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Miguel De Paoli analiza la incidencia del dólar y de los impuestos  

“Con el combustible a $80 hoy, en 2021 tendremos precios de tres dígitos”

El empresario advierte que el combustible es el bien que menos aumentó en el año. La comparación con los precios de las verduras y un análisis crudo de un año pésimo para todas las empresas del sector.  

“Hoy el combustible sale 80 pesos (por el nuevo precio de la nafta premium de YPF). Así es muy fácil pronosticar que en 2021 tendremos precios de tres dígitos”, traza Miguel De Paoli, empresario referente del mercado, respaldando esa proyección en la inflación prevista en el presupuesto nacional para el próximo año, en torno a un 35%, y en que “el retraso de precios es una variable que deberá acomodarse”. 

“El combustible es el bien más barato que tenemos hoy en la economía, porque es lo que menos subió en el año. Para dar una idea, cuando vamos a cualquier verdulería del Chaco, compramos con el valor de un litro de nafta Súper sólo tres limones”, contrasta, asegurando que esa situación refleja “que los limones están muy caros o la nafta muy barata”. “No recuerdo en tantos años de actividad en el mercado cuándo el litro de nafta valió tres limones”, acota en declaraciones a NORTE. 

 

En cualquier verdulería del Chaco, compramos con el valor de un litro de nafta Súper sólo tres limones.

 

El último aumento 

“La inflación acumulada en este 2020 está en el 40%, mientras que el combustible, hasta ahora, subió solo el 19%, contrastó Miguel De Paoli.

Esta semana, las petroleras incrementaron los precios de los combustibles un 4,5% como promedio general en todo el país. No fue el aumento más alto del año, ya que en septiembre también se habían remarcado precios en torno a ese mismo porcentaje. 

“La recomposición de impuestos internos sigue rezagada, igual que el dólar oficial, que en abril costaba 62 pesos y ahora 80. La variación del dólar oficial es más o menos del 30% y los impuestos internos tienen un rezago de un 12%. Además, la inflación acumulada en este 2020 está en el 40%, mientras que el combustible, hasta ahora, subió solo el 19%. Falta todavía camino por recorrer”, explica De Paoli. 

Faltan condiciones adecuadas para invertir 

“Entre 2002 y 2015, en la actividad, por un montón de circunstancias, un barril de petróleo llegó hasta 150 dólares, pero durante ese tiempo se cerraron 1500 estaciones de servicio”, recuerda el empresario. Y contrapone el presente: “Hoy llegamos a estar tan mal que cualquier cambio mínimo es una gran alegría”. 

En ese marco, destaca que en Resistencia está prevista la apertura de tres nuevas estaciones de servicio. Y continúa: “Se abrió una nueva en Fontana y hay proyectos para instalar estaciones sobre ruta 11. Son proyectos, que no se concretan porque falta el capital y las condiciones financieras adecuadas para que se puedan desarrollar estas inversiones”. 

Para De Paoli, uno de los factores que hay que enfocar es “no volcar todo el recurso del Estado al consumo, a través de sostener planes sociales, sino a generar fuentes de trabajo a través del apoyo en serio a la inversión”. 

 

El combustible es el bien más barato que tenemos en la economía, porque es lo que menos subió este año. 

 

“Un golpe muy duro para las pymes”

“El mercado cayó un 70% en abril. Desde ahí empezamos a rebotar suavemente y hoy el promedio nacional de ventas está un 20% abajo en la proyección comparada con el año 2019”, expuso Miguel De Paoli al describir el escenario de este año y los efectos de la pandemia en el sector. 

Al margen de ese panorama general, marcó que “hay provincias más exitosas, que sólo están 10% abajo, y otras que están con una caída del 30 o 25%”. “Chaco más o menos está en un 25% de caída interanual, por debajo del promedio nacional. En cambio, Misiones es una de las provincias exitosas, porque al cerrar las fronteras, todo el consumo quedó dentro de la provincia. Y todo lo que antes se consumía en Encarnación, Paraguay, ahora se consume dentro de la provincia”, reveló. 

El empresario señaló que esos niveles de caída de ventas, pese al rebote, representan “un golpe muy duro para las pymes”. En esa línea, agregó: “Entendimos la necesidad de recomponer los salarios de los empleados aun en la situación deficitaria por la que estamos pasando”. Así, recordó que las empresas accedieron al Programa ATP, que fue “un salvavidas durante un tiempo”. “Como actividad esencial, estuvimos incluidos hasta septiembre. Desde ahí en adelante, para pedir los préstamos del programa hay que cumplir requisitos imposibles”, alertó. 

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