Llamaradas solares saludan el acercamiento de la Solar Orbiter
La sonda capturó la imagen a 77 millones de km, mitad de camino entre la Tierra y su estrella, y el doble de cerca que la imagen más cercana anterior. A partir de ahora, las fotos solo serán mejores.
La imagen más cercana jamás tomada del Sol revela que la superficie está cubierta por “llamaradas” temporales de erupciones que duran unos minutos cada una y que podrían desempeñar un papel clave en el clima espacial. Muestra que, además de las enormes erupciones o destellos de radiación que ya se conocían, el Sol también genera multitud de erupciones más pequeñas.

“Realmente no esperábamos que las primeras imágenes fueran realmente tan geniales”, dijo Daniel Müller, científico de ESA asignado a la misión Solar Orbiter. “No solo son nítidos y perfectamente expuestos desde lo técnico, sino que realmente muestran cosas que no hemos visto antes”.

Los investigadores de la misión Solar Orbiter dicen que estas fogatas más pequeñas podrían ser la fuente original del viento solar, misterioso fenómeno del clima espacial que desconcierta a los astrónomos.
Los investigadores creen que las llamaradas podrían ayudar a explicar el fenómeno del “calentamiento coronal”, proceso poco comprendido por el que la capa más externa del Sol, o corona, tenga una temperatura de un millón de grados Celsius o más, siendo hasta 500 veces más caliente que las capas inferiores.
Todavía hay mucho más que aprender sobre el viento solar y el equipo espera descubrir más sobre el clima espacial a medida que la misión continúa hacia el Sol, con el objetivo de situarse a 44 millones de km, a casi el 25% de la distancia Tierra-Sol.
Enorme energía
Las enormes erupciones ya observadas antes de la misión pueden producir tanta energía en un segundo como la que se genera en un año en todo el mundo. Las llamaradas en miniatura descubiertas ahora, que salpican toda la superficie, son de uno a mil millones de veces más pequeñas, pero aun así tienen gran impacto, porque son muchas más, dijo el Dr. Long.

Las imágenes fueron capturadas desde la sonda Solar Orbiter construida en el Reino Unido y lanzada en febrero, en una misión dirigida por la Agencia Espacial Europea (ESA), con participación de NASA.
Sobre el viento solar
El viento solar preocupa a científicos y gobernantes, porque consiste en haces de partículas de alta energía que pueden perforar el campo magnético de la Tierra y llegar a la atmósfera. Ocasionalmente, esto sucede en dosis tan grandes como para interferir con las fuentes de alimentación, el servicio de Internet, la navegación GPS y otros sistemas satelitales, incluyendo la microelectrónica de los aviones.
La última gran tormenta solar en la Tierra fue en 1989, cuando se cortó el suministro de electricidad en Quebec y varios millones de canadienses quedaron en completa oscuridad durante nueve horas. Los expertos temen otro evento similar y argumentan que el daño podría ser mucho mayor ahora, por nuestra mayor dependencia de la tecnología satelital.











