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ABUSO SEXUAL EN LA INFANCIA

Violación y asesinato de una niña indígena desata la indignación pública en Paraguay

Maricel, una niña de 12 años de la etnia guaraní, comunidad de Manduviyu, en el Departamento de Itapuá fue hallada muerta en un maizal el 29 de junio. Murió víctima de una hemorragia aguda tras haber sido violada.

El cuerpo sin vida de Maricel, de 12 años, de la etnia Guaraní, estaba en un maizal, ubicado en la comunidad indígena Arroyo Corá, en el kilómetro 21 del distrito de Capitán Meza.

El sospechoso es un hombre de 26 años de su mismo pueblo. Con el crimen de Maricel, ya son 5 los casos conocidos de niñas o adolescentes indígenas abusadas en lo que va del año.
Tras la serie de casos alarmantes en los que la violencia sexual contra niñas jóvenes ha culminado en asesinatos y embarazos infantiles, los activistas de derechos humanos en Paraguay han encabezado una ola de indignación pública.
“Es casi como si hubiera un silencio cómplice. Necesitamos formar un acuerdo social entre todos: necesitamos mejorar como sociedad en nuestra protección de los niños y el respeto por sus vidas”, afirmó Aníbal Cabrera, director ejecutivo del Grupo de Coordinación para los Derechos de la Niñez y la Adolescencia del Paraguay.
La Articulación de Mujeres Indígenas de Paraguay (MIPY) denunció la clara ausencia de este Estado “al que no le importa la vida de las niñas y mujeres indígenas. Nuestro dolor aumenta ante la crueldad a la que fue sometida Maricel, de 12 años, violada y asesinada en los yuyales de Pirapó, Itapúa, y nuestra angustia no tiene consuelo. Las niñas y las mujeres indígenas vivimos brutalidades diarias y a nuestro padecimiento ancestral por todo lo que han vivido nuestras madres y abuelas, agregamos el sufrimiento de lo que hoy está pasando ante nuestros ojos sin que a las autoridades, y a buena parte de la sociedad paraguaya, les importe”.
Bernarda Pessoa, dirigente del pueblo indígena qom y activista de la Organización de Mujeres Rurales e Indígenas (Conamuri), asegura que no se está haciendo lo suficiente para proteger a las niñas, especialmente a las indígenas.

A principios de este año, varios otros casos de extrema violencia sexual contra niñas indígenas —incluyendo otro asesinato en la capital de Paraguay, Asunción— provocaron una serie de grandes protestas exigiendo justicia. “El Estado hace muy poco”, dijo Pessoa a The Guardian. “Solo el público en general debate y protesta. Pero después, es como si nada hubiera pasado. Así es como terminan las historias de las muertes de muchos niños indígenas”.
Para Cabrera, en Paraguay hay una “pandemia” de violencia contra las niñas. Su organización informa que cada dos horas se registra un acto de violencia sexual contra menores, y dijo que las cifras se habrían intensificado durante el cierre por Covid-19. Y agregó: “Estamos en una sociedad extremadamente machista y autoritaria que percibe a la niña o al niño como un objeto y no como un sujeto de derechos, una clara señal de esta violencia sexual es el alto índice de embarazos infantiles en Paraguay”.
Fuente: Infobae.