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En primera persona

Gladis Mikuskiewicz, la mano idónea en el algodón

SAENZ PEÑA (Agencia). Valiente, emprendedora. Encontró la adversidad en su camino y no fueron pocas las veces que derramó lágrimas por los avatares de la vida. Pero sacando fuerzas de su fe, esta mujer se levantó y hoy es la cara visible de tantas como ellas que a lo largo del Chaco sostienen la producción agropecuaria.

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Gladis “Ruly” Mikuskiewicz en plena cosecha de algodón en un lote en Los Frentones. “Buen rinde a pesar de los contratiempos que tuvo este lote”, dice.

“Me gusta el algodón,, me gusta la blancura y todo el folclore que genera desde la siembra y la cosecha, porque genera mano de obra y porque considero que es el cultivo que va a hacer que levantemos cabeza”, dice Gladis Mikuskiewicz a NORTE RURAL al bajarse de su cosechadora que maneja, en un predio del oeste de Los Frentones.

VESTIDOS DE BLANCO

Los que la conocen le dicen Ruly. Maneja su camioneta, el tractor y también se largó a cosechar un lote de algodón, casi al límite de la fecha permitida,  celebro sacar un buen rinde. “Era un lote muy castigado primero por una deriva y luego por la falta de humedad, pero es tan noble el cultivo de algodón que nos sigue sorprendiendo “, le cuenta a NORTE RURAL.

En una nueva apuesta al algodón, este año en el departamento Almirante Brown se implantaron 16.000 hectáreas de algodón. “Soy algodonera de tradición, es un cultivo que demanda tiempo, atención y recursos, pero que da buen resultado, y lo lindo que nos alienta es que vemos que se avanza en investigación, en nuevos estudios  y nosotros como productores entendemos con esto es que el algodón tiene futuro”, la mujer.

“AMO EL CAMPO, TRABAJO DESDE LOS 12 AÑOS Y ME HACE LIBRE”

Gladis cuenta a NORTE RURAL que trabaja desde los 12 años en el campo. “Me encantan las tareas rurales, me hace sentir libre porque veo que mi aporte como mujer es valorado, es apreciado y eso no es poca cosa en nuestra sociedad de hoy”, dice.

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Con un capullo de algodón en mano, esta productora no duda en decir que “este cultivo puede permitir que el Chaco levante cabeza, solo que tenemos que unir a la mayor cantidad de eslabones de la cadena”.

De jovencita, ayudaba a su padre en el trabajo del campo en la zona norte de Quitilipi. Cuando tenía 18, se fue a la ciudad a buscar trabajo porque en el campo “nos fundimos con mi papá”, recuerda. Cuando tenía 31 años comenzó con su actual pareja, Nicolás Uzelak, a trabajar en la zona de Los Frentones. “Empezamos con muchas deudas y plenamente conscientes de que había que trabajar duro para pagar las deudas, sembrando y cosechando”.

La conocen desde chica como “Ruly”. Mujer valiente que anda en las rutas y caminos del departamento Almirante Brown, en camioneta y a veces en cosechadoras. “Pasamos momentos de dolor, de angustias, pero gracias a Dios llenos de optimismo, pensando en que siempre pueden venir tiempos mejores”, dice a NORTE Rural. “Apostamos a la agricultura y llevamos en el alma el algodón. Por eso con mi compañero de vida (en alusión a su pareja) insistimos cada año con el algodón. Y nos va mal, pero asimismo tenemos que decir que nos va bien”, comenta.

MUJERES EN MARCHA

Afincada en Los Frentones, cada día es un desafío nuevo. Y suma en las tareas de campo a su hija Nicole, que ya entiende mucho de lo que significa el negocio agropecuario. Sabe de precios de los granos y también de los altos costos de producción.

“Es hermoso trabajar en el campo, es lo que sabemos hacer, y nosotros en el campo siempre estamos sujetos a los precios de los productos, a las políticas de los gobiernos de turno, al clima y también a las ganas de reconvertirnos que tengamos”, expresa convencida esta mujer de 50 años de edad.

 

“CADA VEZ SOMOS MAS LAS MUJERES QUE TOMAMOS PROTAGONISMO CON EL CAMPO”

SAENZ PEÑA (Agencia). Gladis “Ruly” Mikuskiewicz, no duda en reivindicar la tarea que vienen desarrollando a lo largo y a lo ancho de la provincia del Chaco las mujeres rurales. “Muchas están alcanzado protagonismo y eso es muy bueno, sabemos de boca de productores que hoy sus esposas les manejan las finanzas, le ordenan las cosas y es la ayuda idónea como empresa agropecuaria”, considera.

“He hablado con varias mujeres del interior del Chaco y no hay dudas que merecen un reconocimiento, y lo bueno es que poco a poco los hombres les van dando el lugar donde se sienten cómodas y son útiles en sus tareas”, agrega.

CAPACITACION

“Somos gente de laburo, que si bien lo hacemos porque nos gusta, hoy también sería bueno que a través del uso de herramientas como internet pudiéramos tener capacitación con un programa que podamos entender, o sea menos técnico”, propone. “Es el momento en esta pandemia en la que llevamos mucho tiempo de cuarentena para poder aprender cosas, y aunque el campo nunca paró, sería bueno lanzar capacitación para las mujeres rurales que quieren sumarse al uso de nuevas tecnologías”, señala.

“Me enteré por ejemplo que en el sudoeste hay chicas que cambian repuestos de máquinas e incluso han reparado herramientas y eso realmente no tiene precio”, dice emocionada.