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EL PERSONAL CASI NO TIENE RESGUARDOS ANTE LA PANDEMIA

Casa del Chaco: trabajadores esperan un protocolo sanitario y definiciones

 La “Embajada” provincial en la capital del país no tiene una jefatura definida. Tiene instalaciones deterioradas y los cuidados para atender al público son casi nulos.

El personal de la Casa del Chaco está preocupado. La situación de la “embajada” de la provincia en la Capital Federal está cubierta de interrogantes y versiones inquietantes, además de un presente que plantea riesgos por la pandemia de coronavirus. En ese contexto, los trabajadores del organismo de la calle Callao viven una incertidumbre alimentada por diversos factores.

FALTAN RESPUESTAS

Como ocurrió con todos los ámbitos laborales, la Casa del Chaco también tuvo que adaptarse a la emergencia que se instaló a partir de la aparición de los primeros casos de covid-19 en la Argentina.

La Casa del Chaco es una representación institucional de la provincia en la Ciudad de Buenos Aires, pero además siempre cumplió un valioso servicio social.

El edificio cerró sus puertas y los empleados de recluyeron en sus domicilios desde antes de la cuarentena oficialmente anunciada por el presidente Alberto Fernández.

El motivo fue que algunos trabajadores habían regresado de viajes al exterior y era necesario tomar recaudos. Luego llegó el aislamiento social obligatorio para todo el país, y el personal comenzó a prestar servicios a distancia, mediante dispositivos de teletrabajo.

El 18 de agosto, por Whatsapp, se les avisó que debían volver al trabajo presencial. Varias carencias e indefiniciones iban a quedar expuestas.

EN RIESGO

La primera precariedad fue la notificación, efectuada por una persona que ejercer el rol de jefe del equipo pero que -según señalan los trabajadores- en realidad no fue designada formalmente como tal. Lo siguiente fue la ausencia total de un respaldo oficial para poder circular hacia y desde las oficinas de Callao.

“La mitad del personal vive en provincia (de Buenos Aires), y quienes viven en Capital residen lejos. Hay que tomar varios medios de transporte para llegar y volver, y ninguno de nosotros tiene un permiso porque no somos trabajadores esenciales. Pedimos que al menos nos den una nota para mostrar, pero eso tampoco sucedió. O sea que si nos para un control no tenemos nada para mostrar”, cuenta una persona que trabaja en la sede chaqueña.

Además, hay personas que forman parte de los grupos de riesgo para coronavirus o que conviven con familiares de riesgo, y a quienes igual se presiona a que trabajen de modo presencial.

NI SIQUIERA AGUA

Ahora surgió un problema más. Hay una versión de que en breve se reabrirá la atención al público, pese a que las condiciones dentro del edificio no ofrecen seguridad sanitaria, n siquiera en aspectos mínimos.

“Lo único que nos dieron es un potecito de alcohol en gel -cuenta otro agente, que también guarda reserva de su nombre por temor a represalias-. Los baños están en pésimo estado, hay que hacer malabares para poder descargar las mochilas. Y por falta de agua no hay provisión de agua potable”.