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Volver de la muerte en contra de las armas

Todavía no estamos habituados a oír la palabra “deepfake” aunque casi a diario veamos
ejemplo de ella. 

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Presentación del video “El voto inconcluso” con el desaparecido Joaquín Oliver, poderoso alegato contra la tenencia y portación de armas de fuego en EEUU.

No se trata (aunque están emparentadas) de las conocidas “fake news”, aunque su significado traducido del español es “ultrafalso”, acrónimo del inglés formado por las palabras fake (falsificación), y deep learning (aprendizaje profundo).

Se trata de una técnica de inteligencia artificial que permite editar vídeos falsos de personas que aparentemente son reales, utilizando para ello algoritmos de aprendizaje no supervisados, conocidos en español como RGAs (red generativa antagónica), y vídeos o imágenes ya existentes.

Su uso en política está creciendo para presentar candidatos o funcionarios haciendo declaraciones inapropiadas, y sin duda será una gran barrera a vencer por la verdad en un futuro cercano. El resultado final de esta técnica es un video muy realista, aunque ficticio.

Como no podía ser de otra manera, los primeros ensayos convincentes de “deepfakes” se dieron con videos pornográficos supuestamente protagonizados por estrellas de cine de EEUU. Se considera el primer “deepfake” a la escena de la película “Forrest Gump” cuando el actor Tom Hanks aparece (en su personaje) junto al presidente Nixon durante unos segundos de una filmación original presentada como noticiero.

LA PRINCESA QUE NO MURIÓ

Otro ejemplo famoso de esta tecnología llevada al cine se vio en la última película de la saga “Star Wars”, en la cual la actriz Carrie Fisher (Princesa Leia), fallecida durante el rodaje, siguió “actuando” en escenas que faltaba grabar.

La actriz noruega Ingvild Deila interpretó a la Princesa Leia en “Rogue One”, una historia de Star Wars, aunque su cara no apareció en la gran pantalla. Gracias a las mismas técnicas que se utilizan en el “deepfake”, se pudo ver a una jovencísima Carrie Fisher, aunque ella estaba a punto de cumplir los 60 años.

Poco después, Fisher falleció durante el rodaje y se volvieron a aplicar nuevamente las mismas técnicas. Aun así, el mundo del cine debate la posición legítima y las oportunidades que esta tecnología brinda a la producción de contenido audiovisual y cuánto afecta a la generación de fuentes de trabajo y cachés.

Gracias a los algoritmos RGA se pueden generar fotografías que parecen auténticas para un observador no especializado. Resulta claro entender por qué el uso de esta tecnología ha sido dirigido primordialmente a figuras públicas. Debido a la vasta cantidad de contenido audiovisual disponible con la imagen de estas personas, es fácil alimentar una base de datos del modelo para poder crear imágenes falsas convincentes.

UN MENSAJE DEL MÁS ALLÁ

Como toda tecnología, no es buena ni mala en sí misma, depende del uso que se haga de ella. La imaginación superó la semana pasada la frontera mental acerca de cómo utilizar un “deepfake”. Un joven fue vuelto a la vida con consentimiento de sus padres luego de haber fallecido en un tiroteo escolar. Joaquin Oliver, de 17 años, murió en un tiroteo en Parkland, EEUU, en 2018.

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Los padres de Joaquín Oliver pasaron por el penoso proceso de ver cómo su hijo “volvía a la vida” mediante avanzadas técnicas de inteligencia artificial para enviar un poderoso mensaje contra la libre posesión y uso de armas de fuego.

Ahora aparece en las redes y la tv con un poderoso mensaje: “Las elecciones de este noviembre habrían sido las primeras en las que podría haber votado”, cuenta a cámara el espectro reanimado digitalmente, con unos ademanes que imitan el lenguaje corporal del joven, “pero nunca podré elegir el mundo en el que quiero vivir”, sentencia.

Los padres de Joaquin llevan los últimos dos años completamente volcados a promover cambios legislativos que frenen la tenencia de armas, uno de los principales males contemporáneos de la nación estadounidense. El suyo es el camino que han tomado muchos padres que perdieron hijos en masacres recientes, pero con “The unfinished votes” han ido un paso más allá, poniendo en boca y cuerpo de su hijo palabras que nunca dijo, intentando impactar y conmover al mayor número de conciencias posibles.

En una entrevista aseguran que el proceso de hacer el vídeo fue sido “la experiencia más difícil que hemos vivido desde que empezamos a luchar contra la violencia de las armas tras el asesinato de nuestro hijo”, pero es algo que ayudará a cambiar el rol de Joaquin de víctima a activista, alegan.