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Sin industrias no hay futuro

Con 455.000 millones de pesos en líneas de financiamiento para empresas, el gobierno nacional se lanzó a apuntalar la reactivación de la economía de la mano del sector industrial, con el objetivo de sentar las bases para un crecimiento sostenido con las exportaciones como protagonistas.

Con estos recursos se espera aprovechar la incipiente recuperación que muestran empresas de distintas regiones del país que muestran hoy un nivel de actividad similar al que tenían antes de la pandemia.

Según informó el Ministerio de Desarrollo Productivo estas líneas de financiamiento cuentan con el respaldo de un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), a lo que se agrega la decisión de fijar tasas de interés que no superarán el 24 por ciento anual para capital de trabajo y refinanciación de pasivos.

Está previsto que una suma cercada a los 248.000 millones de pesos estén accesibles para poco más de 87.000 micro y medianas empresas de todo el país para que puedan saldar deudas contraídas y disponer de recursos financieros para continuar funcionando y realizar sus actividades.
Otra línea de créditos pondrá a disposición 200.000 millones de pesos, con plazos de hasta diez años, y tasas de interés por debajo de la tasa Badlar para proyectos a largo plazo.

El equipo de trabajo del ministro Matías Kulfas hace hincapié en la necesidad de facilitar la inclusión financiera de micros, pequeñas y medianas empresas de todo el país, con el objetivo de lograr que estas se transformen en proveedoras de otras más grandes.

En ese sentido, se quiere alentar también el desarrollo de proveedores nacionales industriales y tecnológicos, para lo cual se pondrá a disposición una línea de crédito de 1400 millones de pesos a empresas nacionales que sean o tengan como meta ser proveedoras en sectores estratégicos como el petróleo y gas, la minería, automotriz, industria ferroviaria y naval.

Está previsto que esta línea se organice con Aportes no Reembolsables del Ministerio de Desarrollo Productivo por hasta un 70 por ciento del proyecto, o con una bonificación de hasta diez puntos de tasa a empresas que inviertan en bienes de capital, certificaciones, o desarrollos de productos de empresas que sean proveedoras de cadenas estratégicas y cumplan con ciertas condiciones, como el aumento de las exportaciones, el ahorro de divisas y la creación de empleos de calidad. Esto último es clave para el país, que necesita que las exportaciones industriales aumenten en forma significativa para que la economía crezca y se logre un equilibrio de la balanza comercial.

Es que la Argentina necesita exportar mucho más que productos primarios. Debe avanzar con una estrategia de largo plazo que permita dar un salto cualitativo y cuantitativo con exportaciones manufactureras. Es por eso que se impulsará un programa nacional de desarrollo de proveedores que contará con un presupuesto de 1400 millones de pesos para apalancar inversiones privadas por 4000 millones de pesos. Además, se pondrá en marcha el Plan de Transformación Digital PyME y Plataforma Industria Argentina 4.0 que contará con financiamiento público por 2500 millones de pesos a tasas bonificadas e incentivos fiscales para proyectos de adopción de tecnologías 4.0.
Es importante tener en cuenta que los países más avanzados experimentan rápidas transformaciones en los modos de producción y consumo, lo que se traduce en una aceleración de los procesos de automatización y digitalización de las economías. Por eso es importante que el país también avance en ese sentido.
Por otra parte, el reciente lanzamiento del Programa nacional de Parques Industriales, una iniciativa que busca fortalecer las capacidades de los gobiernos locales en la gestión de proyectos, tiene su correlato en el Chaco con el anuncio de obras para parques industriales de Margarita Belén y Machagai, realizado por el gobernador Jorge Capitanich. Se trata de medidas que apuntan a impulsar la recuperación económica que necesitan la provincia y el país.

Acaso valga recordar que un estudio realizado por el economista Martín Rapetti, del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento en el que analiza el crecimiento en Argentina, observa que desde mediados de la década de 1940, la economía argentina logró crecer por más de cinco años consecutivos solo en dos períodos: entre 1964 y 1974, y entre 2003 y 2008.

Desde entonces, advierte Rapetti, el país atravesó 17 episodios recesivos que suman un total de 26 años de contracción de la actividad. Es necesario revertir esa tendencia y unir esfuerzos para retomar la senda del crecimiento con inclusión.

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