Los virus informáticos y el robo de información
El mundo depende cada vez más de las herramientas digitales y los avances tecnológicos para realizar todo tipo de actividades. Pero lo que se presenta como una gran oportunidad para el desarrollo en empresas privadas o gobiernos puede traer aparejadas ciertas amenazas. El reciente robo de información que sufrió la Dirección Nacional de Migraciones pone de manifiesto la necesidad de proteger la infraestructura y la información sensible.
Las autoridades nacionales denunciaron ante la Justicia Federal el robo de información que sufrió la Dirección Nacional de Migraciones a través de un ataque informático de ciberdelincuentes que utilizaron software malicioso para acceder a una base de datos personales del área de Información Migratoria que contenía imágenes de pasaportes, entre otros datos sensibles. El grupo de ciberdelincuentes que atacó el sistema procedió, mediante un proceso de encriptado, a bloquear el mismo y luego pidió 4 millones de dólares al organismo nacional para volver a habilitar el acceso. Debido a que Migraciones resolvió no ceder a la extorsión y no aceptó pagar el “rescate”, entonces los hackers publicaron en la web profunda una parte de la información robada.
La investigación ahora está a cargo del juez federal Sebastián Casanello, que ya solicitó la colaboración de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia que tiene como misión principal desarrollar investigaciones preliminares y asistir a los fiscales en aquellos casos en los cuales un sistema informático haya sido el objeto del delito o haya sido el medio principal o accesorio para cometerlo.
El vertiginoso avance de las tecnologías de la información y las comunicaciones ha facilitado la recopilación y el manejo de datos, pero también ha dado lugar a actividades ilícitas de individuos u organizaciones que se valen de programas informáticos maliciosos para vulnerar los sistemas y robar información. Por lo general, las empresas y los gobiernos invierten en seguridad informática para resguardar sus datos, pero el ciudadano común no siempre adopta las medidas necesarias para evitar estafas o robos en el mundo digital. Por esa razón, desde que el nuevo escenario generado por la pandemia de coronavirus obligó a utilizar con más frecuencia los accesos digitales a las cuentas las entidades bancarias han lanzado campañas para enseñar a sus clientes a proteger sus datos confidenciales y a operar de manera más segura con los distintos dispositivos electrónicos, recomendando que, en caso de haber recibido un correo electrónico con contenido dudoso o de un desconocido, lo que hay que hacer es verificar quién es el remitente y leer atentamente el contenido del texto antes de dar cualquier otro paso. Según los expertos, en estos casos las temáticas de fraude pueden ir desde el supuesto cierre de la cuenta, el bloqueo de acceso o la pérdida de dinero. Frente a situaciones de este tipo lo que se aconseja es verificar con cuidado a dónde llevan los enlaces que pueda tener el mensaje, ya que es habitual que se incluyan enlaces que conducen a sitios fraudulentos para obtener los datos del usuario. También se recomienda evitar la descarga de archivos adjuntos, que solo deben ser descargados si el usuario está seguro del contenido y su relación con los productos o servicios que brinda la entidad bancaria a sus clientes, o si el emisor es de confianza.
Los especialistas en seguridad informática y bancaria explican que los ciberdelincuentes suelen aprovechar los temas de actualidad con gran repercusión para intentar robar los datos confidenciales y claves bancarias de los usuarios con el fin de cometer ilícitos. Por eso, los bancos informan a sus clientes que cuando se comunican siempre lo hacen desde sus canales y redes sociales oficiales, a la vez que aclaran que nunca piden información confidencial por correo electrónico, teléfono, WhatsApp o redes sociales.
El gobierno nacional, por ejemplo, anunció en junio pasado que avanzará con un nuevo plan de ciberdefensa que tendrá como meta proteger a objetivos que son estratégicos para el país como pueden ser una represa, una central eléctrica o una planta de energía nuclear. Es evidente que el uso cada vez más extendido de dispositivos electrónicos conectados a internet provocó un cambio de paradigma que obliga a adoptar nuevas medidas de seguridad, tanto a los ciudadanos como a las empresas y los gobiernos.










