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Producir, exportar y generar recursos

El mundo intenta dejar atrás la crisis sanitaria y socioeconómica más grave de los últimos cien años ensayando distintas medidas para reactivar el mercado internacional. En ese contexto, la Argentina tiene por delante el desafío de bajar la pobreza, reducir la inflación y generar empleo y crecimiento con inclusión.

“En la Argentina necesitamos producir, exportar y generar recursos para que la Argentina crezca mejorando la distribución del ingreso para todos”, dijo esta semana el presidente de la Nación, Alberto Fernández, en el cierre de la vigésimo sexta Conferencia Industrial organizada por la Unión Industrial Argentina (UIA) bajo el lema “Recuperación y crecimiento: la agenda federal”. También habló de “volver al mejor de los capitalismos, ese que se preocupaba por invertir, arriesgar, producir, dar empleo y ganar”, haciendo referencia así al terreno que ganaron los capitales especulativos por sobre el trabajo y la producción. Es importante poner en contexto las palabras del presidente: su mensaje en la UIA fue pronunciado apenas unas pocas horas después de conocerse los datos del Observatorio de la Deuda Social que publica en forma periódica la Universidad Católica Argentina y que, esta vez, revelan que la pobreza en Argentina subió a un 44,2 por ciento, alcanzando así a 18 millones de argentinos que viven a lo ancho y largo del país.

En la misma conferencia de la UIA en la que habló el presidente, la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, recordó que en Argentina, que a comienzos de 2020 ya arrastraba dos años consecutivos de recesión en medio de una crisis de deuda, la pandemia implicó un duro golpe con efectos socioeconómicos muy significativos, a pesar del importante paquete de medidas que adoptó el gobierno nacional para atenuar el impacto. Observó, además, que a nivel regional ese impacto se amplifica por la debilidad de la estructura productiva, lo que puso de relieve las dificultades que tienen las economías de América Latina y el Caribe para incorporar cambios en los sistemas productivos y en las empresas, en un período que se ha caracterizado por las grandes transformaciones tecnológicas que han sido aprovechadas por muchos países. En opinión de Bárcena, esas transformaciones deberían ser mejor evaluadas en una región como la nuestra en la que el lento crecimiento de la productividad condiciona las posibilidades de mejorar los salarios y de la inserción internacional en mercados de productos de mayor valor agregado.

“En esta etapa de emergencia económica lo más importante es preservar las capacidades productivas, pero también es indispensable implementar desde ahora acciones para superar estas debilidades estructurales de las economías de la región”, planteó la titular de la Cepal en la conferencia de la UIA. En ese marco, Argentina tiene todo un desafío por delante. Y el resto de los países de la región también ya que, según datos de un reciente informe del organismo dependiente de la Organización de Naciones Unidas, la inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe se desplomó un 7,8 por ciento en 2019 y se prevé que este año cierre con una caída cercana al 50 por ciento. Para la Cepal, los problemas estructurales de las economías latinoamericanas y caribeñas y los nuevos escenarios internacionales hacen necesario que la inversión extranjera directa contribuya a impulsar un desarrollo con igualdad y sostenibilidad ambiental en la región.

Argentina, en particular, necesita apuntalar el trabajo de la industria nacional que, junto con el agro, son pilares fundamentales para el desarrollo del país. Pero no debe olvidarse que, lamentablemente, la economía argentina sufre en forma cíclica de un insuficiente flujo de divisas debido al bajo crecimiento de las exportaciones comparado con el desempeño que cada año muestran las importaciones. Es que, en rigor, el país lleva varias décadas encerrado en una trampa de crecimiento interrumpido, tal como lo advierte un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento(Cippec), elaborado por Martín Rapetti, Pablo Carreras Mayer, Caterina Brest López y Alejo Sorrentino, que lleva por título “Exportar para crecer”. Allí se señala que desde mediados del siglo pasado, Argentina experimentó 16 ciclos recesivos que representaron, nada más ni nada menos, que 25 años de contracción económica.

Es necesario salir de ese círculo vicioso. Para eso será necesario fortalecer los lazos entre los distintos sectores, que deben estar dispuestos al diálogo para construir los consensos que servirán de punto de partida para poner en marcha la recuperación de la economía.

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