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La triste historia de Reinhold Roth

Hace más de seis años que Michael Shumacher está en coma luego de un accidente esquiando. Quien más, quien menos, conoce la historia del campeón de la F1 cuyo record de campeonatos mundiales sigue siendo imbatible, 7 coronas.

Sin embargo Alemania tiene otro gran piloto menos conocido que hace 30 años vive discapacitado totalmente por un accidente de competición,  en este caso en el mundial de moto.

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Cuando las 250 eran de 2 tiempos y una de las categorías más competitivas del mundo, Reinhold Roth se mezclaba con la punta y ganaba a motos y compañeros con apoyo oficial de Honda.

Nacido en 1953 en Amtzell, Alemania Reinhold Roth es de esos corredores a quien la mala prensa llamaría “campeón moral”. Roth viene de una época donde todavía se podía debutar en el campeonato mundial en base a condiciones y no de resignar la infancia. Debutó con 26 años de la mano de Yamaha en las categorías de 250 cc y 350 cc, y nadie esperaba mucho de este alemán -uno más- que se subía a una moto de Gran Premio, pero Roth floreció tarde y se volvió leyenda.

Siempre en las categorías chicas del mundial intentó correr en 500 cc con Suzuki y con Honda, pero sin resultados y después de siete temporadas en el mundial su mejor resultado era un quinto puesto en una carrera en Hockenheim. Ya se acercaba la hora de retirarse.

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Una de las últimas imágenes de Roth en Yugoslavia antes de largar la carrera que lo dejaría vegetativo, hace ya 30 años.

El mejor segundo

En 1985, cuando ya tenía 32 años se bajó de las 500 y regresó a 250 la categoría que mejor le venía por sus condiciones. Faltando dos carreras para terminar el año terminó segundo en Silverstone y Honda puso sus ojos en el alemán. El primer año tuvo resultados mediocres, pero en 1987 empezó a ser competitivo. Tenía 34 años, pero por fin Roth estaba luchando de verdad por un mundial. Y casi lo gana, pero su compatriota Anton Mang fue más rápido. Hizo siete podios en las ocho primeras carreras, y en la última de esta serie llegó la ansiada primera victoria en el mítico circuito Bugatti de Le Mans. Pero nuevamente una mala racha lo alcanzó y volvió a perder la corona a manos de  Mang.

Hasta 1989 Roth  “crucereó” alternando resultados prometedores con problemas mecánicos y caídas y una Honda que -claramente- no era igual a la de su compañero de equipo. Ese año tras un mal comienzo de temporada, Roth y su Honda volvieron a meterse en la batalla por el título. Roth ganó en Assen y Brno, y terminó segundo en Hockenheim, Rijeka, Donington Park y Suecia poniendo en apuros a Sito Pons, que era el campeón  reinante de la categoría.  Sin embargo Pons repitió corona y Reinhold Roth se tuvo que conformar con su segundo, y último, subcampeonato. Las tribunas se lo reconocían, Roth era impulsado por el público pero la prensa lo tenía de menos y las escuderías lo consideraban un buen “partenaire” para estrellas en ascenso. A Roth eso lo tenía sin cuidado, sabía que con 37 años ya no podía seguirle el ritmo a los “pibes” durante un par de horas.

La carrera que no debió hacerse

Con el retiro anunciado a los 37 años Reinhold Roth decidió que el Gran Premio de Yugoslavia de 1990 sería el escenario para despedirse de los fans. El país estaba a punto de estallar en mil pedazos por la guerra y para colmo, el autódromo Grobnik estaba en Rijeka, es decir, en Croacia. El ambiente era ominoso, las autoridades de la prueba estaban más preocupadas en impedir un atentado o un ataque armado que en la organización. Estaba bastante claro que ese era el último Gran Premio de Yugoslavia de la historia.

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Roth nunca tuvo buen patrocinio, hizo buen uso de los medios que le brindaban los equipos para los que corrió pero siempre en papel de segundo piloto.

La organización fue un caos y con tal de tener pilotos en la pista la organización aceptó la entrada del australiano Darren Milner quien no se subió a la moto más que el día sábado para clasificar quedando a seis segundos de la pole había sido un fin de semana de vacaciones para él, cuentan. Esta diferencia le tendría que haber impedido la largada porque se trataba de falta de habilidad y no de problemas mecánicos. Sin embargo el austrailano fue de la partida y su andar era tan turístico que todo el grupo le sacó dos vueltas hasta que faltando 5 para el final en una chicana lenta Milner detuvo la moto al ver venir a los punteros  - muy mala idea-.

Martin Wimmer y Helmut Bradl vieron al australiano, que estaba ahí y pudieron esquivarlo. Roth, que venía detrás, no lo vio hasta el final como marca la fatídica regla de “el tercero” que siempre es quien se lleva la peor parte en un pelotón.

El impacto fue brutal. Roth chocó contra Milner, casi parado, a altísima velocidad. Y  Álex Crivillé, que venía detrás chocó contra Roth saliendo ambos contra las protecciones de paja, donde la moto de Crivillé le dio un último golpe a un Roth que ya estaba malherido.

Los boxes de  Rijeka enmudecieron al ver como ese veterano bonachón con bigote que tanto querían salía en ambulancia del circuito.

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Reinhold Roth doblando delante de una moto con el número 2, curiosa imagen de un número 24 delante de un subcampeón de categoría.

Carrera por la vida

Empezaba una nueva carrera para Roth, la de su vida. Su esposa Elfriede Roth llevaba doce años de relación con su esposo cuando su vida cambió en aquel fatídico Gran Premio de Yugoslavia. En una entrevista reciente con Speedweek Elfriede contó que tardó siete años en volver a decir una palabra, que según ella fue "mañana".

Ahora Roth puede utilizar frases cortas, a veces come cosas pequeñas él solo y sorbe de una pajita. "Si está bien, puedes comunicarte con Reinhold e incluso de una manera que tenga sentido", dice Elfride Roth. Su relación ahora es otra. Ella tiene otra pareja desde hace 14 años, pero nunca dejó de cuidar a Reinhold.

Hace 15 años a la mujer le diagnosticaron cáncer de colon pero la responsabilidad por su marido la mantuvo fuerte. "Ya no es una pareja, sino como un niño al que hay que cuidar". Hace poco el ex piloto de 250 cc estuvo ingresado con una neumonía. Pero volvió a salir adelante. "Fue otro milagro médico", dijo su mujer.

Lo que más se lamenta Elfriede son pocas visitas que tuvo Roth. Solo fueron a verlo Wayne Rainey, también en silla de ruedas tras un accidente en Misano, y Jacques Cornu pero ningún piloto o dirigente alemán pudo hacerse un tiempo para visitar a Reinhold Roth, el eterno subcampeón de los 250 cc al que el destino le jugó una mala pasada.

Tal vez por eso la familia de Schumacher hace bien en mantener el hermetismo e impedir visitas y fotografías a Michael, las de Roth no deberían ser publicadas en homenaje a su tenacidad y trayectoria.

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