Sobreviviente de Covid-19: “Fue de terror, no se lo deseo a nadie”
Tiene 65 años, es dueña de una pizzería que espera reabrirá bajo protocolo. Pidió a la sociedad extremar los cuidados y aguantar un poco más el aislamiento.
El relato de María Leticia Villa, trabajadora gastronómica y vecina de Resistencia, exige detenerse a reflexionar un minuto el presente que nos toca vivir. La mujer, de 65 años, contrajo Covid-19 trabajando como encargada al frente de su propia casa de comidas, situación que asumió para proteger a su personal.

“En la pizzería muchos son pacientes de riesgo, y para no exponerlos decidí encargarme yo de hacer las compras”, expresó Villa, quien desde abril realiza tareas de mantenimiento y reposición de productos del negocio, tarea que demanda moverse y estar en contacto con demás personas. “Decidí hacerlo por la subsistencia de mis empleados, porque la plata no nos alcanzaba para nada”, comentó.
Mediante la modalidad de delivery, la pizzería pudo subsistir, pero entrado el mes de agosto las cosas empezaron a cambiar para Villa. Si bien desconoce cómo fue que contrajo la enfermedad, está convencida de que fue trabajando. “Lo primero fue la pérdida de gusto, no sentía las comidas. Después fue el olfato. Al séptimo día empecé con mucho cansancio en el cuerpo, lo que me impidió seguir trabajando. Luego fue la fiebre y cuando ya no podía respirar me internaron” contó Villa.
Fue así que el 25 de agosto fue internada en la Unidad Modular del Hospital Perrando, con un grave cuadro de coronavirus. “La atención en ese lugar fue excelente, un lujo. La verdad es para felicitar”, contó con agradecimiento. “Tenía cinco médicos que me atendían”, agregó.

Si bien la atención es para destacar, el calvario por el que pasó Villa marcó un antes y un después en su vida. “Estuve 10 días con respirador. No me podía mover de lo mal que sentía el cuerpo”, añade. Tras 10 días de pelea, Villa pudo recibir plasma de un donante, y su salud comenzó a mejorar lentamente. “Eso me salvó, estaba muy mal. No podía caminar, y mis complicaciones se potenciaron. El plasma me hizo muy bien”, cuenta.
“TOMEMOS CONCIENCIA DE LO GRAVE DE LA SITUACIÓN”
Villa cuenta que mientras estuvo internada tuvo que ser sometida a constantes análisis de sangre, que le causaban mucho dolor. “Es terrorífico. Sentía el cuerpo adolorido, muy débil, y cuando me hacían las extracciones el dolor era insoportable”, relata.
Sin embargo, Villa asegura que nunca sintió miedo de morir. “Me sentía tranquila porque estaba bien cuidada, pero la sensación es imposible de soportar. No podía ni comer porque no tenía fuerzas”.
Durante su ausencia, el restorán tuvo que permanecer cerrado. Ahora, se enfrenta al gran dilema de qué hacer con el negocio: por un lado, teme que su personal pueda contagiarse, y por el otro, la necesaria subsistencia económica para ellos.
“Lo primero es la salud. Es preferible aguantar y buscar diferentes formas de subsistir. No podemos abrir el local sin un buen protocolo, porque nos ponemos en peligro todos, clientes y personal”. Villa adelantó que se encuentra elaborando un protocolo para su pizzería, la cual espera poder abrir pronto.
“Volver a la normalidad ahora es muy peligroso. Cada vez estamos peor. Si seguimos así, vamos a tener que volver a encerrarnos todos. Miremos a Italia o a los países de Europa. Han tenido que volver a cerrar todo porque los rebrotes. Si aguantamos unos meses más, seguro vamos a salir bien parados de esto”, culminó.










