Un complejo drama del que poco se habla

En la noche del viernes, las llamadas al 911 por ilícitos, incumplimiento del ASPO y desorden se triplicaron en Sáenz Peña y en varias localidades del interior del Chaco. Las intervenciones policiales se multiplicaron y hay datos de hechos casi simultáneos en distintos puntos de la ciudad de Sáenz Peña. En forma paralela, en el interior provincial ocurrían hechos similares.
La comunidad que quiere vivir una vida normal, con menor cantidad de hechos de inseguridad demanda que los que violan la ley vayan presos y que se ponga frenos a la puerta giratoria. Esa puerta, ¿de qué depende?, ¿de la voluntad por estirar unas horas la detención de un sujeto por parte de la justicia, o del poder legislativo?
Mientras esto sucede, el reporte policial da cuenta de los casos de abigeato y cuatrerismo. Los productores advierten que “es necesario poner frenos a esto porque el ganadero está cansado y está dispuesto a defender sus animales”.
De la zona de Presidencia de la Plaza siguen reportándose casos de abigeato y , aseguraron los productores que preparan un pedido a la Legislatura provincial y al Ministerio de Seguridad de la provincia.
Comisarias llenas
El procurador general de la provincia, Jorge Canteros, le aseguró ayer a este periodista que entre el 55 y el 60% de los detenidos por diferentes causas, entre ellos algunos que ya tienen condenas—están alojados en las comisarías.
En sentido literal, no hay donde poner los presos, cuestión que muestra el estado de situación que se vive producto de alto índice de delitos que se cometen.
Un dato ilustrativo: solo en el área de Resistencia hay 11.500 causas por violación al ASPO-Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio- donde no hay detenidos aunque hay algunas situaciones graves, pero las comisarías de Resistencia están abarrotadas.
En el interior hay un importante número de estas pero en forma paralela, en algunas comisarias de localidades vecinas a Sáenz Peña hay detenidos con causas de vieja data y la tarea de prevención de las fuerzas policiales es titánica para el “enjambre de casos” que a diario se suceden.
La ministra de Seguridad y Justicia Gloria Zalazar recorre las comisarias del interior y entabla conversaciones con los intendentes: “El objetivo es recorrer todas las ciudades de la provincia para trabajar junto a los intendentes en acciones conjuntas para optimizar los recursos y mejorar la operatividad de las comisarias” dijo.
Problema de fondo
En todo esto se observa un complejo drama, ya que la solución no es crear mas cárceles ni hacer más grandes los calabozos de las comisarías. El drama, como hace mucho tiempo, son las causas que generan el delito y que en la “pos” pandemia parece haberse potenciado. Las drogas, el alcohol, el desarraigo familiar, la pérdida de expectativas son temas en los cuales Estado e instituciones deben trabajar fuertemente.
La situación en las prisiones de América Latina –señala un informe de especialistas en la materia--está evolucionando rápidamente. Los derechos y la salud de más de 1,2 millones de personas privadas de libertad en la región están en juego, y deben convertirse en una prioridad. Algunos países han tomado medidas como indultos generales para personas condenadas por delitos no violentos, restringir la prisión preventiva o modificar los derechos de visita.
Lo cierto es que para los globos de ensayos, ya no queda tiempo, sobre todo porque la participación en el delito de personas cada vez menores de edad, traerá un efecto multiplicador en la sociedad en general.










