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Nuevas esperanzas en la lucha contra el dengue

Una empresa con sede en el Reino Unido anunció esta semana que recibió la autorización para llevar a la práctica en Estados Unidos un proyecto piloto para combatir el mosquito que transmite dengue, zika y chikungunya. Se trata de una técnica que libera mosquitos genéticamente modificados que, según los investigadores, permite reducir en forma significativa el número de Aedes aegypti y de esa manera erradicar las enfermedades que provocan.

La prueba piloto, que se llevará a cabo en Florida, Estados Unidos (donde en los últimos meses se han registrado brotes localizados de dengue) estará a cargo de la empresa de biotecnología Oxitec que desarrolló mosquitos genéticamente modificados que son portadores de un gen que transmiten a las hembras con las que se aparean, provocando una mutación en estas últimas lo que hace que la descendencia no pueda alcanzar la fase adulta. Según los responsables del proyecto, distintas pruebas de laboratorio demostraron que con esta técnica se logra disminuir en forma progresiva la población de Aedes aegypti, hasta llegar incluso su erradicación.

La noticia genera expectativas en América Latina y el Caribe donde, según la Organización Panamericana de la Salud, el año pasado se registró la mayor cantidad de casos de dengue desde que se llevan estadísticas de esta enfermedad. En el Chaco el problema también está presente: en lo que va del 2020 la cantidad de personas con diagnóstico de dengue se mantuvo en poco más de 3300 casos en el territorio provincial.

Las noticias que llegan desde Estados Unidos señalan que la Junta de Control de Mosquitos de los Cayos autorizó a la compañía de biotecnología Oxitec a hacer la prueba con sus mosquitos después de trámites que demandaron casi una década. La firma exhibe como un logro el antecedente de la prueba piloto aplicada en el año 2016 en el municipio brasileño de Piracicaba donde, asegura, se logró una reducción del 91 por ciento en los casos de dengue registrados en un área de 5000 habitantes, y también un marcado descenso de la incidencia de la enfermedad.

Si, efectivamente, como afirma la empresa de biotecnología su mosquito modificado genéticamente no entraña riesgo alguno para la salud humana ni el medio ambiente, se estaría entonces ante una solución que trae nuevas esperanzas en la lucha contra el dengue y las otras enfermedades que transmite la especie Aedes aegypti. Debe remarcarse que, mientras tanto, es necesario no descuidar la batalla contra el mosquito transmisor.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en América Latina se ha registrado una importante presencia de la epidemia de dengue en varios países de la región. Los especialistas de esa organización internacional indican que desde 2018 se observó un crecimiento de casos para alcanzar en 2019 un registro máximo histórico de 3,1 millones de personas que contrajeron la enfermedad. Hasta ahora, el método más eficiente para evitar la transmisión del dengue consiste en reducir al mínimo las posibilidades de proliferación de los mosquitos que actúan como vector de esta y otras enfermedades como el zika o chikunguya. Para ello es necesario adoptar en los hogares y espacios públicos una serie de medidas para que estos insectos no tengan lugares donde depositar sus huevos. Por eso se insiste en señalar que la medida más efectiva para la prevención es la eliminación de todos aquellos recipientes en desuso que pueden servir de criaderos al mosquito. Debe recordarse, además, que el dengue puede producir un cuadro grave si se contagia por segunda vez con otro serotipo, por lo tanto es importante que en las zonas afectadas por la enfermedad la guardia se mantenga siempre en alto. De hecho, desde la Organización Mundial de la Salud se hizo un llamado a continuar con las medidas de prevención ya que la irrupción del Covid-19 obligó a los países a prestar una mayor atención a la circulación del coronavirus, para lo cual se dedicaron y se dedican actualmente grandes esfuerzos para evitar la propagación del virus. Sin embargo, puede ocurrir que esa extraordinaria unión de fuerzas para luchar contra el nuevo coronavirus, y el temor que provoca ese patógeno, lleve a muchos a cometer el error de descuidar el frente de batalla contra otra epidemia, no menos peligrosa para la salud, como es la epidemia de dengue que se extiende por la mayoría de los países de la región.

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