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Carta de Lectores

Despedida a la profesora María Luisa Acuña

NORTE me anotició del fallecimiento de María Luisa Acuña, excelente profesora que ejerció en la Facultad de Humanidades y con quien —ya jubilada y residiendo en San Salvador de Jujuy— mantuve una afectuosa relación epistolar durante estos últimos años. La semana pasada le envié el último mensaje, adjuntando una carta publicada en este diario, y también iba a hacer lo mismo con un artículo —también publicado aquí— sobre la ocupación de la ribera del río Negro, un tema que nos preocupó siempre y que ella, a la distancia, había hecho suyo. Habíamos tenido antes un único encuentro ocasional en Resistencia, seguramente en una de esas reuniones de folclorólogos e investigadores que organizaban Juan Pedemonte y José Miranda Borelli; o Ertivio Acosta, Marilí Morales Segovia y otros. Fue cuando conocí sus “kilates” y la vocación que la animaba.

Cuando supo de la existencia del Centro Cultural Ercilio Castillo me escribió desde su Jujuy natal para alentarme por la nueva actividad, y ya en el segundo mensaje electrónico (del 26 de mayo de 2015) me dijo: “Apreciado Jorge: Gracias por sus palabras tan generosas. Y por contarme sobre la actividad tan hermosa de su papá y mamá en la docencia. Don Ercilio fue un estupendo “estanciero” en la obra El herrero y el diablo. Me gustaría mucho colaborar con el Centro, tanto en su actividad como, si es posible y si existen socios, con alguna cuota en pesillos, para alguna Caja Chica necesaria...Cuando pueda le haré llegar algún trabajo mío en el tiempo que empecé a vivir en Jujuy y me dediqué (sin abandonar a mis viejos griegos y latinos) a estudiar e investigar la cultura andina de mis ancestros. Cordialmente, Maria Luisa”.

Sintética y contundente: es evidente que siguió con esa vocación docente y solidaria que la caracterizó. Yo la invité para que coincidiendo con algún viaje suyo a Resistencia, hablara en el Centro sobre Juan Pedemonte, José Miranda Borelli y sus actuales investigaciones, cosa que lamentablemente nunca se concretó. Pero en la pecera del Centro Cultural (dedicado a tía Nena, la hermana de papá a quien el destino le dio un montón de diablos a falta de hijos) exhibo un libro de ella sobre la obra de nuestro artista plástico Rodolfo Schenone. (Editorial Región, Resistencia, 1985). El libro está dedicado a “la querida memoria de mi madre, Lucía Acuña, cuyos óleos rescataban al hombre y a la tierra puneños”).

Ante mis reiteradas quejas por la respuesta poco entusiasta de los resistencianos a apoyar la actividad del Centro Cultural dedicado a mis padres, María Luisa me expresó: “Esta es una época muy difícil para la actividad cultural. Parece que nada llegara a la gente; pero no es así, basta que llegue a dos o tres del público, para tener esperanza de que esa semilla brotará en algún terreno y crecerá, florecerá, como usted que ha sido formado con lo mejor del espíritu de sus padres, y ahora ha germinado y se está volviendo planta lozana. Siga adelante, todo irá bien. Esa sala especial para teatro será espectacular. Además, los padres lo ven a uno diariamente y lo alientan a su manera, y ese aliento afectuoso nos llega no se sabe cómo, pero lo sentimos. Un saludo cordial, María Luisa”.

Prefiero terminar esta nota con sus propias palabras (las últimas para mí, del 15 de marzo de 2020, cuando empezaba la historieta de horror de la actual pandemia): “Querido amigo Jorge: aunque me comunique poco estoy leyendo todas las cosas que hacés tan valerosamente y exitosamente. Eres un digno hacedor de cultura, digno de tus padres. Entre las cosas que publiqué en el Chaco, está mi traducción del griego del diálogo de Platón-Protágoras, hecha en la UNNE; Platón. Protágoras, texto bilingüe castellano-griego con notas, de María Luisa Acuña. Te lo menciono porque figura en la bibliografía platónica en francés dirigida por Juliette Ernest, porque es la primera versión castellana hecha por una argentina, en nuestro país. Igual que Lucio Apuleyo. Cuento de Psiqué y Cupido, versión bilingüe castellano-latín con estudio introductorio y notas de María Luisa Acuña. El libro lo publicó la UNNE, igual que el anterior. Es la primera versión castellana anotada y traducida por una argentina. No es orgullo mío, sino que ambos libros indican el grado de interés que el Chaco tenía por la cultura clásica. Mi cuento de Psiqué y Cupido que te acabo de mencionar dice en la primera página:  ‘A mis Alumnos de la Facultad de Humanidades’. Un saludo afectuoso, María Luisa Acuña.

Desde el Chaco, que tanto amaste, otro abrazo para vos, María Luisa. Hasta siempre.

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