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Napalpí y el largo camino de la reparación histórica

Con la inauguración del monumento que se construyó en Napalpí, donde a partir de ahora descansarán los restos de indígenas de la etnia qom que fueron víctimas de la matanza ocurrida en julio de 1924 en esa localidad chaqueña, se escribe otro capítulo de una historia que durante muchos años permaneció invisibilizada.

La negación de las raíces americanas y la usurpación de territorios ocupados por los primeros pobladores fue una constante en la historiografía oficial argentina. Por eso este acto de reparación constituye un valioso aporte a la memoria colectiva para una sociedad que no debe ignorar su pasado, sino asumirlo con memoria, verdad y justicia, para poder avanzar en la ardua tarea de construir un país más justo, sin exclusiones.
El camino de la reparación histórica de los pueblos indígenas tiene un largo recorrido, con las marchas y contramarchas propias de las luchas que se libran contra visiones parciales y falseadas de la historia. De eso saben muy bien quienes trabajaron todos estos años en silencio para lograr que en Napalpí se levante un monumento para recordar y honrar a los muertos en la invasión a los territorios indígenas ocurrida entre los años 1870 y 1890, a los caídos y excombatientes indígenas que participaron en 1982 de la Guerra de Malvinas y también, por supuesto, a las víctimas de la masacre de los pueblos qom y mocoit que en aquella jornada de 1924 cayeron bajo los disparos efectuados por efectivos de la Policía de Territorios, de Gendarmería Nacional y civiles armados que llegaron al lugar con la misión de acallar los reclamos y denuncias de los pobladores indígenas que sufrían condiciones de trabajo indignas en los campos de producción algodonera y explotación forestal.

Por testimonios de los sobrevivientes se supo que niños, mujeres y ancianos pertenecientes a pueblos indígenas y campesinos criollos que vivían en la llamada Reducción de Napalpí también habían estado en el lugar donde los sorprendió la masacre.
En enero de 2008, a pocos días de asumir su primer mandato como gobernador, Jorge Capitanich pidió perdón en nombre del Estado a la sobreviviente de aquella masacre Melitona Enrique. En julio de 2018 un trabajo coordinado por el Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social, el Museo de La Plata, la Fundación Napalpí y el Consejo de Participación Indígena permitió concretar el retiro de los restos de nueve indígenas de la etnia qom que habían permanecido más de un siglo exhibidos en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata en Buenos Aires.

En enero de este año, la Secretaría de Derechos Humanos y Géneros de la Provincia del Chaco anunció la decisión de constituirse como querellante en el juicio por la verdad que declara a la Masacre de Napalpí como delito de lesa humanidad. Se avanzó así en la búsqueda de memoria, verdad y justicia, una búsqueda que todavía tiene mucho camino por recorrer.
En el documento “Hacia un plan nacional contra la discriminación”, que aborda el problema de la discriminación en la Argentina, en el capítulo dedicado a los pueblos indígenas, se observa que “la historia oficial fue también eficiente en borrar de sus manuales todo registro de la conquista violenta de los pueblos originarios, su lucha por defender su tierra y su cultura y el pensamiento de muchos
de los independentistas”. Y agrega que, de esta manera, “se construyó una hegemonía basada en una visión parcial y falseada de nuestra nación: una nación blanca y europea, que intentó ocultar el genocidio inicial, la sujeción de los pueblos originarios, desconociendo también la historia de cada región y provincia. Sobre estos hechos históricos se construyeron las bases de la discriminación racial, política, social, económica y cultural de los pueblos indígenas en Argentina”.
La inauguración en Napalpí del memorial que recordará a las víctimas de los pueblos indígenas es un eslabón más en la búsqueda de la verdad en un país como el nuestro, que fue asentando la construcción del Estado nación sobre la base de la invisibilización y negación de las raíces americanas. Por eso hoy, la memoria de las víctimas y el pedido de justicia deben tener el acompañamiento de toda la ciudadanía chaqueña y seguir más vigentes que nunca.