Una esquina con historia
El solar perteneció en un principio a la familia Camors. Allí hubo un mercado de abasto que les pertenecía, luego explotado por Viyerio.
Este predio se fue transformando y mutando a través del tiempo. Abelardo Camors, su propietario, fundo un club privado que se llamó “El Jagüel” en un lote por Rioja, donde construyo una pileta de natación de 25 m por 12,5 m en los años 60, con todas las comodidades y vestuarios. Una de las primeras piletas de natación de la ciudad. El club se vendía en acciones y quienes las adquirieran serían propietarios. Aunque esta modalidad fracasó, el club funcionó por unos años.

Por Avenida Sarmiento funcionó la sede del club Hindú, desde el 1º de abril de 1953 al mes de julio de 1960, donde se practicaba básquet y había reuniones bailables. En el galpón existente en la esquina funcionó el Círculo de Armas, desde 1962 hasta 1964, donde se practicaban esgrima y judo.

Por aquellos años alquiló todo el predio el mayor promotor de boxeo que tuvo el Chaco, el Turco Moisés Zain. Allí recalaron los grandes púgiles nacionales. Aconsejado por Abelardo Camors, el Turco comenzó a organizar bailes y se convirtió en un empresario artístico. Pasaron las grandes típicas a nivel nacional, como Juan D‘Arienzo, Aníbal Troilo, Alfredo de Angelis y tantos otros.
En el año 1965, precisamente el sábado 21 de agosto, en el anfiteatro del Parque 2 de Febrero debía elegirse la Reina del Algodón, pero una fuerte lluvia suspendió el festival. Al día siguiente, en el salón de El Tala fue coronada la reina Estefanía Petcoff, de Campo Largo.

Para fines de los 60, contiguo a la pileta de El Jagüel, Wilson Gamundi abrió el boliche “Revolución 0”, en calle Rioja al 40. La idea comenzó allá por 1969, con la Ilusión de los muchachos del Indians Rugby Club, que alquilaron el mítico lugar a Abelardo Camors como sede social del club. Pero la aventura duró un par de meses y quien tomó la posta fue el singular y extravagante Wilson Gamundi, y más adelante Emilio Camors.
La pileta formaba parte del predio, donde los habitué terminaban en las acaloradas y alicoradas noches de verano. “Revolución 0” fue cambiando de formas y hasta se dividió con un muro, cuando al lado se abrió Sir Jonas Crawford, de Jorge Vargas, “Pato” Benoist y “Titín” Benítez, que se llevó la mejor parte, la pileta, y por unos años pasó a ser el boliche de moda.

La esquina del viejo galpón pasó a ser un club de bowling y este fue el último emprendimiento en aquel local. En los años 90 fue comprada por los hermanos Jesús y Daniel Silva para transformarla y realizar una muy linda galería comercial que se llamó Cristal, que por esas cosas de la vida o un mal momento económico no llegó a funcionar como se esperaba.
El predio fue nuevamente vendido cuando lo compró el arquitecto Caio Andrade y construyó el primero de más de treinta edificios en altura en nuestra ciudad. Todos llevan el nombre de su hijo Juan Pablo, fallecido, y este es el Juan Pablo 1º.

El otro predio, el de la pileta, siguió su derrotero de boliches hasta que Oscar Aguilar lo transformó nuevamente en un club de verano con su viejo nombre El Jagüel, hasta que el modernismo pudo más y en ese predio se construyó otro edificio de departamentos. Hoy, la esquina es un complejo habitacional.










