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Carta de Lectores

Bendita y querida Resistencia

 

Señor director de NORTE: 

 

Tengo el agrado de dirigirme a usted, como argentino y habitante de la ciudad de Resistencia, orgulloso por haber nacido en el querido pueblo del Chaco, donde pasé mi niñez y la adolescencia junto a mis padres y hermanos. 

 

Con el respeto que todos nos merecemos y sin ninguna ideología política, como lo hice el 22 de septiembre de 2018 y el 8 de julio de 2020, gracias a la gentileza de este prestigioso medio gráfico, llego nuevamente a sus lectores. 

 

En la actualidad creo oportuno hacer algunas consideraciones y me gustaría reflexionar juntos: Hace 35, 40, 50 más años muchos jóvenes emigraron a las grandes ciudades en busca de un mejor porvenir, tengamos presente que entonces era fácil conseguir trabajo, porque en esos lugares había muchas fábricas, empresas y muchas personas hicieron lo mismo, incluso de países limítrofes, pero a diferencia de aquellas no corrieron la misma suerte, porque las industrias fueron desapareciendo y conseguir empleo les resultó difícil o imposible. Ahora sabemos que millones de personas con idénticas ilusiones dejaron el lugar de nacimiento, radicándose en barrios carenciados por falta de ingresos y en la actualidad se multiplican las tomas de propiedades para vivir. 

 

Ahora bien, al no lograr el propósito no regresan a sus pagos, tienen miedo de que los consideren fracasados. Simplemente hay oportunidad para intentar con mucha convicción, los logros llegarán y si es con muchos esfuerzos, la satisfacción será aún mayor. Así como expresé en las anteriores notas, para refrescar la memoria de quienes vivieron situaciones difíciles y a los jóvenes decirles que nuestro país tuvo otras realidades, seria bueno que el tiempo (dueño de la Verdad) nos hable. 

 

Décadas pasadas había pequeños productores en muchos lugares del litoral argentino al cual me voy a referir: labraban las tierras con arado de reja y mansera (que es parte de nuestro escudo provincial) rastra y cultivadoras, todas tiradas por bueyes o equinos, producían gran parte de lo que consumían y otras las vendían para generar efectivo, adquiriendo con eso las mercaderías elaboradas, se desmalezaba a pulmón con asadas, rastrillos, palas, picos, machetes y hacha si era necesario. 

 

Algunos creen que esas herramientas son parte de los museos, si caminamos la zona a la que me refiero vamos a observar pequeños campos con algunos animales sueltos, una tapera o arboles rodeados de yuyos testigos de que ahí residía una familia que con el sudor de su frente producían el sustento diario, luego de una larga jornada descansaban sin electricidad y luchando con los insectos, ¿valdrá la pena preguntarse quienes son los actuales dueños? 

 

Hace varias décadas había medianos y grandes agricultores y en la actualidad también, que a medidas que producían iban invirtiendo en maquinarias con el fin de facilitar y aumentar la producción, para el consumo interno y la exportación. Lo hacían con préstamos y/o financiación con las fábricas, también conlleva pagar más impuestos y por lo exportado el ingreso de los atractivos dólares. 

 

Es aquí donde radica la necesidad de una simple pero no menos profunda reflexión. La Argentina es uno de los primeros países del mundo en cobrar los mayores impuestos y hace años que todos los días tenemos más pobres, esas personas necesitadas reciben gran parte de ese dinero sin una contraprestación de servicios, la ayuda es una obligación pero no debe ser para siempre. Porque ese aporte proviene del esfuerzo de otros. 

 

Que las autoridades nacionales, provinciales y municipales, por buscar un alivio. Se debe dejar de lado costos políticos y decidir organizar a las familias que no justifican sus residencias en lugares que no trabajan ni estudian. Hay personas con salud y fuerzas por su juventud, considero que entre ellos hay seres humanos ávidos de aprovechar lo que sus mentes les piden pero solo no pueden. Las áreas correspondientes deberían organizarlos en las zonas fértiles para cultivar y criar animales ayudándolas hasta su independencia y así disminuir paulatinamente el aporte del Estado, la mayoría de los argentinos se pondrán de pie para aplaudir y los beneficiarios se verán útiles y con dignidad. 

 

La prolongación de la cuarentena por el Covid-19 no encuentra alivio, aunque los profesionales de la salud demuestran que trabajan a destajo. El encierro debe ser a conciencia, personas que la situación mentalmente le supera y los de mayor edad, muchos viven solos, otros sin poder ver a sus familias y sienten como la vida se les pasa, sin lograr razón para que en su rostro se dibuje una sonrisa. 

 

Humildemente creo que los habitantes deberíamos ser más responsables, cada persona debe cuidarse y así estaría cuidando a la otra. Los protocolos de cada jurisdicción deberían confeccionarse acorde a las necesidades y con total claridad, exigiendo el cumplimiento. Estamos viendo que de esto no saldremos en unos pocos días ni por arte de magia, debemos valorar nuestra vida y las de los demás. 

 

Si los argentinos no estamos unidos se profundizaría la crisis, hay frases que suenan lindas pero en los hechos no sirven de nada y esto no es nuevo, debemos ofrecer ideas y los Estados deberían tomarles sin mirar quienes las aportan. Todos los días vemos las complicaciones que genera la pandemia en la salud, en empleos, agudizándose en el plano económico; si se sigue ajustando a los contribuyentes y no se achican los gastos del Estado, la olla se quedará sin fondo! 

 

Ricardo Luis Wirz DNI 8.606.389 Resistencia