Integración de cadenas de valor en la provincia
La reciente conformación del Consejo Agroindustrial Provincial, pensado para integrar empresas chaqueñas de distinta envergadura con el objetivo de apuntalar el desarrollo del agro y la industria y, a la vez, promover la generación de empleos de calidad, es un enorme desafío que convoca a todos los sectores comprometidos con la recuperación de la economía.
Este consejo chaqueño trabajará de manera articulada con el Consejo Agroindustrial Argentino, también de reciente formación, que está integrado por instituciones relacionadas al campo y a la producción de alimentos entre las que se encuentran las bolsas de cereales del Chaco, Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Entre Ríos, Rosario y Santa Fe, además de entidades como la Federación Agraria Argentina, Coninagro y Confederaciones Rurales Argentinas.
En el acto de presentación del Consejo Agroindustrial del Chaco, el gobernador Jorge Capitanich destacó la importancia que tiene que este nuevo espacio forme parte de una estrategia de reactivación agroindustrial, de alcance nacional, con un fuerte perfil exportador. Se trata, por cierto, de una fuerte apuesta a la integración de las cadenas de valor en todas las regiones del país, un paso que es fundamental para poder poner de pie a una economía que ha sido duramente castigada por la pandemia, sin olvidar, por supuesto, que la Argentina es un país que padece serios problemas macroeconómicos y que tiene sobre sus espaldas una pesada deuda con acreedores externos. Pero eso no es todo, desde mediados del siglo pasado el país y hasta este difícil presente el país lleva registrados 16 ciclos recesivos que representaron casi 25 años de contracción económica. Romper esa racha requiere, además de un enorme esfuerzo de todos los sectores, una verdadera vocación de unidad. La decisión de fortalecer las cadenas de valor integradas en todo el país es un buen comienzo y es de esperar que eso se traduzca en más exportaciones de productos nacionales y, por lo tanto, en más trabajo para los argentinos. Las distintas economías regionales del país necesitan exportar más para poder crecer. En el Chaco la conformación del Consejo Agroindustrial local tiene como objetivo integrar los esfuerzos cooperativos de todas las cadenas productivas con un modelo sustentable de desarrollo. Así lo aseguró el gobernador Capitanich en la presentación de la iniciativa tras remarcar que el desafío pasa por lograr la industrialización de la ruralidad. De lo que se trata, en definitiva, es de lograr alianzas entre varias empresas y que esa unión de esfuerzos se traduzca en beneficios para todos los eslabones de las 20 cadenas de valor agregado que se puede constituir en el Chaco, según las estimaciones de las autoridades del Ejecutivo provincial.
Como bien enseñaba el recordado economista Aldo Ferrer, el desarrollo económico también depende de la capacidad de una sociedad de incorporar los saberes de la ciencia y la tecnología, a su actividad económica y social. Explicaba que la acumulación de conocimiento se refiere no solamente a un aspecto puntual de la producción de bienes y servicios, sino que tiene que ver también con el comportamiento de la sociedad en todos sus planos. Ferrer citaba, a modo de ejemplo, el caso de las sociedades europeas avanzadas que fueron acumulando capacidad de gestión, de administración, de equilibrio entre los poderes y los distintos intereses en juego, de manera tal que la sociedad funcionara conforme a reglas que permitieran desplegar el conocimiento y la capacidad de sus habitantes.
A partir de experiencias muy distintas naciones como Japón, Australia, Estados Unidos, Canadá y los Países Bajos, por citar unos pocos ejemplos, han logrado construir cadenas de valor exitosas, con empresas que trabajaron en pos de una visión compartida y objetivos comunes para satisfacer las demandas de mercados cada vez más exigentes. Ya en 1995, en Holanda, el titular de Fundación para la Competencia de Cadenas Agroalimentarias, Jan van Roekel, predijo que “en el futuro los productores agroalimentarios, procesadores, proveedores de servicios logísticos, y distribuidores no competirán más como entidades individuales, sino que ellos colaborarán en una cadena de valor estratégica, compitiendo contra otras cadenas de valor en el mercado”.
La comunidad chaqueña tiene por delante ese desafío. El de apuntalar el trabajo de sus instituciones, entidades y empresas para que la sociedad despliegue todo el potencial de sus cadenas de valor. Al sistema político le corresponde arbitrar sabiamente los conflictos que se presentarán en el largo camino que queda por delante.










