“Constelación de Eurión”, seguridad máxima para el dinero
Falsificar dinero es un delito grave en cualquier país, pero siempre habrá quien lo intente, sobre todo con el empleo de nuevas tecnologías de impresión y fórmulas caseras para fabricar papel moneda que -al menos- engañen al tacto. Una de las primeras medidas para proteger el valor del dinero se ensayó con las monedas de plata u oro a la que se les recortaban pedazos para llegar a fundir una nueva con restos de las otras.
Fue entonces que se descubrió el patrón de muescas que aún hoy mantienen las monedas en su borde.

En los billetes también se comenzó a emplear papeles especiales, insertos con fibras metálicas tintas de formulación secreta y con el correr del tiempo llegaron las cintas, las marcas de agua y el diseño casi microscópico de los detalles que los hacen muy difíciles de reproducir fielmente.
Con la llegada de las fotocopiadoras de color, la seguridad llegó a un nuevo nivel. Fue entonces que nació el patrón “Constelación de Eurión”, casi un mito urbano que los bancos centrales no confirman ni desmienten al ser consultados por su uso en los nuevos billetes.

Este sistema de seguridad impide que los billetes sean reconocidos por programas como Photoshop o fotocopiadoras e impresoras modernas y -es sabido- el hardware más antiguo dejó de ser útil porque siempre fallan cuando ya es oportuno comprar uno nuevo, “obsolescencia programada” que tampoco reconocen los fabricantes.
Un modelo secreto
La Constelación de Eurión es un patrón aparentemente inspirado en la constelación de Orión, que es detectado por múltiples herramientas, desde fotocopiadoras hasta editores de imágenes. En internet hay numerosas pruebas de cómo cualquier intento de falsificar billetes de Euro mediante fotocopias de alta calidad termina en fracaso.

El científico Markus Guenther Kuhn de la Universidad de Cambridge fue quien descubrió y bautizó a la constelación de EURión en el año 2002, tras varios experimentos con una fotocopiadora color de Xerox que se negaba a procesar billetes.
Se trata de un pequeño patrón con círculos de color verde, naranja o amarillo, posicionados de modo tal que recuerda a la constelación de Orión. La constelación de EURión no es un recurso exclusivo del euro. El peso chileno, el peso mexicano, los dólares canadienses, australianos y estadounidenses, la libra esterlina, la corona sueca y hasta el yen japonés poseen variantes de la constelación.

Kuhn encontró que el cuadrado de las distancias entre los círculos cercanos siempre daba como resultado números enteros simples, lo cual da una idea de cómo reconocen eficientemente el patrón los softwares de procesamiento de imágenes.
Lo de los círculos fue el primer patrón descubierto. Los billetes más modernos (posiblemente los pesos argentinos también) tienen detalles gráficos que conforman un patrón que los programas informáticos reconocen como único del papel moneda.
Es casi imposible obtener información técnica de los fabricantes de fotocopiadoras, impresoras offset y fabricantes de software editores de imágenes modernos. Nadie quiere hablar sobre EURión, y algunos bancos simplemente llegaron a negar su existencia.
El dato más sólido sobre su origen (una publicación oficial del Banco de la Reserva de la India en 2005) nos remite a Japón, y dice que tanto el patrón en sí como el algoritmo habrían sido creados por la corporación Omron (mejor conocida por sus interruptores para mouses y teclados mecánicos), mientras que su primera aplicación se remonta a 1996, antes de que el euro entrara en circulación.










