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La desconfianza sigue dominando el escenario económico 

Los efectos nocivos de la brecha  cambiaria en la economía real

Silvio Varrone analiza las consecuencias de las restricciones para la compra de dólares y de las distintas cotizaciones. Mirando en perspectiva, son preocupantes los datos de inversión y dólar futuro.  

La brecha entre las distintas cotizaciones del dólar está generando impactos en los precios de la economía real, acelerando la inflación y derivando en algunos faltantes puntuales de ciertos productos e insumos. Para analizar el escenario cambiario, atravesado también por la desconfianza de los agentes económicos, NORTE dialogó con Silvio Varrone, abocado a la consultoría empresarial, de profesión contador público y con una maestría en Administración.

 

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“Hay una enorme capacidad empresaria y ahorro guardado, improductivo. La clave es que el gobierno encuentre la manera de que ese ahorro vuelva a la inversión formal”, sostiene, quien fue durante muchos años director de uno de los grupos de venta de electrodomésticos más grandes del país. 

Para describir uno de los impactos de la brecha cambiaria, Varrone explicó: “La matriz económica argentina es entre 60-65% importada, porque depende de bienes que se compran en el exterior, no para consumir sino bienes de capital, maquinarias para el proceso productivo. Es decir que esa parte de la matriz está atada al dólar oficial”. 

“Como hay desconfianza y el dólar financiero vale el doble que el dólar oficial, el miedo en los importadores, que son formadores de precios, es qué pasará con la próxima reposición de bienes, a qué dólar podrán reponer esos bienes, si el gobierno devaluará o no”, marcó y agregó: “Así empiezan las típicas coberturas. Por las dudas, los importadores fijan precios con un dólar más alto y luego bajan a la economía real esa brecha”. 

 

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“Como hay desconfianza y el dólar financiero vale el doble que el dólar oficial, el miedo en los importadores es qué pasará con la próxima reposición de bienes”, marcó Silvio Varrone.

En ese punto, resaltó: “Los argentinos somos expertos, fruto de 70 años de aprendizajes en la dinámica de la inflación, en cubrirnos. Por eso, el precio que llega a la góndola sufrió tres o cuatro intervenciones en la cadena. No hay que culpar a nadie, sino a todos por la criatura que creamos: una Argentina inflacionaria, con déficits fiscales crónicos y que cambia las reglas todo el tiempo. En base a eso actúan los agentes económicos y quien termina pagando los platos rotos es el consumidor, el asalariado que no tiene posibilidad de trasladar la inflación a sus precios”. 

Luego, ofreció un dato desalentador: “La inversión en el país está en mínimos históricos, entre 10 y 12% del PBI. Para crecer es necesaria una inversión del 20% de manera sostenida. Y crecer es darle más calidad al empleo que existe y generar más empleo. Si hay confianza que aliente a invertir, las inversiones llegan cuando existe un retorno superior al de tener la plata en el colchón. Así se genera empleo, recaudación y un círculo virtuoso”. 

 

En perspectiva 

Pese a ese panorama, Varrone destacó algunos signos de reactivación económica. “A partir de semejante caída del PBI, estimada en 12% para este año, obviamente vendrá una reactivación. En 2021, la economía debería rebotar alrededor del 4%”, señaló, mientras marcó que podría demandar entre dos y tres años (hacia fines 2022 y principios de 2023) volver a valores prepandemia. 

Mientras el gobierno trata de evitar “una devaluación de shock”, ajustando alrededor de 3% el valor del dólar oficial por mes, el analista resaltó que “la meta es llegar a marzo, cuando empiezan a ingresar los dólares por la cosecha gruesa, lo que puede recomponer las reservas del Banco Central”. 

Al tiempo que cuestionó el aumento de la presión fiscal, a partir de distintas decisiones de la actual gestión nacional, incluido el denominado impuesto a las grandes fortunas, Varrone advirtió: “Si el gobierno no logra liderar el país y buscar consensos, esto es más de lo mismo”. Como propuesta, sugirió desprenderse de las elecciones de medio término y convocar a las 100 personalidades más influyentes “para pensar un modelo de país”. 

