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El auge de los ciberdelitos

Farsas, estafas y extorsiones: los peligros del hackeo de redes sociales

La delincuencia encontró en la virtualidad nuevas formas de sacar ventajas de los usuarios de internet. Se debe estar muy atento para no caer en la trampa.

Con la llegada de la pandemia y el advenimiento del confinamiento social, la mayoría de nuestras actividades diarias se trasladaron a la modalidad virtual a causa de la necesidad imperiosa de quedarse en casa. Este aumento a gran escala del uso de las tecnologías no escapó de la mira de los ciber delincuentes, quienes se sirven del contexto aprovecharse de los usuarios, siendo la falta de conocimiento de esto el factor clave que les permite sacar ventaja.

Ante este clima de inseguridad virtual NORTE consultó al oficial Carlos Barreto, integrante de la división de Cibercrimen del Departamento de Investigaciones Complejas de la Policía del Chaco, quien explicó con detalles y ejemplo de qué se trata la modalidad de hackeo, al tiempo que brindó recomendaciones para no caer en la trampa. 

¿A qué llamamos hackeo?

En primer lugar Barreto señaló que popularmente se cree que el hackeo se da a través de un software o un programa de computación complejo, “pero verdaderamente no es lo que pasa. Es muy poco común que un hacker acceda a una cuenta de correo electrónico o red social de esta manera”.

En la mayoría de los casos, señala Barreto, los hackers utilizan métodos persuasivos para engañar o manipular al usuario y así conseguir lo que buscan. Lo hacen pidiendo información a los usuarios que, inconscientemente, entregan sus credenciales creyendo que la otra persona les está diciendo la verdad, y así terminan apoderándose de su cuenta.

La operación es la siguiente. Primero se contactan a través de mensajes privados con una posible víctima e inventan una historia para terminar pidiendo ciertos datos y credenciales a esa persona. Si la persona cae en el engaño se produce el hackeo.

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Se debe prestar atención a situaciones como esta en los chats, aún si se trata de una persona de confianza.

Puede existir dos alternativas en esta modalidad. El estafador virtual puede hacerse pasar por un falso vendedor, utilizando una cuenta también falsa, o también puede usar una cuenta ya hackeada de una persona y llegar a sus conocidos haciéndose pasar por ella, accediendo a sus contactos para buscar la próxima víctima.  

El código

En cualquiera de los casos, el modus operandi es similar. “Primero piden la dirección de correo electrónico diciendo que es para desbloquear el celular. Cómo se hacen pasar por una persona conocida, la víctima entrega sin saberlo su usuario y contraseña de correo al hacker”, sostuvo Barreto.

El último paso se da cuando la víctima recibe en su correo electrónico el código de autenticación de cuenta, y si ese código llega a manos del estafador, cambia la contraseña y se apodera automáticamente de la cuenta.

Las claves bancarias

Uno de los lugares donde más operan los ciberdelincuentes es en la sección de compraventa de Facebook, más conocida como Marketplace, donde los farsantes usan cuentas fantasma para hacer ventas online.

Esta metodología estuvo muy presente durante la pandemia, ya que los estafadores contactaron con personas que no están muy familiarizadas con las reglas del mundo virtual, y ante esta falta de conocimiento, el precio que se puede pagar es realmente alto.

“Inventan una historia para concretar una compra o una venta. Le piden a la víctima su CBU y luego dicen que tuvieron inconvenientes con la transferencia, por lo que le piden ir hasta el cajero. Por último, brindan su clave tokken y los estafadores crean el acceso al homebanking”.

Barreto señala que la mayoría de las estafas “se dan inconscientemente, por desesperación ante una necesidad económica o por desconocimiento, la gente brinda sus datos a gente que no conoce”.

Fraudes múltiples en la capital chaqueña

El experto en delitos tecnológicos contó a este impreso sobre un caso ejemplar que sucedió en el mes de agosto en la ciudad de Resistencia. Se trató de una persona que puso a vender su auto por internet y cayó en manos de un falso comprador, quien lo manipuló y lo estafó. “Le dijo que tenía fallas con la transferencia y le pidió datos de otra tarjeta. Al ver que la víctima no se oponía y seguía sus indicaciones, el estafador continúo pidiendo datos de las tarjetas de familiares y amigos suyos, armando toda una historia”.

Finalmente, la víctima llegó a convocar a otras seis personas de su confianza para que le presten sus tarjetas de débito. De un solo golpe, las seis cuentas bancarias fueron vaciadas por este estafador anónimo. “Nadie se daba cuenta que los estaban estafando”, señaló Barreto.

Al finalizar, el oficial recordó a la población que el número de teléfono y el correo electrónico son datos que piden las medidas de seguridad de la mayoría de las plataformas virtuales. “Hay que tener en cuenta que cuando alguien accede a nuestro perfil, es posible que tengamos asociado a Google, Mercadopago, otras cuentas bancarias o cuenta con todos tus datos, por lo que caer en una de estas trampas puede significar perderlo todo”, culminó.

Ataque informático en primera persona

Durante la semana pasada se produjeron varios ataques informáticos a cuentas de Instagram, principalmente de mujeres jóvenes. A raíz de esto, NORTE contactó a Agustina, quien sufrió el hackeo de su perfil en la mencionada red social.

“El viernes pasado me escribió una amiga por Instagram. Me dijo: “Hola linda cómo estás? será que me podes pasar tu mail? Porque no puedo acceder y me pide una cuenta. Yo, pensando que era mi amiga, le paso mi dirección de email. Al rato, le pregunto por si pudo entrar y me dice que no porque me pide la contraseña de mi mail”.

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Si el método funciona, quien hackea pasa a tener acceso a las cuentas de redes sociales y contactos de esa persona, para volver a reiterar la operación. Los intentos de hackeo estuvieron dirigidos mayormente a mujeres jóvenes.

Agustina cuenta que en ningún momento pensó que se trataba de una farsa. “Lo tomé super normal, le paso mi contraseña porque para mí estaba hablando con mi amiga. Después de hacerlo, me llegó una notificación de Google que me dice que había un dispositivo que quería ingresar a la cuenta, que es la verificación de dos pasos. Yo acepto y hasta ahí todo normal, en ningún momento pase mis datos de instagram, solamente mi mail”.

Pasadas unas horas, Agustina empezó a recibir capturas de pantalla de sus amigas. “Ahí supe de qué se trataba. A muchas le estaban haciendo lo mismo que a mí me habían hecho. Ni bien veo eso, intento ingresar a mi instagram y no me permitió, me decía que mi mail no estaba asociado más a la cuenta de usuario”, relató la joven, agregando que cuando ingresó a su mail luego del hecho, en la parte de Configuraciones decía que la última vez que habían ingresado a la cuenta fue desde España, por lo que puede tratarse de una red internacional de estafas virtuales.

Afortunadamente, tanto Agustina como las otras víctimas solo perdieron su cuenta privada de Instagram y Facebook, pero no más que eso. “Tuve que cambiar todas mis contraseñas y cambiar de Email. Estaban haciendo lo mismo con todos mis contactos instragram. Me llegaron tantas capturas que decidí hacer viral entre mis conocidos para que reporten la cuenta, y que todos sepan que no era yo la que estaba pidiendo datos”, finalizó.

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