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El día después: cuáles serán los nuevos desafíos y oportunidades post virus

Ya nada será igual luego de la pandemia. Un análisis de las principales transformaciones en el mundo de las organizaciones tras el virus que lo cambió todo.

El pionero de la semiótica argentina Armando Sercovich decía que nadie se pregunta lo que de alguna forma pueda responderse. Esa pregunta es hoy lo que vendrá. La gran incógnita que desvela al mundo corporativo en el cual muchos ya sienten que están en un Titanic y los salvavidas no alcanzan. Pero la nave va, diría Federico Fellini, y con ella la vida se sigue abriendo paso. Forbes se acercó a las empresas que se animaron a recoger la pregunta y anticipar algunas respuestas.

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Ante una caída del PBI Mundial solo superada por el mítico crack de 1929, las señales de recuperación provienen de quienes van dejando de lado lo peor de la pandemia y ofrecen las primeras lecciones. La transformación digital, una palabra moderna para un proceso que en realidad lleva algo más de dos décadas, fue una herramienta para recibir al Coronavirus y evitar que el mundo se paralice por completo. Las decisiones que tomaron los gobiernos y empresas se basaron en acelerar un movimiento que ya había comenzado.

“Estamos viendo en dos meses una transformación que se esperaba en dos años”, advierte Diego Bekerman, el responsable máximo de Microsoft. El healthcare también pasó a ser parte de políticas esenciales dentro de las empresas. “Siempre tuvimos políticas activas para el cuidado de nuestros empleados y clientes. Pero ahora todo se multiplicó; estamos cambiando desde estructuras hasta hábitos cotidianos. Nada nuevo se piensa sin tener en cuenta una estrategia de salud adecuada”, revela Silvina Seiguer, directora de Comunicaciones Corporativas para la región Sur de América Latina en Arcos Dorados.

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El mundo pudo ver cómo en solo pocas semanas la naturaleza se reseteaba para volver a tener aguas claras, atmósferas limpias, animales y peces nunca vistos tan “puertas adentro” de la civilización. Todo ello quedó registrado en la nueva memoria colectiva digital y tendrá su impacto ahora para que la sustentabilidad no sea un concepto sino una imagen real y concreta.

“Ahora sí se nota que estamos a tiempo de revertir el daño medioambiental. Podemos evitar errores del pasado y vivir de forma más armónica. Esto va a impulsar una renovada demanda en las empresas para generar un mundo sustentable”, señala Martín Wagmaister, CEO de Parabolt.

Por supuesto la pandemia estuvo lejos de ser un lecho de rosas donde lo imprevisto desarmó todos los planes: “Reconozco nunca haber imaginado este escenario de aeropuertos cerrados y sin posibilidad de negocio”, confiesa Ariel Prerovsky, Marketing Director de Palladio Hotel Buenos Aires. Los cambios se avecinan, y lo hacen desde múltiples frentes. Es así que, aquí también, la sustentabilidad será uno de los caminos para recorrer y encontrar nuevas demandas. “Con el tema de teletrabajo vemos que el turismo corporativo se verá reducido. Sin embargo, creemos que se retomarán los viajes de trabajo de una manera diferente, con más apoyo de tecnología, y menos viajes al año, pero con más días de estadía para que el viaje sea más sustentable con la naturaleza y al mismo tiempo se revalorice el contacto personal. Los viajes de uno o dos días probablemente sean mal vistos en el futuro”, pronostica Fran Pruvost, COO de Accor para países hispánicos.

DEBILIDADES QUE CATALIZAN SOLUCIONES

Dentro de la era que se termina, las empresas descubrieron sus debilidades y debieron buscar soluciones urgentes. “La pandemia puso en evidencia una falencia previa que era la dependencia para las reuniones personales y sin tanto uso de la tecnología. Pero el personal administrativo nos demostró su capacidad para manejar nuestras operaciones de forma remota, adaptar los espacios a la nueva coyuntura, así como identificar cómo mantenernos activos mientras duró el cese de operaciones en la planta de producción”, revela Manuel Pizarro, gerente comercial de BERSA.

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CRISIS Y OPORTUNIDADES

En el mismo sentido, Laura Flórez nos da un pantallazo de los oportunidades que se crean tras una crisis.

En las crisis siempre hay una salida, en el caso del COVID-19 no será la excepción. Estas son diez formas de convertir las circunstancias en una oportunidad para la industria.

Esto es una crisis, solo eso, una crisis. No es la primera y tampoco será la última, pero sí es la primera vez que tenemos tantos medios retumbando en simultáneo en nuestra cabeza, como si tuviéramos decenas de altoparlantes dirigidos a nuestra cara con el mismo ruido amplificado en diferentes canales.

Las redes sociales han cambiado para siempre la forma en la que se comparte la información, y es nuestra primera experiencia de crisis con tanta información, así como con la capacidad de compartir opiniones y sentimientos con tantas personas en tiempo real. Es por esto que los vientos resuenan tan alto.

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Pero hay algo que es común a todas las crisis: y es que va a tener un final. Todo va a pasar, todo esto será historia en algún momento. Así que no perdamos la perspectiva y sepamos que, si bien no todo está bajo nuestro control, nuestra actitud y nuestras decisiones sí lo están. El tiempo va a pasar y de nosotros depende hacer algo productivo de él. Así que comparto algunas ideas para enfrentar y aprovechar esta retadora coyuntura.

