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Bolivia decide su futuro en las urnas

Más de siete millones de ciudadanos están habilitados para votar hoy en las elecciones de Bolivia que se llevan a cabo para elegir al próximo presidente que tendrá mandato hasta 2025. Los comicios se celebran un año después de las controvertidas elecciones que dieron una victoria a Evo Morales en primera vuelta, que no fue reconocida por la oposición y que derivó en un golpe de Estado.

En estos comicios, además, se renovarán las bancas de 130 diputados y 36 senadores que conforman la Asamblea Legislativa. El actual proceso electoral tiene como escenario de fondo una crisis económica agravada por la pandemia que parece haber dejado atrás el crecimiento experimentado por el país durante la gestión de Morales (en sus mandatos el PIB de Bolivia pasó de 9000 millones a 40.000 millones de dólares, mientras que la pobreza extrema se redujo de un 38 por ciento a un 15 por ciento). Son cinco los candidatos que se presentan en esta contienda electoral, aunque solo dos de ellos tienen mayores posibilidades de acceder al Palacio Quemado, como se conoce a la sede del Poder Ejecutivo boliviano: Luis Arce, de 56 años, pertenece al Movimiento Al Socialismo (MAS) -el partido de Evo Morales-; y Carlos Mesa, de 67 años, postulante del partido Comunidad Ciudadana. La mayoría de las encuestas dan una mayor intención de voto para Arce, aunque Mesa aparece como segundo más votado con posibilidades de disputar una segunda vuelta. La ley electoral boliviana establece que para que un candidato pueda ser proclamado ganador en primera instancia deberá obtener más del 50 por ciento de los votos o un mínimo de 40 por ciento con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo postulante. Si esto no ocurre, se deberá convocar a nuevas elecciones. Algunos analistas del escenario electoral boliviano señalan que la ventaja de Arce se apoya en su desempeño como titular del Ministerio de Hacienda durante los mandatos de Evo Morales (2006-19); mientras que Mesa tiene como antecedente en la gestión haber sido vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada en 2002 y tras la renuncia de este en 2003, quedó al frente del Ejecutivo para abandonar el cargo en 2005 en medio de fuertes protestas sociales.

Los otros candidatos son Luis Fernando Camacho (41 años), de la alianza Creemos, quien se define como ferviente admirador de figuras como Donald Trump y Jair Bolsonaro; el pastor evangélico Chi Hyun Chung (50 años) del Frente Para la Victoria; y Feliciano Mamani (44 años) del Partido de Acción Nacional Boliviano, ex secretario ejecutivo de la Federación de Cooperativistas Mineros de Oruro.

Por su parte, Evo Morales, que desde noviembre pasado reside en nuestro país, había manifestado su intención de presentarse en estas elecciones como candidato a senador, pero el Tribunal Departamental de Justicia de La Paz inhabilitó su candidatura. El expresidente atribuyó esa decisión a las presiones de sectores de derecha, especialmente de la rica región del Oriente boliviano con fuerte poder económico, que expresan así su rechazo a la nacionalización de hidrocarburos y a las políticas que durante su gestión favorecieron a comunidades indígenas y otros sectores populares. Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), durante la administración del primer presidente indígena en la historia de Bolivia (2006 y 2019) el país registró una etapa de crecimiento económico sostenido con un crecimiento anual promedio del PBI de 4-5 por ciento, un mayor consumo (del 3 por ciento al 6 por ciento del PBI), la duplicación también de las reservas (hasta 12 mil millones de dólares) y una reducción de la deuda externa (21 por ciento del PBI).

Pero en 2019, todavía con Morales en el poder, la región de Chiquitania ubicada entre el Gran Chaco y la Amazonia, se vio afectada por grandes incendios forestales que destruyeron más de medio millón de hectáreas. El desastre, ocurrido entre julio y octubre del año pasado, fue muy criticado por ambientalistas que apuntaron contra el gobierno por un supuesto acuerdo para permitir la ampliación de la frontera agrícola que generó incendios intencionales. En noviembre Morales renunció a la presidencia tras denunciar que fuerzas de la oposición alentaron un golpe de Estado, con la complicidad de las Fuerzas Armadas y la Policía, que incluyó el ataque a propiedades de las autoridades electas en forma democrática.

Es de esperar que la ciudadanía boliviana ejerza el derecho al voto y elija a sus gobernantes en un clima de paz y respeto por la democracia.