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Bajante del Paraná: un año sin navegación desde Santa Fe al norte

Si bien el nivel repuntó en los últimos días por las lluvias en la alta cuenca y apertura de represas, las condiciones no cambiarán demasiado en lo que resta de 2020.

Pese a lograr repuntes esporádicos, el río Paraná sigue en condiciones críticas de ‘aguas bajas‘ con múltiples impactos negativos. Una de las principales consecuencias es en la navegación. Un nivel tan bajo impide, por caso, el ingreso de barcazas que transportan combustibles al riacho Barranqueras y la salida de barcazas cargadas con granos.

Esas condiciones signarán lo que resta de este año, con una actividad fluvial reducida que fue disimulada por la pandemia pero que tiene graves consecuencias económicas. Para Hugo Rohrmann, docente de la Facultad de Ingeniería de la UNNE en la cátedra de Hidrología, y ex presidente y director en la Administración Provincial del Agua (APA), el aspecto vinculado a la navegabilidad podría resolverse con planificación y manejo.

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Las condiciones de “aguas bajas” persistirán en lo que resta de 2020 pese a repuntes esporádicos.

‘Son cuestiones que no se pueden resolver de un año para otro. Sino que es necesario tener un objetivo y una planificación para que, si esta situación se repite, de acá a unos años estemos mejor preparados‘, apunta. En diálogo con NORTE, sostiene con contundencia que ‘el río Paraná sigue en aguas bajas y eso no va a cambiar‘.

Es que, según explica, la gran cuenca de aporte que tiene el río en Brasil y sobre el río Paraguay, sigue deficitaria. ‘No se espera una recuperación evidente, de salir de aguas bajas e ir a aguas medias, por lo menos hasta fin de año‘, adelanta.

En ese contexto de un Paraná en aguas muy bajas que se extenderá en todo 2020, el especialista repasa: ‘Hubo tres incrementos de casi un metro, siguiendo con aguas bajas: dos fueron producidos por aperturas de compuertas en las represas de Itaipú y Yacyretá, para dejar pasar barcazas paraguayas de granos. Y la última es ahora por estas lluvias (en los últimos diez días) que han recuperado el caudal en las Cataratas, en Corrientes y en Barranqueras‘.

LLAMADO DE ALERTA

‘Todas las cuestiones negativas que esto genera se prolongarán, por lo menos, hasta fin de año‘, marca Rohrmann, e indica que entre los mayores impactos que genera esa condición del río está la navegación. ‘Desde Santa Fe al norte no tenemos navegación. Es un llamado de alerta de que casi en un año no hemos tenido navegación o la tuvimos con muchas dificultades‘, resalta.

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Uno de los impactos negativos de la bajante del Paraná es sobre la navegación, que atraviesa incontables dificultades desde Santa Fe al norte.

Como ejemplo, cita lo que ocurre con el riacho Barranqueras: ‘Independientemente de la falta de dragado, no entran las barcazas de combustible y no salen barcazas de granos. Por supuesto que la pandemia disimuló la situación‘. Así, recuerda que todo lo que no se transporta por río debe llegar por tierra.

‘En la medida en que se genere más actividad, será un cuello de botella‘, advierte. Ese escenario se erige ‘al lado del río más grande que tiene Argentina y el segundo de Sudamérica‘, subraya el experto y concluye: ‘Es una cuestión que obliga a revisar el tema del calado, el dragado, para asegurar la navegación todo el año porque están pasando 10.000 metros cúbicos por segundo. No es que el río esté seco‘.

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