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“El problema no es mío”

Un ratón, mirando por un agujero en la pared, ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete...

Al ver, quedó aterrorizado cuando descubrió que era trampa para ratas. Fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: ‘Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!‘. La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo: -Discúlpeme, señor ratón. Yo entiendo que es un gran problema para usted, pero a mí no me perjudica en nada, no me incomoda.

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El ratón fue hasta el cordero y le dice: -Hay una ratonera en la casa, una ratonera! -Discúlpeme, señor ratón, pero no hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.

El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo: -Pero, ¿acaso yo estoy en peligro? Pienso que no. Es más, estoy segura de que no.

Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido para encarar a la ratonera del granjero. Aquella noche se oyeron ruidos, como el de una ratonera atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vio que la ratonera atrapó la cola de una serpiente venenosa. Era una cobra, la cual mordió a la mujer.

El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre. Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, no existe nada mejor que una sopa. El granjero agarró su hacha y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para alimentarlos, el granjero mató el cordero. Pero la mujer no se curó y acabó muriendo. Y el granjero entonces tuvo que mandar a la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral. En tanto, el ratón, sigue viviendo.

EL INDIVIDUALISMO

‘Cada uno está en lo suyo‘, decía con insistencia ayer un médico de esta ciudad cuando lo consultamos por la cuestión sanitaria. Y es como una ‘invasión maligna‘, tanto para afuera como para adentro. El individualismo, todo lo contrario a lo colectivo, es uno de los males que nuestra sociedad poco ha logrado revertir en los últimos meses a pesar de la pandemia y del aislamiento que nos obligó a tener siempre que ‘pensar‘ en el que está al lado.

Los sucesos de inseguridad que golpearon a la sociedad saenzpeñense la semana pasada siguen siendo un tema muy difícil de resolver, dado que el origen es la cuestión social, donde se mezcla una compleja red de cuestiones como las adicciones, el delito por el delito mismo, y la falta de motivaciones nobles y justas. Y pasan cosas muy tristes en cada comunidad. Por lo que es necesario retomar la agenda de temas prioritarios para la sociedad en general.

EL INTERIOR SACUDIDO

En el interior del Chaco la situación generada por el coronavirus comienza a inquietar. En esta semana, la clínica médica de la Uncaus colapsó y afortunadamente rápidamente recuperó el 25% de su capacidad. Los casos de Pinedo (ayer tuvo 12 casos), Villa Angela, Sáenz Peña y otras localidades obligan a medidas de aislamiento que retrasarán el regreso a algunas actividades de la economía.

En Los Frentones hay gran preocupación por nuevos contagios que son asintomáticos y en esta localidad el impacto en la actividad agroforestal tiene mucha incidencia. A ello se suma el impacto de la sequía que sacude a la gran franja de pequeños y medianos productores agropecuarios que no tienen infraestructura para soportar el embate, cuando ya se perdieron miles de hectáreas de trigo y está en dudas la siembra de girasol, como lo venimos advirtiendo.

Pero la caída del consumo en términos generales es la gran preocupación. En la semana de la industria, quedaron en evidencia algunos datos de la economía y del impacto de la pandemia. No todo es como se dice oficialmente. Hay suspensión de personal, con acuerdos de parte, y la subocupación empieza a sentirse en los cuadros donde había trabajadores activos. El sector de la metalmecánica hace malabares para cumplir con pedidos de clientes y encuentra que los precios de materiales (materia prima) han tenido un fuerte incremento.

Los municipios, que son el primer muro de contención de las demandas sociales, lo pueden certificar, como también el aumento del número de merenderos en toda la provincia, muchos de los cuales se sostienen con aportes de familias y de corazones de buena voluntad.

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