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Una integración más inteligente al mundo

El proyecto de ley de promoción de la Economía del Conocimiento avanzó esta semana en el Senado de la Nación con modificaciones planteadas por el oficialismo. Si la iniciativa resulta aprobada en la próxima sesión de la Cámara Alta, deberá volver a Diputados para su ratificación. Se espera que el nuevo marco normativo facilite la incorporación de procesos de digitalización en distintos sectores y prepare al país para un cambio en el perfil productivo.

De lo que se trata, afirman quienes remarcan la importancia de esta ley de promoción, es de generar las condiciones para que la Argentina ingrese de lleno a la era de la llamada industria 4.0, en un mundo que marcha hacia un empleo más intensivo de la automatización y la inteligencia artificial. Por eso se pretende dar un nuevo impulso a sectores de la economía que se basan en nuevas tecnologías y demandan personal con alta calificación, como las industrias de software, aeroespacial, satelital y audiovisual, los trabajos en biotecnología, robótica, servicios geológicos, y el sector de la electrónica y las comunicaciones, por citar solo unas pocas áreas con gran potencial productivo.

La industria satelital, por ejemplo, es un caso que merece ser destacado. El extraordinario trabajo realizado en el sector ha convertido a la Argentina en el país con mayor desarrollo en la fabricación y operación de satélites de América Latina y en una de las pocas naciones que poseen esta capacidad. El reciente lanzamiento y puesta en órbita del Satélite Argentino de Observación con Microondas Saocom 1B, desarrollado y fabricado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), en colaboración con valiosas instituciones del sistema científico-tecnológico argentino, muestra el camino a seguir por otros sectores de la economía que ya están preparados para generar valor y riqueza y para sumarse al grupo de grandes exportadores del país encabezados por la agroindustria y la industria automotriz.

“El indispensable ordenamiento de la economía y las pautas para generar las condiciones para una reactivación no deben ser incompatibles con la necesaria agenda del mediano y largo plazo que nuestro país demanda. Aspiramos a que ley de economía del conocimiento sea un hito en esta contribución al cambio estructural que nuestro país necesita para crecer de manera sostenida, con equilibrio externo, generación de empleos de calidad y mayores recursos fiscales para luchar contra la pobreza”, sostuvo hace poco el ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas, tras recordar que la ley 25.922, de promoción de la industria del software se sancionó en el año 2004, para ser modificada luego con el fin de prorrogar los beneficios hasta 2019. Como para que se comprenda la importancia de contar con un marco normativo adecuado, Kulfas explicó que en el momento de la sanción de esa ley, la industria del software en el país empleaba a unas 29.000 personas y exportaba por unos 200 millones de dólares. Quince años después, a fines del año pasado el mismo sector daba empleo a 110.000 argentinos, y generaba exportaciones de casi 2.000 millones de dólares.

Kulfas destaca, además, que en el mundo actual caracterizado por el uso de las tecnologías de información y comunicación se observa una nueva etapa de internacionalización de la producción, con sistemas operando en tiempo real en la administración de los procesos productivos y de servicios. En este escenario, afirma el ministro, la Argentina se convirtió, dentro de la periferia, en un eficiente proveedor de servicios tecnológicos basado en buena medida en la disponibilidad de recursos humanos calificados, que perciben salarios aproximadamente 50 por ciento más elevados respecto del promedio de nuestra economía, pero competitivos respecto de los países más desarrollados.

Esta semana, el oficialismo en el Senado de la Nación explicó que los cambios propuestos al proyecto de ley de promoción de la Economía del Conocimiento tienen como objetivo ampliar el universo de beneficiarios prestando especial atención al acceso al régimen a la micro, pequeña y mediana empresa, para lo cual se propone un esquema de promoción que demandará de una inversión por parte del Estado nacional por un monto cercano a los 18 mil millones de pesos, lo cual significa casi un crecimiento en los beneficios del ciento por ciento de lo que planteaba el proyecto inicial.

Está demostrado que la Economía del Conocimiento es clave para el crecimiento del país y para que pueda integrarse de forma inteligente al mundo, por lo que solo cabe esperar que el Congreso apruebe la mejor ley posible para este importante sector.

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