Vibrar con versos poéticos
La poesía “a veces da cierto alivio. En el proceso de escritura, diversión. Por otro lado, en cuanto a lectura, el juego es como la búsqueda del tesoro, impredecible, hasta que algún poema o verso te hace vibrar un poco adentro. La poesía puede ser una buena compañía para quien lo desee”, expresa la poeta Agustina Wischnivetzky.
Escribe poesía, realiza videos y performances. Hace unos años publicó el poemario “En las grietas de mi lengua”, junto a Katharina Saporitti, realizó “Cuerpxs que no importan”, obra interactiva y performática llevada a cabo en tres ocasiones en Chaco y Corrientes.

En 2018 realizó un intercambio estudiantil en Porto Alegre, Brasil. Allí produjo videopoesía, videoperformance y grabado, siendo de este último formato la obra “Entropía das linguas”, parte de una muestra colectiva del Núcleo de Arte Impresso (NAI). Facilita el taller literario “Al fondo, las palabras”.
“Me resulta cotidiano y necesario nombrarnos a todes”, agrega sobre el nuevo uso del lenguaje que están empleando las nuevas generaciones de escritores y escritoras. En una ocasión le preguntamos quiénes la seducen, y tras pensarlo un poco deslizó: “Me vienen a la mente personas que conozco, algunas que publican y otras que no. Hay una cantidad de autores y autoras locales y de alrededores, como Franco Rivero, María Laura Riba, Claudia Massin, Alicia Genovese, Evelín Bochle, María Bakun, Diana Bellessi. También Juarróz, Irene Gruss, Clarice Lispector, Juan Gelman, Idea Vilariño y más”. Ahora ampliamos en esta charla sobre lo que está leyendo en estos momentos, sobre la creación y lo que la mueve en la construcción de sus textos.
— La poesía es autobiográfica, ¿coincidís?
-No creo que sea tan así. Si bien la escritura puede contener rasgos más o menos visibles de la historia de quien escribe, también tengo esperanza del distanciamiento que podemos lograr escribiendo. Pienso por ejemplo en “La bestia ser”, de Susana Villalba, donde escribe monólogos de un perro, una piedra y un árbol. Es como si no hubiera rastro de la autora. Pero sí de los sentires del perro, la piedra y el árbol. Logra un distanciamiento tan prolijo o tan amable de su persona, que lo vuelve honesto. Y así hay mil formas, algunas más notorias, otras más sutiles. Creo que es un ejercicio hermoso.
—¿Esto se puede manejar, cuándo escribís te revelás entera o nos mostrás solo una parte?
-Me parece que no es cuestión de mostrarse. Si fuera así no publicaría, por timidez -desliza y suelta una sonrisa que enciende su rostroo seguiría doblando los papeles escritos en cuadraditos y dejándolos en el fondo del primer cajón, como al comienzo, ahí era sinceridad pura, querer escribir todo. Eran secretos que tenía que guardar. Pero después empieza ese distanciamiento que te decía y como buena noticia aparece el poema. Pero sí coincido en que hay una especie de acuerdo implícito entre secretos, realidades, ficciones, fantasías, historias, contextos, deseos. Imagino que al escribir se va regulando, consciente o no, todo ese abanico.
—¿Cómo estás viviendo este año, qué lecturas hiciste? ¿Pudiste seguir creando?
-El malestar de este año pausó bastante la escritura. Después fue saliendo de a poco, junto con la lectura. En cuanto a lecturas, conocí “Loco Afán, crónicas de un sidario”, de Pedro Lemebel, y la novela “Las Malas”, de Camila Sosa Villada. Dos joyitas.
—Cuando escribís, ¿qué fibras se mueven más en vos, las emociones o la parte política de la vida?
-Creo que se entrecruzan. Últimamente las pulsiones son los afectos. O lo que les va sucediendo. Me gusta remitirme a ellos o escribirles sutilmente. Sin exponerlos. A veces sin que se enteren. También lo son los animales, hace un tiempo.
Poesía
Hacés la curva
entre el corazón y la palabra
la fiesta ya podría
comenzar
hago foco
en partes
de tu rostro
que me alcance
un recuerdo
por si no
te quedás
a escuchar
la incómoda
ausencia
de la voz
otra
demora
de su luz
----------
Una vez Rubí
la más joven
de las perras
no aguantó la fuerza
de la corriente
casi se la lleva
me acuerdo bien
el color naranja
de sus ojos
la desesperación
por vivir
yo le había tirado
demasiado lejos
el palito
imaginé que nadaba con ella
que tenía
su fuerza
otra vez
ese amor
p or la distancia
no saber jugar
no comprender
e l juego
---------
Preferimos el río
de noche
tanta luz
yéndose
sin causar
ningún daño
adentro no hay
distancias
medibles
nos rozan
los mismos
peces
----------
Ahora que ya
se fueron
unos cuantos
ves enfermedad
en cualquier lastimadura
pero no
es un llanto
inmenso
el perro
apenas una
profundidad
-------
Aunque se cubran
de astillas
corren al río
aunque a tus pies
les duela el tacto
corrés al río
llamas a las perras
por sus nombres
nara nina rubi
que vengan
queres ver
de cerca
la entereza
con que juegan
lo hondo
la confianza
en los ojos
de animal
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