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PUERTO TIROL

Los 40 años de la Escuela Municipal de Folclore Patria y Tradición

“La danza siempre es nuestro cable a tierra. Habilitamos ahora una muestra donde exhibimos distinciones obtenidas por la escuela”, expresaron Flavia y Héctor “Rolfi” Encinas. Recorremos aquí con ellos parte de esa historia.

Fue un 24 de noviembre de 1980 cuando se inauguró. A los seis meses designaron como director a Héctor “Rolfi” Encinas. Para compartir la alegría de los 40 años de la Escuela Municipal de Folclore se están exhibiendo trofeos, placas, medallas, logros obtenidos en todos estos años. “Cada una de estas cosas tiene su historia, una puede creer que es una sucursal de un local de venta de trofeos. Debe haber unos 80 o 90 copas, y en placas más o menos lo mismo.

Hay muchos álbumes de foto y también recortes periodísticos”, explicó con gran entusiasmo Rolfi. La muestra estará abierta en la sede de la escuela durante 30 días; los horarios de visita, siempre respetando el distanciamiento social y uso de tapa bocas, 8 a 11 y 17 a 20. Por distintas vías digitales la escuela celebra este acontecimiento especial compartiendo anécdotas y recuerdos de profesores recibidos en esta casa de estudios. A lo largo del tiempo se han formado más de 300 profesores. Según estimaciones, al menos un 10% de los habitantes de Tirol pasaron por sus aulas.

“Mucho tiempo estuve solo frente a la escuela. Con el tiempo se fueron sumando colaboradores, bailarines. Hoy, gracias a proyectos de educación, tenemos profesores que están trabajando en este lugar. Hay alrededor de 120 asistentes, desde niños, chicos y chicas, hasta adultos mayores; tenemos de todas las edades”, explicó Rolfi.

Actualmente frente a la institución se encuentra como directora Flavia Valeria Encinas. La acompañan Mónica Ramírez, Mirna Encinas, Eric Montenegro, Ivan Vera y el profesor en malambo Leonardo Benítez Alderete, quien junto a Darío Luque se acerca hasta Puerto Tirol desde Quitilipi. “Me encanta bailar, capacitarme. Soy docente también en el nivel secundario. Dentro de la escuela de folclore buscamos transmitir muchos valores y cuestiones vinculada a la vida social. Les enseñamos sobre los símbolos patrios, buscamos abrir nuestras mentes hacia la cultura general, mitos y costumbres, para que los chicos y los grandes tengan un conocimiento general del folclore”, agrega Flavia.

Ella es desde siempre es parte de esta institución. “Trabajé con mi hermano, con mi papá, con Viviana. El baile, la danza, siempre fue y será el cable a tierra. Tenemos otra profesión, pero el folclore siempre está presente. Estar al frente como directora es posible gracias a la fuerza de los chicos, de los padres de los chicos, es una responsabilidad muy grande que llevo con mucho orgullo. Esta escuela es para un número importante de personas una segunda casa, es un hogar de contención para muchos chicos”, subraya Flavia Encinas.

DANZAS

En la escuela se desarrollan danzas argentinas, tango, malambo, danzas latinoamericanas. Este año las clases habían empezado normalmente, las inscripciones en febrero y marzo, dos semanas de clases, hasta que se cerró todo por la pandemia de la Covid-19. En el marco de las medidas de “aislamiento social, preventivo y obligatorio” dispuesto a nivel nacional, tuvieron que plantear una modalidad para trabajar a distancia.

“A medida que iba transcurriendo el tiempo sentimos la necesidad de encontrar nuevas formas de trabajar”, explica Flavia Encinas, quien hoy es la directora de la escuela. La modalidad que encontraron fue haciendo videos y pasándolos a través de WhatsApp. También después tuvieron que hacer algunas clases virtuales, hasta que en agosto en Tirol se habilitaron las clases presenciales con grupos reducidos de hasta diez personas. “Teníamos que respetar la distancia de dos metros entre los chicos. Ellos venían con muchas ganas y pudimos trabajar muy bien”, agrega.

NUEVA NORMALIDAD

Los profesores cuentan que si bien los contenidos teóricos se podían seguir transmitiendo a través de plataformas o redes sociales, faltaba el cuerpo y la danza presencial. Volver significó mucho y hoy lo viven con sumo cuidado. Los chicos están yendo a las clases en grupos reducidos. Rolfi Encinas estima que en la actualidad asisten a clases presenciales entre 70 y 80 chicos. Los únicos que no han vuelto a la escuela de modo presencial son los adultos y adultos mayores. En contexto de pandemia resolvieron que es mejor seguir cuidando la salud antes que cualquier otra cosa.

“Cuando volvimos a vernos y encontrarnos había una doble sensación de abrazar y contener ese abrazo. Estábamos ávidos por llegar y darnos un abrazo, un beso, y ahora todo eso cambió, todos los saludos y el afecto contenidos, respetando la distancia. En ocasiones, antes compartíamos un mate con los padres que traen a sus hijos, hoy nada de eso se puede hacer. Ahora todos los saludos con puñito o con codo.

