Crisis: la vieja normalidad en las pymes
Argentina y el planeta se encuentran atravesando por un trance que nadie pudo prever, calificado oficialmente como pandemia.
En consecuencia, millones de personas perdieron sus puestos de trabajo, disminuyeron sus ingresos o se endeudaron para cubrir gastos personales. No obstante, la historia demuestra que este tipo de eventos puede ser visto como una oportunidad para algunos. Como dice un dicho popular, en tiempos turbulentos están quienes lloran y quienes venden pañuelos. De todos modos, ojo, a no confundir: crisis es crisis. Sin embargo, están los que ven una posibilidad de cambios positivos en ella.

Detengámonos un momento en los diversos paradigmas de las grandes corporaciones del mundo que surgieron o se expandieron sobremanera en medio de profundas catástrofes económicas. Es conocido que, tras la revolución industrial, General Electric alcanzó relevancia internacional. Asimismo, durante la Primera Guerra mundial, lo hicieron General Motors e IBM.
Luego, terminada la segunda gran guerra, fue el turno de Hewlett-Packard y McDonald’s y, en lo sucesivo, durante los meses de la tensión de los misiles, Walmart hizo lo propio. Igualmente, en el conflicto del petróleo, Microsoft, Apple y la CNN lograron destacarse. Por otro lado, en plenos trances del Tequila y Vodka, nacieron eBay, Yahoo, Amazon y MSN.
Acto seguido, mientras sucedía la debacle de las “punto com”, se crearon Google y Amazon. Posteriormente llegaron las convulsiones económicas por la guerra de Irak, el pánico global a la gripe aviar o los ataques terroristas en Europa, y las buenas ideas siguieron encontrando su camino: en 2003 nació LinkedIn, un año más tarde Facebook y, en 2005, YouTube. Y ya acercándonos a nuestros días, la caída de Lehman Brothers dio luz verde al surgimiento de Aibnb, Uber y las criptomonedas.

Ahora bien, este fenómeno no se restringe a las grandes compañías. Las pymes también encuentran su beta en las dificultades y, aunque sus logros no sean tan famosos por tratarse de casos de menor envergadura, son millones y merecen ser destacados, ya que la importancia de las micro y medianas empresas para la economía y para la sociedad está plenamente demostrada. Pues, son la principal fuente de empleo de las naciones, realizan un significativo aporte a los PIB nacionales y, sobre todo, constituyen garantía de democratización de oportunidades y generación de dinero, ayudando a elevar los niveles de vida y bienestar del conjunto de la población.
Sin caer en falsas premisas como “si él pudo, porque yo no”, vale remarcar que, al igual que los gigantes del mercado, después de todas las catástrofes surgieron grandes inventivas en el marco local. Para muestra basta un botón, como quienes con el impulso del IFE hicieron un emprendimiento. Por ello, este artículo buscará que quienes estén pensando en el desarrollo de un negocio lo hagan con el pie derecho y con un propósito definido.

Pero ¿a qué nos referimos cuando hablamos de propósito en una pyme? El mismo está relacionado con la influencia del entorno, los recursos, lo que se espera lograr y el dominio que se tiene sobre todo ello. Así, hay cuatro grandes tipos de objetivos y cada uno afecta a las metas principales de la organización.
El primero se denomina DE GOBIERNO e intenta responder a simples interrogantes como ¿a quién debe servir la entidad? Y ¿cómo se deberían identificar los designios? Del mismo modo, implica al ámbito institucional en el que se desenvuelve la firma, está vinculado con los procesos de supervisión de las decisiones y acciones ejecutivas, y con las cuestiones relativas a la responsabilidad en las acciones de los dueños.
La segunda clase se corresponde con la ETICA EMPRESARIAL y busca resolver cuales intenciones deben tener prioridad en la pyme y por qué. Cabe destacar que la sociedad en su conjunto espera de las nuevas empresas comportamientos íntegros de parte de sus individuos y he aquí la relevancia de este punto.

El tercer aspecto que debe tener en cuenta un emprendedor a la hora de definir su misión es el de las PARTES INTERESADAS.
Estas están compuestas por individuos o grupos que dependen de la firma para alcanzar sus propios fines y de los que, a su vez, sostienen a la sociedad. Pueden ser proveedores, vecinos, competidores, entes no gubernamentales y el Estado en su conjunto. Es fundamental comprender tanto el poder como los intereses de los implicados para desarrollar una estrategia y perdurar en el intento.
El último atributo que debe tener en cuenta una pyme con respecto a su finalidad es el CONTEXTO CULTURAL. Esto es porque existen historias y experiencias que se arraigan en el modo de pensar de quienes forman parte de una compañía y, a su vez, diversas subculturas dentro y fuera de la misma. Para entenderlo mejor, se puede pensar en la cultura emprendedora argentina, nacida de soñadores que buscaron en estas tierras un futuro mejor y desarrollada en una sucesión constante de dificultades, lo cual explica la alta resiliencia de quienes habitamos este suelo.

Ilustraré esta herramienta con el ejemplo de un emprendimiento que surgió en 2019 y que, contra todo pronóstico, se vio fortalecido durante la cuarentena. Su producto principal es el café de especialidad y su único canal de difusión y venta está conformado por las redes sociales.
Los dueños de este proyecto manifiestan que desde el inicio, su aspiración fue lograr que sus clientes vivan la experiencia de disfrutar un momento y sabor único en donde deseen. Este anhelo contempló todo lo mencionado anteriormente: un contexto de trabajo remoto forzado, provisión de un producto sustentable, consenso entre los socios en cada decisión y foco en democratizar el acceso a un buen café.

Al respecto, Confucio dijo: “La mayor gloria no está en no caer nunca, sino en levantarse cada vez”. En conclusión, estimado empresario pyme, el desafío no consiste en evitar las crisis, ya que eso es impensado en nuestro país y forma parte de la vieja normalidad de las pymes. Más bien, radica en enfrentarlas cada vez, con un propósito definido, que tenga en cuenta el entorno, el gobierno corporativo, la ética empresarial y el contexto cultural.
Cierro citando a otro gran visionario que supo ver con audacia su veta en cientos de vicisitudes. Me refiero a J. P. Morgan, quien con gran tino señaló: “Ve tan lejos como puedas ver; cuando llegues allí, serás capaz de mirar más lejos.”
*El autor de la nota es Mentor en Grupo Set LATAM












