Apostar al trabajo para salir de la crisis
En el nuevo escenario pospandemia que se avecina, será necesario generar mecanismos que estimulen la reactivación de la economía y alienten la generación de trabajo.
En un contexto con preocupantes indicadores de pobreza serán fundamentales las iniciativas que se pongan en marcha desde el Estado para impulsar la inclusión de una amplia franja de la población que quedó sin trabajo o sin oportunidades para acceder por primera vez al mundo laboral.
Algunos datos reflejan la dimensión de la crisis que enfrenta la Argentina. Según fuentes oficiales del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, esa cartera comenzó el año con un presupuesto de $ 84 mil millones y terminó ejecutando poco más de $ 240 mil millones.
Una de las medidas que se impulsan desde el gobierno nacional, a través de Desarrollo Social es el Plan Potenciar Trabajo con el que se busca mejorar los niveles de empleo y generar nuevas propuestas productivas a través de la finalización de estudios, formación laboral y capacitación en oficios.
Esta iniciativa, en realidad, es el resultado de la unificación de dos planes previos, los programas Hacemos Futuro y Proyectos Productivos Comunitarios. De esta manera se promoverá la formación laboral, la certificación de competencias y también que aquellas personas que no terminaron la escuela secundaria completen los estudios de ese nivel educativo. Se trata de medidas que tienen como meta promover la inclusión social plena de los argentinos que se encuentran en situación de vulnerabilidad social y económica.
Debe tenerse en cuenta que la pobreza alcanzó al 40,9 por ciento de la población en el primer semestre de este año. Según el Indec, el 56,3 por ciento de las personas de 0 a 14 años del país son pobres.
Afortunadamente no son pocas las organizaciones sociales, las iglesias y las empresas que contribuyeron a tejer una red de contención solidaria en todo el país, apuntalando la tarea que se lleva adelante desde los distintos estamentos del Estado para mantener un delicado equilibrio en un contexto que ya era difícil cuando comenzó el año y que se agravó con la irrupción de la pandemia de coronavirus, alcanzando dimensiones sin precedentes en el país y en el mundo.
El desafío para los próximos meses pasa por convertir los planes sociales en trabajo e impulsar la inserción laboral de mujeres y hombres a lo largo y ancho del país. Dicho de otra manera, es necesario poner todos los esfuerzos en generar trabajo. En esa línea se inscribe el Plan Potenciar Trabajo el programa que pagará $9.450 mensuales y que, se estima, sumará a unos 300.000 beneficiarios a este plan de inserción laboral.
El ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, reconoció que no están dadas las condiciones presupuestarias para poner en marcha una cuarta edición del Ingreso Familiar de Emergencia que en tres ocasiones otorgó $10.000 a casi 9 millones de familias en todo el país. Así, con la eliminación del bono extraordinario se apelará a los distintos programas de ayuda social e inserción laboral que impulsa el gobierno nacional, entre ellos el plan Potenciar Trabajo del Ministerio de Desarrollo Social que ahora será ampliado. “
El Estado no se retira”, remarcó el titular de esa cartera, Daniel Arroyo, tras asegurar que en diciembre se duplicará el pago de la tarjeta Alimentar y recordar que ya se puso en marcha un plan de inclusión para jóvenes y que se extenderá el plan Potenciar Trabajo, que llega actualmente a 600 mil trabajadoras y trabajadores de la economía popular.
Desde Desarrollo Social se informó que para permanecer en el programa Potenciar Trabajo los beneficiarios deberán cumplir una serie de requisitos. Por ejemplo, si se participa en proyectos socioproductivos, sociocomunitarios o sociolaborales, se deberá integrar un grupo de trabajo en el que el beneficiario deberá realizar alguna de las siguientes actividades: tareas de cuidados, reciclado y servicios ambientales, construcción, infraestructura social y mejoramiento barrial y habitacional, agricultura familiar y producción de alimentos, producción de indumentaria y otras manufacturas, y comercio popular.
El beneficiario deberá realizar las actividades durante un promedio de 80 horas mensuales y acreditar el cumplimiento de las actividades. La inclusión laboral de amplios sectores de la población, la reactivación de la economía y la salida gradual de la emergencia deben ir de la mano, formando un círculo virtuoso que solo dará buenos resultados si existe el compromiso de superar la crisis con la participación de todos, sin exclusiones de ninguna naturaleza.










