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Preguntas y respuestas sobre la vacuna antiCovid-19

¿Quién tendrá acceso?, ¿cuánto nos costara?, ¿llegará a quienes más la necesitan? Médicos Sin Fronteras llaman a luchar por la vacuna como bien público global.

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La “granja de freezers” de Pfizer en Puurs, Bélgica. El ultra frío requerido por la vacuna obliga a disponer de refrigeración especial que no está disponible en cualquier lugar del mundo.

Desde hace más de 20 años, la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME) de Médicos Sin Fronteras lucha para cambiar las políticas gubernamentales y las prácticas de la industria farmacéutica para garantizar que los medicamentos, las pruebas y las vacunas eficaces estén disponibles, y sean asequibles y adecuados para las personas que más los necesitan.

En plena pandemia de Covid-19, el mundo entero es testigo de un sistema de desarrollo de vacunas y medicamentos que antepone los beneficios a las vidas. Es el momento de reformar el sistema. Es vital. Con toda la información que nos llega a diario sobre las vacunas, ¿cómo aclararnos y distinguir lo importante?

En términos de acceso a la vacuna para el Covid-19 hay tres áreas que son clave: los precios, la disponibilidad en términos de producción y alcance, y la sostenibilidad en cuanto a distribución y logística. ¿Y qué pasa con las políticas en torno a estas vacunas?

Médicos Sin Fronteras (MSF) trabaja en este aspecto: los medicamentos y vacunas no deberían ser un lujo, son un bien público global, sea para la Covid-19 como para otras enfermedades también potencialmente mortales. Tenemos que aprovechar esta situación para que, en la próxima pandemia, contemos con nuevos sistemas y mecanismos capaces de resolver mejor la situación.

MODELOS

Algunas farmacéuticas han optado por tecnologías nuevas; otras por una forma a la vieja usanza. Todas tienen sus propios beneficios y riesgos, algunos efectos adversos, algunas requieren una dosis, otras varias. Urge la transparencia por parte de las farmacéuticas. Deben abrir las puertas de sus procesos y los libros de sus cuentas. No regirse por notas de prensa o información opaca y a cuentagotas.

La palabra clave es transparencia, en torno a la investigación, al desarrollo, a la producción, al costo, a la “receta” de la vacuna. Habilitar que expertos independientes analicen los datos clínicos y los resultados en tiempo real: si el proceso está bien, si los productos son correctos. Transparencia en la investigación y desarrollo, pero también de forma más amplia.

Tenemos muy poca información y escasos datos sobre el costo real de todo el proceso, sobre los precios, sobre la cantidad de pruebas, tratamientos… Esta pandemia nos muestra que no tenemos un sistema global que controle esos costos. A menudo, las farmacéuticas aseguran que deben cobrar altos precios porque gastan mucho en inversión y desarrollo (I+D). Pero no sabemos cuánto gastan.

En tiempos de Covid-19, debería haber una rendición de cuentas transparente para que, de entrada, podamos mantener una conversación real. Necesitamos saber qué acuerdos firman, qué se esconde detrás de las patentes y de qué forma impacta en la producción final. De ello depende que más o menos gente acceda a la vacuna.

También debemos poder entender esos costos para así calcular lo que sería un precio justo final. No somos antifarmacéuticas, simplemente queremos saber. Tener información para poder conversar. Ahora es imposible.

CON RESPECTO AL ACCESO

¿Cómo se llevará la vacuna a poblaciones y zonas más remotas? ¿Se ha desarrollado una logística nueva? La palabra clave aquí es acceso. Más allá de la cadena de frío (algunas vacunas deben mantenerse a temperaturas de -70ºC) y de los planes futuros en base a experiencias y lecciones aprendidas del pasado, hay que tener en cuenta que existen varios tipos de vacunas.

Las “normales”, que se transportan en refrigeradores, y las más delicadas, que requieren de una temperatura de entre -20 y -70ºC y, por lo tanto, de una infraestructura diferente y mucho más compleja. En este caso tenemos mucha experiencia en campañas de vacunación anteriores, como en la lucha contra el Ébola en el Congo: la vacuna necesitaba “cuidados” especiales, fue difícil, pero lo logramos.

Como sea, estos requisitos no deben influir en el acceso de las poblaciones remotas a la vacuna antiCovid-19. No podemos decir: “Como es difícil llevarla hasta allí, no tendrán acceso”. Se necesitará más logística, más cuidados, más financiación, para no romper la cadena de frío.

¿UNA, DOS O VARIAS DOSIS?

Depende de la vacuna. A veces se necesitan dos dosis a modo de “recordatorio” o refuerzo. Es el caso de muchas vacunas. Si se trata de solo una, será mucho más fácil y se podrá vacunar a mucha más gente de una sola vez. Sobre todo en el caso de poblaciones en movimiento, ya que a menudo es difícil volver a acceder a ellas tiempo después para una segunda dosis.

También es importante el tiempo de intervalo entre las dosis. Algunas veces son 28 días; otras, dos meses, seis. Cuanto menos espacio de tiempo haya entre las dos dosis, más sencillo será proteger a dichas poblaciones.

¿QUÉ ES EL COVAX?

¿Qué pasa cuando hay más de una vacuna sobre la mesa? El COVAX es una coalición formada por 172 países que busca acelerar la búsqueda de vacunas eficaces, apoyar la investigación, el desarrollo y la fabricación, y negociar sus precios. Actualmente varios países desarrollados y de altos ingresos ya se benefician del proceso, pero lo ideal es que ningún país se quede atrás, como ya sucedió en 2009 con el VIH/sida.

Hay que “compartir la receta” de las vacunas en proceso de desarrollo, para fabricar más y llegar a más personas. No caben ahora los derechos ni medidas de propiedad intelectual: hay que compartir el conocimiento y las instrucciones para producir esas vacunas para todas las personas. Y a los países con bajos ingresos, ¿cómo se les garantiza transparencia?

Se debe compartir información y conocimiento de forma global, tanto en países de ingresos altos como bajos. Es un error pensar que solo en los países desarrollados se llevan a cabo ensayos clínicos. Sudáfrica es un buen ejemplo, con mucha experiencia y en varias fases actuales de desarrollo. Es un momento clave para cambiar el sistema y lograr uno que abogue por la transparencia, el compromiso y la puesta en común de forma global.

TODO SE BASA EN LA ELECCIÓN

En elegir anteponer la vida sobre los beneficios, en cambiar hacia un sistema más pensado en salvar vidas que en intereses comerciales. Ahora mismo, todo está basado en productos lucrativos; los gobiernos pueden y deben dar pasos hacia un control de precios y decantarse por la transparencia.

Se trata de tomar decisiones. Todo ello pasa por simplemente compartir nuestro conocimiento, las dosis, los recursos, que el mundo tenga un acceso equitativo a la vacuna de la Covid-19. Son decisiones. Nadie se salvará solo, ningún país eliminará el virus en su territorio si no se elimina en todo el mundo.

*Asesora de la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME) de Médicos Sin Fronteras; asesor de políticas de acceso e innovación médica de en Ginebra; directora
ejecutiva de Médico Sin Fronteras en EEUU.