Al principio, por ejemplo, no hacíamos baile de parejas; recién en el último tiempo comenzamos a hacerlo. Estamos haciendo bailes en parejas sueltas y enfrentadas, cada uno con su respectivo barbijo. La alegría de vernos y compartir el espacio es muy grande”, explica Flavia Encinas.

En esta escuela Municipal de Folclore “Patria y Tradición” se enseñan danzas nativas argentinas, desde las del norte de la Quiaca hasta las del sur del territorio argentino. Aquí el chamamé no es la hermana menor del folclore, está dentro del conjunto de danzas del país y cada una tiene su importancia. El programa académico incluye todas las danzas. La escuela está inscripta al I.D.A.F, Instituto de Arte Folclórico, del cual en Puerto Tirol nace la dirección regional de la provincia.

ESCENARIOS

La escuela en ocasiones ha participado y hecho la apertura de la Fiesta Nacional del Taninero. También participaban en el pre-Laborde y en el festival Tirol Abraza al País, los más importantes de la ciudad. En el festival de Laborde han obtenido importantes distinciones, e incluso ahí Germán Encinas salió en tres oportunidades campeón en distintas categorías, como por ejemplo, en malambo. Además, la escuela pisó otros escenarios importantes del país, como es el Festival de Cosquín en la provincia de Córdoba. El recorrido de alumnos y profesores se extiende a escenarios de Buenos Aires, Mendoza, países vecinos como Paraguay, Brasil y Uruguay.

CHAMAMÉ

“Rolfi” Encinas cuenta que el chamamé es la música y la danza que más han llevado a distintos escenarios. Presentan el chamamé como la identidad más conocida en la provincia del Chaco, si bien hay una amplia gana de danzas activas en distintos puntos de nuestra región geográfica. La mayoría de las obras históricas están enmarcadas dentro del género chamamecero.

Flavia Encinas y un recuerdo imborrable: a los dos años bailando con su hermano Germán.

Así, representaron cuadros de danza y música como “Viernes Santos”, “Los Hermanos Velázquez”, “Hubo Pago en el Obraje”, “Las bailantas chamameceras”. “El chamamé no es solo de Corrientes, aquí somos fervientes difusores de esta música; hemos tomado como propia esa cultura musical y dancística. Muchos de nuestros ancestros eran correntinos, así que es un legado que llevamos en la sangre. En la provincia hubo y hay expositores muy grandes del género”.

En este marco, cabe señalar que durante años “Rolfi” Encinas no solo fue profesor de danzas y director de la escuela, sino que ha sido un prolífico escritor, publicando varios libros. Por ejemplo, “El chamamé en la estratigrafía social”, “Los orígenes de Puerto Tirol”, “Lo que el circo se llevó”, “Carta de un amigo”, con Adolfo Cristaldo, Fortín Cardozo y el gaucho Antonio Rivero, héroe de Malvinas.

“En Puerto Tirol tenemos un gran exponente, como fue Emeterio Fernández, el creador del rasguido doble. Emeterio, junto a Mario Millán Medina, hicieron el recordado tema “El Rancho de la Cambicha”, y él grabó por primera vez ese tema con Isaco Abitbol”, explica. Sus conocimientos se abren en historias profundas de la cultura musical y popular de la región. Germán Encinas fue un faro para las nuevas generaciones, su nombre está grabado en el alma y en el corazón del pueblo de Puerto Tirol. Germán Alejandro Encinas fue bailarín, profesor de danza, secretario de Cultura y Turismo de la Municipalidad. A 40 años de la fundación de la Escuela Municipal de Folclore, es necesario recordarlo.

“Él tuvo la iniciativa de llevar a los chicos a distintos certámenes. Obtuvo muchas conquistas. Los llevó a participar en festivales y certámenes en Paraguay, Uruguay, Brasil, Chile, México. Germán viajó a Europa, estuvo en Alemania, Suiza, Francia. Fue distinguido por la confederación interamericana de la danza. Participó en muchos festivales. Para nosotros es el mayor referente de la provincia con respecto al folclore”, afirma “Rolfi” Encinas, su padre y profesor.

“Me toca aquí a mí decirlo, y siento mucho orgullo por todo lo que el inspiró en las nuevas generaciones, en los más jóvenes”, subrayó. “Germán significa mucho para mí. Fue mi primer bailarín”, recuerda con cariño, amor, admiración, Flavia Encinas, su hermana y pareja de baile.

“Tenía dos años y me preguntaron con quien quería bailar —con mi hermano, le dije. Tenemos un registro fotográfico donde estamos bailando. Germán fue y es una guía para mí, estuvo cerca siempre conmigo. Fue como una figura paterna. Fui pareja de baile en escenarios de Brasil, Uruguay, Paraguay, siempre fui su protegida, por ser la hermana más chica. Él logró muchas cosas y estoy orgullosa de su paso por la vida, a una corta edad viajó a Europa llevando nuestro arte. Germán siempre está presente o es evocado en diferentes momentos. Los chicos ahora me mandaron fotos de él o algunos videos, volver a escuchar su voz otra vez fue muy movilizante, en este contexto de los 40 años de la escuela”, agrega Flavia.

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