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Sin burlas, volver a reír hasta que duela la panza

Varias personas mayores que asisten normalmente a centros de jubilados, clubes de abuelos, manifiestan la necesidad de reencontrarse con sus pares para volver a bailar, cantar, hacer yoga, gimnasia, contarse anécdotas cotidianas y reír nuevamente.

Esto no se puede hacer por el momento, pero con un poquito más de paciencia y cuidados pronto pasará y volverán los encuentros. Lo que no se puede dejar pasar son las burlas disfrazadas de humor que menoscaban la condición humana, humillando y denigrando a las personas por ser “viejas”.

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Hace un tiempo leí un artículo de Facundo Manes que hablaba de la importancia de la risa. Sostenía que “los grandes pensadores de la antigüedad consideraban que sólo los seres humanos reíamos, pero la ciencia ha demostrado a lo largo del tiempo que la risa se halla también en diferentes mamíferos, desde los roedores hasta los gorilas. Es una señal muy importante de interacción social positiva”. Agregaba además que: “es treinta veces más probable que nos riamos si estamos con alguien, que si estamos solos”.

¿Por qué reímos? Es claro que no todos nos reímos de lo mismo, a algunos el humor negro les parece terrible y a otros les encanta; algunos se ríen de cuestiones más groseras y a otros les gusta el “humor inteligente”. Sin embargo, el humor nos atraviesa, sostenía el neurólogo.

Pero qué pasa cuándo encendemos la tv y nos encontramos que se hace humor con la vejez, cuándo se ridiculiza a las personas por estar “hechas unas viejas”, como ocurrió con los “Escandalones”, segmento del programa Intrusos en el Espectáculo, el pasado 13 de mayo. Escudados en el “humor” se burlaron de las personas mayores del ambiente artístico que están, según ellos, hechas unas viejas. Esto que, inclusive para muchos puede ser gracioso, es una discriminación y refuerza la idea que la vejez es motivo de burla y desprecio, lo que originó una denuncia ante el INADI.

LOS HECHOS DENUNCIADOS

Sin pudor, Lussich habló sobre algunos personajes masculinos públicos que envejecen pareciéndose a mujeres mayores, con total conciencia de la improcedencia de sus dichos, dado que aclaró: “Nos parecía fuerte poner ranking de famosos convertidos en viejas, por eso pusimos señoras”. Sin perjuicio de todo ello, agregó: “Hay famosos que han envejecido, que están camino a ser viejas”.

Las comparaciones y parecidos que en tono de burla se detallaron: el cantante Axl Rose “Es una vieja hecha y derecha”, agregando que “Es Celeste Carballo”; Steven Tyler es “Una vieja bastante chota, con animal print, gafas de vieja, collar de vieja y el chaleco de vieja. Era un travesti”; Paul McCartney fue comparado con Celine Dion, “Una vieja muy vieja. Celine es más joven, pero si ves la proyección, Celine Dion va rumbo a convertirse en Paul McCartney”; “La Mona Jiménez es Rosana. Muy vieja la Mona. Mucho seno la Mona, urgente corpiño para la Mona”; “Que en paz descanse. Camilo Sesto murió siendo una vieja”; “Mariano Martínez es Ethel Rojo. Lo que van a ver ahora es tremendo: Piero es Marián Farías Gómez. Una mujer del folklore. Piero, es un buen tipo mi viejo, transformado en una mujer del folklore”; “Juanse y Giga Murano. El caso de un famoso que es una vieja asesina. No vayan a comer masas a lo de Juanse”; El último ejemplo lo hizo con Guillermo Cóppola, de quien literalmente dijo: “Guillote, la caída de un ídolo. se ha transformado en Luisa Albinoni”. Mientras tanto, el conductor del programa, Jorge Rial, se tomaba la cabeza haciendo evidente la temeridad del relato del columnista, sin perjuicio de lo cual se reía.

LA BURLA NO ES HUMOR

La denuncia resalta que todo lo reseñado pone en evidencia tanto la ridiculización de los hombres envejecidos como el de las mujeres mayores tomadas como “modelo ridículo” de la vejez. La burla no es humor, es discriminación. En una parte de la denuncia se sostiene que “Los prejuicios y estereotipos negativos sobre la vejez que circulan en el imaginario colectivo dan lugar a prácticas sociales que son lesivas de los derechos y libertades de las personas mayores. Este fenómeno, denominado “ageism” por Butler, o “viejismo”, por Salvarezza, alude a una serie de creencias, normas y valores que justifican la discriminación de las personas según su edad, cuyas consecuencias son comparables a los prejuicios contra las personas de distinto color, raza o religión o contra las mujeres en función de su sexo. Se trata de una práctica social compleja, dirigida a “devaluar consciente e inconscientemente el estatus de la persona a causa de su vejez.

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En el caso que nos ocupa, la práctica viejista entrecruza edad con el género de un modo tal que toma la figura de la mujer vieja como agravante de la imagen también ridiculizada del varón mayor, configurando un caso de discriminación múltiple interseccional.

Los daños que esta práctica genera no solo lesionan los derechos de las personas implicadas, sino también nos empobrece como sociedad, condenando a la exclusión a cientos de miles de personas cuya única “culpa” es ser longevas.

Esta presentación fue hecha el pasado 3 de agosto por el Seminario Permanente de Investigación y el CPO en Derecho de la Vejez de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, representados por María Dabove, investigadora del Conicet, e Isabel Lovrincevich, abogada, en conjunto con ILC Argentina, miembro de ILC Global Aliance y demás instituciones que trabajan por los Derechos de las Personas Mayores. Contó con la adhesión de instituciones de la región, como la Cooperadora del Hospital Geriátrico de Corrientes, la vicepresidencia del Consejo Federal de Adultos Mayores, la Junta Promotora del Consejo Provincial de Personas Mayores Corrientes, las Asociaciones de Geriatría y Gerontología, entre otros, para que se investiguen los hechos y se sancione a los responsables de la producción solicitando que se abstengan de violar los derechos de la persona mayor consagrados en la Convención Interamericana de los DDHH de las Personas Mayores y demás leyes que los protegen.

Sin duda la risa es un recurso indispensable en nuestra vida para superar cualquier situación de estrés. Cardiólogos, neurólogos y hasta psicólogos la recomiendan, pero de ninguna manera se debe recurrir a la burla y al menoscabo de la dignidad para generar humor. Apoyemos el humor inteligente, creativo, que nos haga vivir plenamente, respetando nuestra condición de sujeto de derecho. Y mientras esperamos volver a encontrarnos, agudicemos el ingenio para seguir conectados con los amigos tratando de promover siempre una actitud positiva ante la vida, porque todo pasa y esto también pasará. Feliz día a su niño interior.

*El texto completo de la denuncia se puede leer en: shorturl.at/ksPQR

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