Resistencia23°Min. 20° • Max. 31°

Francisco y la transparencia económica de la Santa Sede

Una de las primeras decisiones que adoptó el Papa Francisco al iniciar su pontificado fue la de dotar de una mayor transparencia al Vaticano. Por eso esta semana la Santa Sede hizo público un documento con una detallada información sobre el estado de las cuentas de la Curia Romana en el balance de 2019 para que fieles de todo el mundo puedan conocer el origen y el destino de los fondos.

El informe fue presentado por el nuevo prefecto de la secretaría de Economía, el jesuita español Antonio Guerrero Alves, quien ocupa ese cargo desde enero de este año por decisión del propio Francisco. “Espero contribuir a la transparencia económica de la Santa Sede y ayudar a usar eficientemente los bienes y recursos que están al servicio de la importante misión evangelizadora de la Iglesia”, fue una de las primeras definiciones que brindó Guerrero al asumir sus nuevas responsabilidades en Roma. La información difundida da cuenta de que en 2019 la Santa Sede gastó 318 millones de euros, esto es 11 millones más de lo que ha ingresado a sus cuentas durante el año pasado. Sobre este tema, Guerrero observó, por un lado, que contrariamente a lo que muchos creen la Santa Sede no es una entidad grande y, a modo de ejemplo, señaló que muchas universidades de Estados Unidos tienen un presupuesto mucho mayor. Por otra parte, aclaró que lo que se presentó no es el balance de la Iglesia, ya que existen conferencias episcopales, diócesis, parroquias, congregaciones e institutos religiosos e infinidad de obras de la Iglesia, repartidas por todo el mundo, que no entran en el balance de la Santa Sede.

“Lo que hemos presentado es el balance de la Curia Romana, es decir, de la Santa Sede en sentido estricto: 60 entidades al servicio del Papa en su misión de guía de la Iglesia, en su servicio de unidad en la caridad, es decir, de evangelización, comunicación, promoción del desarrollo humano integral, educación, ayuda a las Iglesias en dificultad y formación del clero”, detalló Guerrero.

El balance muestra así que un 53 por ciento de los ingresos proviene del alquiler de inmuebles (164 millones de euros); un 18 por ciento corresponde a donativos de las diócesis y los fieles (56 millones de euros); un 15 por ciento por la recaudación de visitas a catacumbas y ventas de libros y fotografías (44 millones de euros); y un 14 por ciento (43 millones de euros) en donativos del Estado del Vaticano y del Banco del Vaticano. El informe señala que en relación a los gastos, además de los sueldos, la mayor parte (un 22 por ciento) se destina al funcionamiento de los medios de comunicación del Vaticano, mientras que un 21 por ciento va para las 125 nunciaturas (embajadas) repartidas en todo el mundo y para cumplir con la tarea de la diplomacia vaticana; un 11 por ciento para la Congregación encargada de las misiones y un 8 por ciento para la Congregación que se ocupa de las iglesias de Oriente Medio.

“Los que piden transparencia tienen razón. La economía de la Santa Sede debe ser una casa de cristal. Esto es lo que el Papa nos pide. Este es el compromiso de la Secretaría de la Economía para la Santa Sede y el mío propio, y esto es lo que veo en los otros organismos de la Curia. Por eso se puso en marcha una reforma. Por eso se han cambiado algunas reglas. Estamos avanzando en este camino. Los fieles tienen derecho a saber cómo usamos los recursos en la Santa Sede. No somos propietarios, somos custodios de los bienes que hemos recibido. Por eso, al presentar el balance de 2019, queremos explicar a los fieles, de la manera más comprensible posible, cuáles son los recursos de la Curia Romana, de dónde proceden y cómo se utilizan”, explicó Guerrero.

La decisión de transparentar las cuentas del Vaticano no fue una sorpresa para quienes siguen con atención la tarea de Francisco. De hecho, en su primera exhortación apostólica escrita de noviembre de 2013 -Evangelii Gaudium-, algo así como una carta programática de su pontificado, llama a una “solidaridad desinteresada” y destaca la necesidad de poner a la economía y las finanzas en el marco de una ética en favor del ser humano.

Te puede interesar