esperanza, El Espinillo, Villa Río Bermejito, Miraflores, Tres Isletas, Colonias Unidas, Pampa Del Indio, Presidencia Roca, Laguna Limpia, Ciervo Petiso, Pampa Almirón, La Eduvigis, Taco Pozo, Los Frentones, Pampa Del Infierno, Concepción Del Bermejo, Avia Terai, Napenay y Campo Largo.

DE REVERSA

La estrategia de zonificación generó algunas experiencias de flexibilizaciones exitosas, sobre todo en localidades chicas del interior, y otras no del todo favorables. El 11 de mayo se firmó el decreto 560, que extendió las condiciones en áreas críticas y zonificación hasta el 24 del mismo mes.

Sin embargo, la curva de contagios y la situación epidemiológica obligó a la sanción del decreto 616, del 24, con el que nace la “cuarentena administrada inteligente”, una estrategia que intensificó algunas restricciones como la suspensión del transporte público de pasajeros y la tensión en entidades bancarias y financieras.

Hasta el 7 de junio continuaban en zonas críticas como el Área Metropolitana del Gran Resistencia las restricciones a la circulación y los fuertes controles, así como los horarios especiales para el comercio, aún en rubros antes exceptuados. En perspectiva fue la etapa más restrictiva de toda la cuarentena si se tienen en cuenta además que dos días después de la firma del 616 surge el decreto 618, del 26 de mayo, protocolo de actuación para el barrio Toba, donde tuvo lugar un intenso brote que logró ser desactivados más de un mes después.

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