Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/199754

El chamamé, patrimonio cultural de la humanidad

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) otorgó al chamamé la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

De esta manera, el género musical tradicional de la provincia de Corrientes, que trasciende fronteras y aporta valores a la identidad de los argentinos con sus sonidos, danzas y poesías, alcanza un merecido reconocimiento universal.
El chamamé se convirtió así en el tercer bien cultural inmaterial argentino declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, junto con el fileteado porteño y el tango.
El Ministerio de Cultura de la Nación informó que desde el año 2016 se venía trabajando en forma coordinada con la Cancillería Argentina, el gobierno de la provincia de Corrientes y la Comisión Argentina de Cooperación con la Unesco para promover la postulación ante el organismo internacional.
La decisión del Comité Intergubernamental de la Unesco, que llevó adelante en París un proceso de análisis de la documentación que fue oportunamente presentada y esta semana sometió a votación la propuesta argentina, fue celebrada en toda la provincia de Corrientes y en distintos puntos del país donde el chamamé es un componente clave de la identidad de amplios sectores de la población.
A modo de ejemplo se puede recordar que a comienzos de este año, antes de la pandemia, se llevaron a cabo en el barrio porteño de Palermo concurridas peñas chamameceras, y que las célebres jornadas del Festival Nacional del Chamamé de Corrientes comparten el fervor del público con otras celebraciones como las Fiestas del Chamamé del Fin del Mundo que se realizaron en Tierra del Fuego o los encuentros del Festival Nacional Taninero de Puerto Tirol.

La música, el baile y la rica poesía del chamamé son, en cierta forma, los componentes de una genial pintura de la cultura regional que se fusiona con otras expresiones de ese verdadero mosaico que es la identidad argentina. Y por eso hoy es universal.
El chamamé compartió con otras 39 candidaturas de otros tantos países del mundo la aspiración a ser declarado patrimonio cultural inmaterial, entre los que caben mencionar la fiesta de los Caballos del Vino de España, el arte de la relojería mecánica y la mecánica artística de Suiza, las prácticas y saberes tradicionales del tereré en la cultura del pohã ñana, bebida ancestral guaraní en Paraguay, y la Peregrinación al Monasterio del apóstol San Tadeo, presentado por Armenia e Irán, entre otras propuestas.
Vale detenerse un momento en la reflexión que —tras conocerse la buena noticia que llegó desde la Unesco— hizo el compositor y acordeonista Chango Spasiuk: “La Argentina tiene una música popular que se nutre de la diversidad”, dijo y planteó que la declaración del chamamé como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad debe ser una invitación “para repensarnos y resignificarnos y unir un montón de piezas de las que estamos hechos (los argentinos)”. Por eso pidió que los nombres de los músicos Tránsito Cocomarola, Antonio Tarragó Ros o Ernesto Montiel “tienen que ocupar un lugar más preponderante” como otras figuras nacionales de la cultura, entre las que mencionó a Jorge Luis Borges, Astor Piazzolla, Atahualpa Yupanqui, Carlos Gardel o Mercedes Sosa.

La observación del Chango Spasiuk no es menor. Con frecuencia, en algunos sectores que suelen tener cierta influencia en la opinión pública, se piensa a la Argentina como algo homogéneo y con cierta uniformidad, cuando la realidad muestra que en todo el territorio nacional existe una inmensa y compleja variedad de culturas, con componentes importantes de identidad propias de cada región que se manifiestan en actividades comunitarias, festivas y religiosas.
Es de esperar que este merecido reconocimiento internacional para el chamamé impulse la labor de muchas jóvenes promesas de la música que siguen los pasos de destacados precursores del género, como los recordados Antonio Tarragó Ros (padre), don Isaco Abitbol, Ramona Galarza, Tránsito Cocomarola, Ramón Ayala, Ernesto Montiel, Julián Zini, Pocho Roch, Teresa Parodi, Antonio Tarragó Ros (hijo) y el propio Chango Spasiuk, entre otras valiosas figuras que se ganaron la admiración y el cariño de los que disfrutan de la música litoraleña, sus danzas y su extraordinaria riqueza cultural, ahora reconocidas como patrimonio de la Humanidad.

Notas Relacionadas