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Cuando te dicen que no: Gestión del cambio

¿Cómo nos tratamos cuando nos equivocamos?, ¿cuánto nos afecta perder, que nos digan que no, que algo nos salga mal, que nuestros planes se frustren, no saber cómo se hace algo?. Quizás, la clave de gestionar las crisis no está solo en manos de los demás. Quizás, podemos empezar por lo que está en nuestras manos.

Mariana Alegre
Por: Mariana Alegre

No terminé mi tesis. Los porqué pueden ser muchos, pero el único que tengo grabado en mi mente es el momento en que lleve mi anteproyecto, tras muchos meses de trabajo, entrevistas imposibles y búsqueda del tema. El docente encargado de las tutorías no me dejó entrar a su despacho “acá nomas” –me dijo sentándose en la sala de espera, en el pasillo- y lanzó la pregunta “¿qué tema eligió?”; “la prensa gratuita y su impacto en la prensa gráfica actual”, respondí ilusionada. “La prensa gratis es una mierda”, fue su respuesta. Pasaron 16 años de ese día.

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Como un deja vú, en un taller sobre periodismo narrativo, al cual apliqué e ingresé este 2020, los docentes a cargo me dijeron con mucho más tacto y hasta esperanza, que mi tema no estaba bien planteado, vamos, que no servía.

En los perfiles de mis redes sociales, una de mis de mis autodefiniciones dice “cuenta historias”. Pero, resulta que no soy buena contando historias. O ese es el mensaje que vino a mi mente.

“El concepto de frustración se define como el sentimiento que se genera en un individuo cuando no puede satisfacer un deseo planteado. Ante este tipo de situaciones, la persona suele reaccionar a nivel emocional con expresiones de ira, de ansiedad o disforia, principalmente” (*).

Les cuento qué es la disforia. Según la RAE (Real Academia Española) procede del griego, y fruto de la suma de dos componentes de dicha lengua: la conjunción dys, que se usa para indicar negación, y el verbo pherein, que puede traducirse como “soportar”.

En milésimas de segundos, volví a sentir la “negación a soportar”, de nuevo, esa piña en el estómago. ¿Pero, si yo hace 20 años que cuento historias?. Sin embargo, en las dos horas que me llevó procesar esto, busque todas las excusas posibles, sentí todos los sentimientos negativos posibles, y debo reconocer que escuché a los docentes como si me hablaran desde un lugar lejano.

Fui a un colegio técnico, en los 90’. Una bendición para lo que fue mi experiencia universitaria. “Qué es lo que quiere ser usted”, me dijo un día uno de los docentes más exigentes que tenía en el colegio, quien impartía la materia motores y elementos de máquinas. ”Periodista”, le respondí sin dudar. “Bueno, usted tiene que aprobar mi materia para lograr su objetivo. Que esa sea su motivación para aprender”. Terminé el colegio técnico con la firme decisión –desde que lo empecé- de estudiar periodismo. Ah! me saqué un 9 en la prueba teórica y en la práctica. Es el único recuerdo que guardo de la secundaria, esa prueba. Me recuerda que si hay cosas que puedo manejar, mi parte.

Mariano Sigma, neuro científico y empresario, manifestó en su charla, en la última edición de la “Experiencia Endeavor”, que “tenemos que usar la incertidumbre como un combustible para darnos cuenta de cuáles son las cosas que podemos cambiar”.

En los tiempos que corren, en este surrealista 2020, nos cuesta mucho gestionar esta capacidad de darnos cuenta qué es lo que podemos manejar. Parece que muchos nos descubrimos en este 2020, otros ya lo entendieron antes, porque la frustración, las puertas cerradas, cualquier hecho de la vida, en algún momento, nos dijo no.

Se asocia la gestión del cambio, generalmente, a una empresa, a un líder, a un deporte. Pero la gestión del cambio es una tarea que como individuos llevamos adelante ante las crisis (mal o bien), en cualquier ámbito de la vida.

Las habilidades y talentos que adquirimos o poseemos pueden servirnos para gestionar los cambios, encontrar ¡la motivación!, pero a muchas de estas cosas las encontramos en el proceso y las vamos puliendo hasta lograr que 16 años se trasformen en dos horas. Tenemos que ser buenos con nosotros mismos, mientras aprendemos.

En una entrevista publicada en la revista Pymes, Manu Ginóbili dijo “uno de los conceptos más lindos y que más me sirvieron para aprender a tratarme bien y para cuidarme, es: vos sos el único que está dentro de tu cuerpo y de tu cabeza, entonces, si no te querés vos mismo no podes pretender que los demás te quieran. …¿Cómo pretendes pasar ese momento duro si no te hablas a vos mismo de la manera que le hablás a alguien que querés mucho?

Tratarnos bien cuando reconocemos nuestros errores nos ayudará a gestionarlos de otra manera, porque nos vamos a equivocar muchas veces; y porque un día, una circunstancia: un no, una puerta cerrada, una persona, lo que sea, puede cambiar nuestra dirección, pero si sabemos dónde queremos ir, no detendrá nuestro caminar.