 

 

La inversión en el país está a mínimos históricos, entre 10 y 12% del PBI. Para crecer es necesario el 20% de manera sostenida.

 

 

Una tremenda anomalía 

Varrone definió como "una enorme anomalía para cualquier economía" al manejo de múltiples tipos de cambio. "Argentina tiene, al menos 12 o 13 valores del dólar", indicó. Así, mencionó el dólar del mercado único libre de cambios, el dólar blue, el dólar futuro, el contado con liquidación, el dólar MEP, entre varios otros.

Habló así de la brecha entre las distintas cotizaciones y describió "tres pilares" para entender cada mercado y por qué se producen las diferencias. Uno de los pilares es el dólar oficial (alrededor de 82 pesos), que se transa en el mercado único libre de cambios, asiste al comercio exterior "y es para lo único que sirve hoy como referencia", señaló. 
Otro pilar es el dólar financiero, que tiene hoy un valor que  ronda los 150 pesos y se transa en el mercado bursátil, donde se negocian los bonos emitidos por el Estado nacional. "Tiene un doble juego entre dólares y pesos, y es como comprar dólares a través del circuito de compra de títulos públicos. Es un mercado al cual acceden personas o instituciones con fondos en blanco. Es un mercado transparente", precisó. 
Y finalmente, mencionó al dólar blue, paralelo o informal. "Si bien hace mucho ruido, no es un mercado grande. Se estima que se negocian entre 7 y 10 millones de dólares por día", reveló Varrone. En cambio, indicó que el mercado del dólar financiero tiene otro tamaño, ya que por día puede llegar a un volumen de 40-50 millones de dólares.

En ese contexto de análisis de la brecha, que llega a superar el 110%, expuso: "El dólar a la cotización oficial no está disponible para el público en general. La única manera de hacerse de billetes verdes es en el mercado informal, con el blue, pero es un problema para las empresas porque deben destinar pesos a comprar un activo en un mercado informal. La otra manera es con el dólar de la bolsa, sólo accesible para determinadas personas y empresas, que pueden transparentar sus ingresos. La diferencia entre uno y otro dólar muestra el nivel de confianza/desconfianza atado a las expectativas de los agentes económicos con respecto a lo que ocurre en el país".

 

Deuda más cara 

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Otro factor de preocupación que se agrega al escenario cambiario analizado por Varrone es la aceleración inflacionaria, con una estimación para este año del 40% de crecimiento, y un contexto de “inestabilidad política, con un gobierno que no termina de consolidarse”, marcó, lo que tiene como consecuencia un riesgo país elevado y los valores altos en las tasas que se pagan por los bonos argentinos.  

Recordó al respecto el exitoso canje de la deuda argentina emitida en dólares. “En ese acuerdo se proyectaron rendimientos del 10-11% en los bonos canjeados. Dos meses después, por la inestabilidad política, esos bonos están rindiendo 17%”, contrastó, y la denominó como “una situación anómala, porque después de un canje exitoso el valor de los bonos bajó”. Así, alertó que ese rendimiento en dólares de los bonos “es insostenible a largo plazo”. 

Como consecuencia, advirtió que “los agentes económicos ven para adelante mucha incertidumbre”. Todos esos factores –indicó- son los que terminan por definir el valor del dólar financiero. “Las expectativas y la confianza en el manejo del gobierno no son buenas”, fundamentó. 

 

La mala señal que da el dólar futuro 

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Como dato preocupante, Varrone dio cuenta de los contratos de dólar futuro, que se negocian en varios mercados, entre ellos el Rofex. “El mayor vendedor de contratos es el Banco Central. La tasa implícita de devaluación que se está viendo es, a marzo de 2021, del 26%, a junio del 48%, y a octubre del 76%”, marcó.