1. Estructurar el trabajo: Una de las grandes verdades de las crisis es que con cada una vienen también grandes aprendizajes. El teletrabajo, o la necesidad de acortar los presupuestos, nos hacen ser más conscientes de la forma en la que estamos empleando el recurso actual. Aprovechemos el teletrabajo para comunicar mejor los pendientes de cada proyecto, para planear mejor las reuniones. Ya no tenemos la oportunidad de tener a todo el equipo cara a cara en cualquier momento, así que tenemos que ser más eficientes y planear cada encuentro con anticipación y metas claras. Tendremos que aprender a hacer más con menos, tendremos que comunicarnos mejor y ser creativos para responder a los retos. Esto, de seguro, nos va a dejar aprendizajes y nos va a hacer más eficientes.

2. Explorar nuevos mercados: La situación del mercado actual y el cierre de mercados naturales exigirán creatividad del equipo para salir a buscar nuevos clientes. Pongamos las redes sociales a nuestro servicio, seamos creativos en los productos y servicios que podemos ofrecer. Muy seguramente saldremos gratamente sorprendidos y fortalecidos con un portafolio de clientes y de productos más amplio.

3. Atender a nuestros clientes: El proceso de captura de clientes es más arduo y costoso que el proceso de venta a los que tenemos ya cautivos. Así que, aún si hoy en día no podemos facturar algo inmediatamente de nuestros clientes, sepamos que mantenerlos será una inversión en el futuro. Busquemos la forma de apoyarlos, comunicarnos con la excusa de productos o servicios que les hayamos vendido anteriormente y aprovechemos esta oportunidad para tener retroalimentación sobre lo que han obtenido de los productos o servicios que ya hemos suministrado. Acá también hay lecciones aprendidas y, de seguro, habrá clientes satisfechos que volverán a nosotros en el futuro.

4. Capacitarse: Si cancelamos viajes, si cancelamos reuniones o si sencillamente estamos teniendo tiempos muertos, porque no hay suficientes proyectos para ejecutar, usemos estos espacios para la capacitación. Bien sea buscando los servicios de proveedores externos en línea o dando espacio a capacitaciones internas, donde uno de los miembros del equipo le cuente a los demás lo que está haciendo.

5. Impulsar la creatividad: Estamos dando a nuestros empleados tiempo para estar a solas, consigo mismos, en casa. Este cambio en las dinámicas seguramente les permitirá identificar nuevas formas de hacer las cosas o encontrar nuevos flujos de trabajo que puedan mejorar la manera en la que lo hacemos actualmente. Abramos el canal para preguntar: ¿Qué tal fue ese proyecto? ¿Qué hizo falta para terminar más rápido determinada tarea? ¿Hay algo que podamos mejorar? Buscar esos espacios de retroalimentación y generar cercanía nos permitirá actuar de manera más eficiente en la labor de gestión y gerencia, y posiblemente identifiquemos nuevos talentos, conozcamos mejor a las personas o logremos generar nuevas ideas.

6. Control de planta remoto: Hoy más que nunca cobra sentido tener herramientas de control de piso y de monitoreo 4.0 que permitan ver en casa lo que está ocurriendo en realidad en la planta. Podemos dedicar un tiempo a explorar las alternativas existentes, así como en tener la disciplina de extraer los datos que antes probablemente mirábamos de manera presencial. Este tipo de prácticas van a cambiar la forma en la que manejamos hoy en día la información y nos pueden dar un gran retorno hacia el futuro.

7. Hacer más eficiente la comunicación: Tener que comunicarnos por email posiblemente no va a ser lo más eficiente. Pero hoy en día existe una gran cantidad de herramientas virtuales que permiten visualizar un proyecto, acopiar en la nube los archivos necesarios, tener trazabilidad y centralizar los comentarios. Este tipo de herramientas pueden ayudarnos a mejorar el seguimiento de indicadores y pueden dejar rastro de la eficiencia de cada proceso y empleado. Todo esto juega a nuestro favor y nos va a permitir salir de la crisis fortalecidos.

8. Mejorar la interacción del equipo: Mantenernos unidos, mostrar empatía, mantener una comunicación franca y abierta, y liderar a través del ejemplo, son la mejor forma de enfrentar cualquier crisis. Los empleados que están en planta pueden sentirse bien tratados y cuidados si tenemos las medidas de higiene necesarias a disposición, si escuchamos sus miedos, si nos ven y nos sienten a su lado. Los empleados que están en casa pueden mantener la moral alta si estamos en contacto recurrente y compartiendo mensajes que les hagan sentir que no están solos. Esta es una excelente oportunidad para fortalecer la lealtad hacia la organización y para que el equipo se sienta motivado y unido.

9. Mejorar nuestros hábitos personales: No tener el estrés del transporte diario o de la ‘reunionitis’ en la oficina hace que el trabajo en nuestro día a día fluya de manera diferente. Al principio de cada día es importante plantearse las tres tareas con más alta prioridad, que no pueden dejar de hacerse. Al final de la jornada es importante dejar anotadas las tareas que son un imperativo para la siguiente jornada. Y no olvidar que somos humanos, y que nuestra mente necesita paz, ejercicio, oxigenación y alimentación. Cambiar de rutina es una gran oportunidad para mejorar también como personas.

10. Mantener la calma: Perder el control, angustiarnos, pensar en el futuro como si fuera una avalancha, no va a aportar nada ni a mejorar la situación. Así que lo mejor que podemos hacer es analizar el presente y tomar decisiones a partir de la información que tenemos a la mano. ¿Va a haber consecuencias económicas? Por supuesto, pero no van a ser letales. La industria va a seguir y nosotros también dentro de ella, así que tengamos la cabeza fría para ver, día con día, en qué dirección se va moviendo la marea y ajustemos así el timón del barco. Pero solo cada ola va a mostrar la dirección correcta, así que tenemos que esperar a cada ola.

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