El exceso de confianza siempre es peligroso
En estos primeros días del proceso de apertura de actividades que estaban limitadas por la pandemia una gran cantidad de personas aprovechó para volver a los espacios públicos del Gran Resistencia, en muchos casos sin respetar el distanciamiento social o el uso del tapabocas. Lo mismo ocurrió en distintas localidades del interior. Se trata de un lamentable exceso de confianza que puede llevar a pagar un alto precio en un momento en el que el coronavirus todavía circula en la comunidad y, por lo tanto, existe riesgo de contagio.
En esto hay que ser claros: la provincia del Chaco es la tercera jurisdicción con más infectados de coronavirus en el país, después del Gran Buenos Aires y la Capital Federal. En un contexto de esas características, la suma de los descuidos individuales en esta primera fase de la desescalada se traduce, necesariamente, en una indisciplina social que pone en riesgo a todos. Es que cada uno tiende a pensar que su actitud personal no impacta en el resto de la vida en comunidad. Es como una foto que circuló en plena cuarentena por la red social Facebook donde se ve a una persona, sola, sentada en una playa, que es intimada por un policía a retirarse del lugar. La mayoría de los comentarios de los usuarios cuestionó la actitud del uniformado. Apenas unos pocos comentaristas (contados con los dedos de una mano) reflexionaron sobre qué pasaría si todos los que viven cerca de una playa o un gran espacio verde decidieran, al mismo tiempo, ir al mismo lugar. Aunque resulte difícil de entender, en la localidad de Castelli, por ejemplo, a alguien se le ocurrió organizar días atrás un campeonato de fútbol, y en la ciudad de Resistencia cientos de vehículos se movilizaron hacia el Parque de la Democracia en la tarde soleada del domingo. Son actitudes de riesgo que, de continuar, podrían llevar a una situación sanitaria más delicada que obligaría a volver atrás, con restricciones de movilidad más estrictas. Cada ciudadano tiene, individualmente, mucho para aportar en la lucha contra el virus y lo puede hacer básicamente respetando las mínimas reglas de cuidado (uso del tapabocas, no compartir el mate, lavado de manos frecuentes, etc) y manteniendo el aislamiento social que exige este extraordinario momento.
El exceso de confianza siempre, en todas las circunstancias, puede llevar a cometer muchos errores. Acaso valga, a modo de ejemplo, lo que enseña la historia del fútbol con lo ocurrido en el último partido del Mundial de 1950 entre la selección de Brasil y su par de Uruguay que se jugó en el estadio Maracaná en la ciudad de Río de Janeiro. La historia es conocida por muchos, pero vale la pena recordarla. El conjunto local, que venía de ganar a Suecia 7 a 1 y a España por 6 a 1 solo necesitaba empatar ante su rival para consagrarse campeón. Antes de que comenzara el partido, la voz del alcalde de San Pablo, Angelo Mendes de Moraes, se escuchó en todo el estadio. Dirigiéndose a los jugadores brasileños les dijo: “en pocas horas serán aclamados campeones del mundo”, para remarcar luego que la selección local no tenía rivales y que había superado a todos los competidores del torneo. Pero Mendes de Moraes no fue el único que pecó de exceso de confianza. También la prensa brasileña hizo lo suyo y hubo diarios que, aun antes del partido, proclamaron a Brasil como campeón en sus tapas. Pero el partido lo ganó Uruguay por 2 a 1 y el encuentro pasó a la historia como el Maracanazo.
Salvando las enormes distancias que existen entre aquel encuentro deportivo internacional y la gravedad de la situación provocada por el coronavirus, cabe preguntarse si en estas horas el exceso de confianza de muchos puede hacer pagar un alto precio al conjunto de la comunidad. Algunos pueden caer en la tentación de creer, erróneamente, que se ha ganado la batalla al virus y que, por lo tanto, se puede salir a las calles a celebrar ese “triunfo”. Nada más alejado de la realidad. Lo que el Chaco necesita hoy son comportamientos responsables o, si se prefiere, una buena dosis de inteligencia colectiva. Una sabiduría de la multitud que permita enfrentar la grave amenaza del coronavirus con herramientas efectivas como son el uso del tapabocas, el lavado frecuente de las manos y el respeto del distanciamiento social.










